4 enero, 2016

 

En entrevista, el doctor Agustín Zarate Loyola, director de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, destacó que la baja autoestima en los niños es reflejo del contexto de emociones, situaciones afectivas y de diversos problemas en los que se desenvuelve en el hogar y en la escuela.

El especialista en psicología, mencionó que los niños pueden percibir cómo los ve su mundo exterior: “el niño se desenvuelve en la mayor parte de su tiempo en el espacio escolar, donde son sujetos de apreciaciones por parte de sus compañeros, profesores y por el personal de los espacios educativos, y lamentablemente son sumisos a críticas malsanas, y cuestionamientos relacionados a su desempeño académico, figura personal, hábitos de conducta, y hasta de imagen personal”.

Y dijo sí un niño es gordito, bajito, morenito, o si está reprobando o no responde bien a las preguntas de los maestros son sujetos de discriminación, críticas y burlas, por lo que acumulan afectivamente una trayectoria de baja autoestima que los hacen sentir marginados: “todo esto influye en sus estados de ánimo y muchas veces esto se vuelca en agresividad, aislamiento, actitudes y comportamientos de rebeldía”.

El director de la Facultad de Psicología de la UASLP, mencionó que éste es un tema complicado: “es difícil detectar un niño que tiene baja autoestima, por lo que es importante ver evidencias, o las actitudes antes mencionadas.

Agregó que lamentablemente en la casa cuando un niño es único, resulta difícil que sufra de marginación social, a no ser que los padres lo atiendan poco por situaciones laborales: “cuando hay más niños en una familia, hablando de tres o cuatro hermanos, los hermanos en muchas ocasiones hacen una diferencia que impacta a los niños, y eso influye también en los sistemas y estados afectivos, pues se puede presentar una baja autoestima”.

Y subrayó: “un niño con baja autoestima comienza a crear trayectorias de fracasos, de conductas antisociales que van en contra del buen comportamiento que debe regir en el desarrollo infantil, y muchas veces desemboca en niños problemáticos dentro de la familia y en la escuela”.

El doctor Agustín Zarate Loyola, puntualizó que una vez detectado este problema, lo primordial es solicitar ayuda profesional: “también es fundamental el trabajo colectivo de la dinámica familiar, hablando de los padres con el niño, además de involucrar a otras figuras importantes como hermanos”.

Aseguró que es primordial la atención a los menores para fortalecer en ellos la seguridad, autoestima, y aspectos que muchas veces para los papás pasan desapercibidos.

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