Daily Archives: 29 octubre, 2015

Crean biorreactor para generar microorganismos

Más microorganismos para generar nuevos y mejores alimentos para la sociedad. Menos residuos nocivos para el medio ambiente procedentes, por ejemplo, de la industria láctea. Un aparato cuyas características innovadoras tienen el potencial para mejorar procesos en las ingenierías de alimentos, biotecnología, química, mecánica o ambiental.

El nuevo biorreactor diseñado en el ITESO por académicos del Departamento de Procesos Tecnológicos e Industriales (DPTI), después de poco más de un año de trabajo, ya ha solicitado su patente ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), debido a dos importantes adelantos que lo distinguen de los biorreactores comerciales.

«Tiene propelas [aspas mezcladoras] con una configuración geométrica no convencional, pocas veces vista en la industria; fueron diseñadas para que a partir del efecto impulsor generado por su movimiento y a muy bajas revoluciones, exista un perfecto mezclado sin un excesivo consumo de energía», explica Óscar Rojas, coordinador de la carrera de Ingeniería de Alimentos y uno de los tres responsables del proyecto, junto con Cristóbal Camarena y Carlos González, sus homólogos de Ingeniería en Biotecnología e Ingeniería Química del ITESO, respectivamente.

«De esta manera se pueden mantener las mismas velocidades de transferencia de masa y calor en el sistema y obtener mejores resultados en comparación con los sistemas convencionales o comerciales. Lo que hace nuestro estómago son movimientos peristálticos irregulares, y este aparato los simula», complementa Rojas.

El otro aspecto tiene que ver con una metodología de suministro ideada por la universidad, con la cual se pueden controlar, entre otros factores, la temperatura, las dosis, los tiempos de aplicación y las cantidades de cultivos que se le suministrarán al aparato.

Un punto importante de cualquier biorreactor de laboratorio es que sus resultados deben ser escalables, es decir, deben reproducirse en grandes cantidades, tal como sucede con el del ITESO, cuya capacidad es de 100 litros, pero su tecnología podría emplearse por cualquier empresa que desee hacerlo de mil o 10 mil litros.

«Es un sistema de agitación novedoso que reduce el consumo energético y aumenta de manera eficiente, con menos velocidad, la agitación y el mezclado», añade Camarena.

La clave está en la velocidad con que giran las propelas. Las del biorreactor del ITESO se mueven a 40 revoluciones por minuto, mucho menos que las de los aparatos comerciales que suelen inhibir el crecimiento de las células.

«El nuestro tiene el mismo mezclado aunque a menor velocidad, es mucho más gentil y, sobre todo, simula o asemeja lo que sucede en nuestros intestinos», refiere el coordinador de Ingeniería en Biotecnología.

Beneficios ambientales y alimentarios

Desarrollado con recursos de la universidad y fondos aportados por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el biorreactor no sólo jugará un papel importante en la formación de alumnos del ITESO, sino que beneficiará a la industria alimentaria y al medio ambiente.

«Estamos atacando dos problemáticas: la cuestión alimenticia y la cuestión medio ambiental», comenta Camarena. «Este equipo sirve para cultivar células y permitirá hacer pruebas que en un momento dado servirán para incluir estos microbios producidos aquí dentro de alimentos, y al hacerlo podrías crear un mejor alimento».

En cuanto a la industria láctea, cuando ésta elabora sus productos desperdicia mucho suero lácteo repleto de lactosa, el cual, al ser vertido de manera inadecuada a un cuerpo de agua (ríos o lagos) afecta a la flora y la fauna.

«Este biorreactor podría ayudar a generar suero lácteo con alrededor de 80 por ciento menos lactosa, es decir, un 80 por ciento menos de daño al ecosistema», señala Rojas.

«Las empresas podrían obtener un producto de valor agregado, los lactobacilos, los cuales se pueden utilizar para elaborar nuevos productos [alimentos funcionales, por ejemplo] o para revenderlos, además de generar desechos menos nocivos».

El biorreactor del ITESO permitirá hacer pruebas para cultivar microorganismos probióticos que ayudan a prevenir enfermedades y fortalecen el sistema inmune, micro algas; producir proteínas terapéuticas, bacterias que degraden petróleo, hormonas humanas para tratar ciertos tipos de cáncer o enzimas que ayuden a tratar residuos industriales para luego elaborar biocombustibles.

«Las posibilidades de adquisición de microorganismos son muy grandes con este biorreactor», subraya el coordinador de Ingeniería de Alimentos del ITESO.

La experimentación, el futuro de los museos en México

En términos de divulgación científica, los museos juegan un rol fundamental; sin embargo, en la actualidad se enfrentan a una voraz competencia en el momento de atrapar la atención del público objetivo.

“Los museos ahora tenemos una competencia enorme, hace años había muy poca oferta para salir de casa, entre ellas el parque; pero ahorita está el centro comercial, las salas Imax, el cine en todos sus formatos, restaurantes, paseos, teatro y tantas opciones para salir que nos enfrentamos a una competencia feroz”, señaló la presidenta del Centro de Ciencias de Sinaloa (CCS), Rocío Labastida Gómez de la Torre.

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, Labastida Gómez de la Torre dijo que, en consecuencia, los museos —sobre todo aquellos que ofertan contenido científico y tecnológico— deben convertirse en generadores de experiencias, y hacerlo avanzando de su rol de depositarios de información y colecciones a centros de experimentación para los asistentes.

“El acceso a grandes cantidades de información a través de las nuevas tecnologías (buscadores de Internet) nos obliga a volvernos más atractivos para que la gente decida salir de su casa a visitarnos a nosotros (…) Lo que debemos buscar es crear una experiencia que genere emotividad”, enfatizó.

No obstante, explicó que dichos esfuerzos no deben perder de vista el objetivo fundamental de hacer divulgación científica, reforzar las estrategias de aprendizaje de las escuelas e incluso despertar vocaciones científicas entre los jóvenes mexicanos, quienes serán los investigadores del México del futuro.

“Es muy importante que los centros de ciencias nos veamos como aliados de la educación, por ejemplo, el Centro de Ciencias de Sinaloa fue diseñado para ayudar a la educación porque tenemos laboratorios para experimentación que difícilmente encontrarás en una escuela por lo que cuestan. Entonces se crea el centro para que los niños tengan experiencias de experimentación”.

En la misma línea manifestó que los museos deben evolucionar precisamente hacia centros de ciencias. “Deben transformarse hacia centros de ciencia porque esta parte del enamoramiento hacia el público y de crear vocaciones ya se ha hecho durante varios años, pero sigue esta parte de la experimentación”.

Importancia de evolucionar los contenidos hacia la experimentación

De acuerdo con la directora del CCS, durante la etapa del enamoramiento y de generar vocaciones, ya se entendió que los visitantes asumen una postura de ‘sí quiero, sí me interesa’, pero el problema consiste en que de ese momento al primer contacto real con la experimentación pueden pasar muchos años, perdiendo así el impacto logrado.

“Imaginemos a un niño de primaria o de preescolar que acude a un museo y le gusta el contenido y le atrae el mundo científico, le gusta alguna experimentación, en fin ¿cuánto tiempo tiene que esperar para ir a un laboratorio y realmente experimente lo que él quiere aprender? Realmente estamos hablando de años y a lo mejor ese entusiasmo decae y el chico ya no quiere dedicarse a eso”.

En ello, dijo, radica la importancia de esa evolución que deben experimentar los museos. “Por qué no desde que el niño se entusiasma lo metemos a un laboratorio sencillo, a una feria de ciencias sencillas donde hay experimentos muy básicos. Introducir ese tipo de acciones en los museos permitirá que el niño se interese ya por la ciencia”.

Recomendaciones básicas para los museos modernos

Al referir otros grandes retos que enfrentan los museos hoy en día, mencionó la vertiginosa evolución de la tecnología. “Hoy podemos meter al museo una exposición con contenido tecnológico y en un par de meses puede ser obsoleta”, lo que dijo, es un verdadero problema.

En ese contexto, la directora del CCS emitió una serie de recomendaciones básicas que los museos deben considerar para contrarrestar el impacto negativo de la veloz evolución tecnológica que experimentamos hoy en día. “Lo ideal es tener información que pueda ser actualizada constantemente”.

Añadió que también se deben generar alianzas estratégicas con instituciones que puedan brindar asesoría en torno a las nuevas tendencias que podrían derivar en contenido de actualidad para el museo. “Por último, creo que se debe invertir menos en exposiciones fijas y definitivas y, en contraparte, destinar más recursos al contenido que se pueda estar actualizando”.

Nula promoción de la innovación en aulas de México

 En México existe un rezago en el sistema educativo nacional, sustentado en el hacer sobre el saber, que trae como resultado una nula promoción dentro de las aulas de las ciencias, investigación e innovación, señaló el maestro Jorge Meza Aguilar, titular de la Dirección General de Vinculación Universitaria de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Dentro de un contexto nacional enmarcado por una crisis de inseguridad, violencia e inestabilidad social la investigación aplicada e innovación tecnológica permanecen estancadas al no ser consideradas temas prioritarios a corto plazo, agregó Meza durante su participación en la tercera sesión de Tranzado el rumbo. Proceso de reflexión crítica de la realidad, realizado en la IBERO.

 

Ante académicos y autoridades compartió las reflexiones que él y otros docentes de la Iberoamericana hicieron sobre el tema Innovación y tecnología, y dijo que en México se han desarrollado procesos de intervención en el corto plazo sin continuidad, consistencia y el seguimiento necesario que permita una construcción, consolidación y uso de las capacidades de la ciencia, tecnología y la innovación.

Si bien la experiencia internacional demuestra que invertir en actividades de ciencia, tecnología e innovación promueve el desarrollo a largo plazo, en este rubro nuestro país se ubica por debajo de Brasil, Panamá y Uruguay, pues en la República Mexicana se destina un 0.54 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) a la investigación y desarrollo, cuando el promedio de inversión en Latinoamérica es del 0.8% por ciento del PIB.

El desempeño del sistema de ciencia, tecnología e innovación en México contrasta significativamente con el peso relativo que por nuestra geografía, población y economía tenemos en el concierto global, en donde nos ubicamos en el puesto 61 en competitividad y 71 en materia de desarrollo humano (de acuerdo con el Global Competitiveness Index 2014-2015 y el Índice de Desarrollo Humano 2014).

Para destacar el contraste en el desarrollo científico en países del primer mundo y nuestra región hispanoparlante el maestro Meza mencionó que de acuerdo con cifras del Banco Mundial mientras que Corea del sur cuenta con cinco mil 451 investigadores por cada millón de habitantes, en  América Latina sólo hay 560 por cada millón.

En el caso específico de México el financiamiento a proyectos de investigación y desarrollo por parte de agentes externos es extremadamente reducido ya que únicamente existe un gran patrocinador a nivel nacional, y es de carácter público, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Y aunque las empresas son los principales agentes de innovación, ésta actividad se han delimitado a las grandes compañías, la mayoría transnacionales, y en ramas industriales específicas; lo cual se refleja en una limitada adopción de tecnología dentro de las pequeñas y medianas empresas (pymes).

Innovación y tecnología en la academia

Dentro del ámbito académico, el Director General de Vinculación Universitaria de la IBERO comentó que las instituciones de educación superior prefieren un modelo educativo tradicional por encima de otro que fomente la innovación; y se da prioridad a la producción editorial de los investigadores, por encima de la propiedad intelectual y de la atención a los problemas sociales del entorno en que se encuentran.

Empero, se ha observado una tendencia creciente en la implementación de unidades de vinculación y transferencia del conocimiento en las universidades públicas y privadas. Y el gobierno ha impulsado la creación de parques científicos y tecnológicos como un mecanismo para promover la inversión, generar conocimientos y transferirlos, para elevar la productividad en sectores económicos de alta tecnología.

Consciente de que México requiere caminar hacia una economía del conocimiento la Universidad Iberoamericana Ciudad de México reconoce la relevancia que tiene la vinculación en el contexto actual.

En este sentido, el maestro Meza Aguilar dijo que como parte de un acercamiento entre los sectores académico y productivo la IBERO deberá desarrollar mejores estrategias de colaboración con miembros del sector social y empresarial, e incentivar la innovación en sus actividades de formación e investigación.

Destacó que en la Universidad Iberoamericana se han desarrollado programas innovadores enfocados en investigación y desarrollo; y es deseable continuar incentivando el crecimiento de este tipo de programas, a través de las licenciaturas, maestrías y doctorados que se imparten, con enfoques interdisciplinarios que impulsen la innovación.

Y a sus académicos competentes en las áreas de ciencia, tecnología e innovación es necesario proporcionarles estímulos para que su trabajo se relacione cada vez más con las necesidades sociales y productivas del país.

En la IBERO     necesitamos promover una cultura favorable para la innovación, articularnos en redes de innovación, hacer investigación focalizada a temas prioritarios, y formar profesionales con espíritu emprendedor y compromiso social, concluyó.