Daily Archives: 15 marzo, 2016

La mariposa Monarca se va del país, urge identificar su ruta migratoria

A mediados del mes de marzo, la mariposa Monarca comenzará a retirarse del país. A decir del doctor Carlos Enrique Galindo Leal, director general de Comunicación de la Ciencia de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), casi no está identificada la ruta migratoria que ocurre entre marzo y abril, cuando las Monarca comienzan a partir del centro de México hacia el norte del país y sur de Estados Unidos, particularmente Texas.

De acuerdo con el profesor investigador titular en el Departamento de Sociología de la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa (UAM-I), Ludger Brenner, la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca (RBMM) tiene una extensión de 56 mil 259 hectáreas y se encuentra a una altitud de dos mil 200 a tres mil 800 metros sobre el nivel del mar, en la región limítrofe de los estados de Michoacán y de México, y es una de las zonas más marginadas del centro mexicano; conocida por ser el principal lugar de reproducción de la mariposa Monarca, cuya supervivencia depende del estado de conservación de los bosques templados de pino (Pinus spec) y oyamel (Abies religiosa).

De acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), de 1996 a 1997, el área ocupada por la mariposa Monarca durante su hibernación en los bosques del centro de México llegó a alcanzar más de 18 hectáreas y si bien el área ocupada varía año tras año, en el invierno de 2013 a 2014 se registró la población más baja y la superficie cayó drásticamente a menos de una hectárea (0.67 ha). Aun cuando durante la temporada siguiente, 2014-2015, la ocupación incrementó a 1.13 hectáreas, continúa siendo la segunda menor superficie ocupada en santuarios mexicanos.

Lo anterior es reflejo del deterioro de la calidad ambiental en vastas áreas del continente americano, lo que ocasiona graves consecuencias ecológicas y económicas. La disminución del hábitat y alimento de las orugas de la Monarca en Estados Unidos, así como la degradación de bosques en la zona núcleo de su área natural protegida, el turismo no planificado en México y las condiciones extremas del clima en toda la región, son algunos de los factores responsables de la disminución migratoria de la especie Danaus plexippus Linneo (Linnaeus, 1758), nombre científico de la mariposa Monarca.

Adicional a lo anterior, el doctor Galindo Leal comentó en entrevista que en la última década ha habido un aumento en el uso de herbicidas de alto impacto (glifosato) en el área donde esta mariposa se reproduce, es decir, en el norte de Estados Unidos, zona identificada como cinturón del maíz, así como en el sur de Canadá.

“El cambio a cultivos transgénicos de soya, maíz y algodón, además del uso de herbicidas, erradica las plantas en las que la mariposa pone sus huevecillos”, aseveró.

Cómo apoyar su supervivencia

Dado el notable descenso de reproducción y, en consecuencia, de ocupación de las mariposas Monarca, en Estados Unidos se están desarrollando corredores donde no se utilicen herbicidas en la ruta migratoria. A decir del biólogo Galindo Leal, los herbicidas se usan porque los consumidores, al adquirir productos sin saber de dónde vienen y qué es lo que traen, fomentan esa mala práctica.

«Es preciso conocer y elegir bien lo que se compra porque eso determina la demanda de los productos. Adquirir comida orgánica que no utiliza agroquímicos ni herbicidas es de las cosas con las que se puede contribuir y aunque por el momento los productos orgánicos son más caros, esa situación puede disminuir según aumente la demanda de los mismos. A largo plazo, ingerir este tipo de productos otorga mayores beneficios a la salud que los industrializados que son menos nutritivos, por lo que finalmente es una inversión a la salud que a largo plazo redituará en gastar menos dinero en médicos».

El investigador también afirmó que la sociedad debe exigir a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) que en los estudios de calidad que realiza incluya el análisis sobre el impacto ambiental de la elaboración de cada producto. Por otra parte, los productos importados tienen mayor impacto ecológico que los nacionales, y al adquirir productos nacionales se beneficia a los productores del país y al mercado nacional.

Otra acción con la que se puede favorecer es creando jardines de polinizadores, es decir, sembrar en parques urbanos, huertas, jardineras, escuelas o cualquier espacio propio para ello plantas que las mariposas buscan y les proporcionan néctar, porque donde hay flores hay mariposas. Preferentemente, plantas mexicanas, no exóticas, fáciles de conseguir, como la planta conocida como cinco negritos, carrasposa, santo negrito, cinco cincos o morita, entre otros nombres  (Lantana camara), o bien las de color rojo o naranja, tipo margaritas; incluso los comerciantes conocen las plantas que producen más néctar o atraen mariposas, comentó el especialista. Algunos ejemplos se pueden encontrar en las guías de NaturaLista.

“En Estados Unidos a los jardines polinizadores les llamangasolineras para mariposas, estos insectos bajan, recargan combustible y continúan su ruta; es algo que se puede hacer en México y que además es atractivo para los niños”.

La polinización que de millones de flores realiza la mariposa Monarca, además de favorecer la salud de los ecosistemas, contribuye a la producción agrícola y, en consecuencia, a la alimentación humana a través de frutas y verduras.

Ruta migratoria

.Año tras año, la mariposa Monarca comienza a arribar a nuestro país desde principios de noviembre e inicia su partida hacia el norte del continente americano a mediados de marzo. En un trayecto de más de cuatro mil kilómetros recorre toda la Sierra Madre Oriental y la planicie costera del Golfo de México.

Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Coahuila, Ciudad de México, Durango, Estado de México, Guanajuato, Hidalgo, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora, Hidalgo, Veracruz, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas son algunos de los estados en donde puede observarse la ruta itinerante de la Monarca.

El doctor Galindo Leal afirma que se desconocen los factores que llevan a la mariposa Monarca a establecerse en determinados sitios. «Se orientan hacia el sur porque como pueden percibir los rayos ultravioleta, con el sol se van guiando hasta llegar a la Sierra El Campanario, Zitácuaro, el eje volcánico, Nevado de Toluca, el Popocatépetl, etcétera».

Y agrega que las mariposas viajan entre 60 y 70 kilómetros por día, no vuelan durante la noche y pernoctan en lugares donde hay árboles. «Entre menos árboles haya, menos mariposas llegarán porque su viaje es muy largo y van gastando mucha energía. Los cinco meses que pasan en México, donde se da su proceso de hibernación, lo hacen con las reservas de grasa que obtuvieron en el camino, mismas con las que deben regresar al norte de México y sur de Estados Unidos, lugar donde se reproduce esta generación para que la siguiente continúe hacia el norte”.

.Al llegar a sus sitios de hibernación, las mariposas Monarca eligen sitios que se ubican arriba de los tres mil metros de altura. Una de las especulaciones es que estos insectos buscan lugares muy altos con temperaturas bajas porque en ellos tienen menos problemas con los parásitos que en selvas o costas. Cada año, las Monarca regresan a los mismos lugares o a unos 500 metros de distancia del año anterior, comentó el doctor Galindo Leal.

El experto agregó que aunque se conocen muy bien los lugares donde las mariposas Monarca hibernan al llegar a México, la ruta migratoria en sí no se conoce con precisión.

La otra migración simultánea de la Monarca se ubica en el oeste de Canadá y Estados Unidos. Durante su viaje hacia la costa de California, Estados Unidos, los insectos se establecen temporalmente a nivel del mar y también en los bosques de eucalipto, siendo probable que con ello se protejan del viento. Sin embargo, «esclarecer las condiciones que determinan su estadía en ciertos lugares, es un campo abierto para científicos y estudiantes», señaló el doctor Galindo Leal.

El doctor en geografía por la Universidad de Tréveris, Alemania, Ludger Brenner, mencionó que la mariposa Monarca pasa los meses de verano en varias regiones del norte de los Estados Unidos y del sur de Canadá. «A principios del otoño, la población entera inicia su migración hacia el sur, debido al descenso de temperatura y a la disminución de insolación, para pasar el invierno en la zona boscosa de la reserva. A mediados y finales de marzo la población inicia su regreso. En este ciclo migratorio anual participan varias generaciones de mariposas».

Investigaciones

.Con respecto a la investigación científica por realizar, «sería de gran utilidad la identificación y descripción, a diferentes niveles espaciales, de intereses, estrategias y acciones de los actores involucrados en el manejo de las Áreas Naturales Protegidas (ANP), para hacer una redefinición de estrategias y técnicas para las zonas de mayor biodiversidad del país», agregó el doctor Ludger Brenner, quien forma parte del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Conocer la ruta migratoria de la mariposa Monarca es fundamental, entre otros propósitos, para brindarle las mejores condiciones posibles durante su alimentación y pernoctación. De ahí la trascendencia de los jardines polinizadores y la conservación de sus bosques. Aunque vuelan millones de mariposas, su pequeño tamaño no facilita el registro de su migración exacta a gran escala. Documentar su ruta itinerante coadyuvará para que México, Estados Unidos y Canadá determinen acciones concretas para su cuidado y conservación.

Cualquier ciudadano interesado puede contribuir a la noble tarea de identificar su ruta si captura en imágenes las mariposas Monarca que encuentre a su paso y las sube a la plataforma de ciencia ciudadana NaturaLista.

Además, en el sitio web Soy Monarca se pueden consultar artículos científicos, acciones para la conservación e información relacionada con la biología, reproducción, hábitat, alimentación y migración de esta especie.

Conozca los santuarios

Dada la oportunidad —única en el mundo— de observar grandes concentraciones de mariposas Monarca en espacios reducidos, la RBMM es una de las ANP más visitadas de México, y de noviembre a marzo las colonias de la mariposa Monarca representan una atracción turística exclusiva, refirió el doctor Ludger Brenner.

Entre el Estado de México y Michoacán existen ocho santuarios para visitar la mariposa Monarca, los cuales estarán abiertos al público hasta el 31 de marzo de 2016: Capulín y Macheros en el municipio de Donato Guerra, en operación desde 1995; La Mesa en San José del Rincón, abierto en 2002, y Piedra Herrada en San Mateo Almololoa, Estado de México; en el municipio de Ocampo en Michoacán están El Rosario y El Asoleadero, Sierra Chincua en Angangueo y, finalmente, Senguio, cuya apertura data de 1996.

El más importante y antiguo (1986) de los santuarios es El Rosario, atrae aproximadamente 70 por ciento del total de los visitantes de la RBMM, debido a los senderos pavimentados, sala audiovisual, cafetería, tienda de artesanías y otros servicios. En cambio, el acceso a las colonias de los demás ejidos requiere cierta condición física, indicó el investigador Ludger Brenner.

Crean en la UNAM biosensores que podrían ayudar al diagnóstico temprano de cáncer y diabetes

Investigadores de la UNAM estudian nanomateriales para crear biosensores ópticos de alta precisión y especificidad que posibiliten la detección de compuestos biológicos que podrían ayudar a proporcionar un diagnóstico temprano de padecimientos como el cáncer y la diabetes.

Con ese objetivo, Beatriz de la Mora Mojica, del Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CCADET) de esta casa de estudios, mediante una cátedra CONACYT, sintetiza y caracteriza materiales que permitan detectar moléculas orgánicas de interés biomédico como proteínas, insulina y silimarina, un antioxidante y antiinflamatorio que se extrae de la planta conocida como cardo mariano, que tiene efecto protector en el avance de la enfermedad de Parkinson y se usa en la medicina tradicional china para curar males hepáticos.

En colaboración con Mayo Villagrán, José Saniger, Citlali Sánchez Aké y Crescencio García, del CCADET; Tupak García, de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México; y Alejandro Reyes Esqueda, del Instituto de Física de la UNAM, De la Mora Mojica trabaja en la elaboración de tres tipos de biosensores ópticos.

“Se trata de microprobetas con arreglos nanométricos de oro, nanopartículas metálicas coloidales (sustancias líquidas) y cristales fotónicos de silicio poroso”, indicó.

Están basados en la respuesta óptica de nanopartículas. Así, por ejemplo, al detectar moléculas orgánicas, los cristales fotónicos de silicio poroso cambian de color y modifican la forma en que reflejan la luz.

Económicos

Las microprobetas, que son orificios micrométricos formados por depósitos de películas de oro muy delgadas, se rellenan con nanopartículas metálicas coloidales que detectan diferentes sustancias, de preferencia orgánicas.

Las nanopartículas metálicas coloidales tienen un espectro de absorción característico que se modifica si hay un cambio de índice de refracción en el medio en que se encuentran. Esto es lo que permite detectar, con precisión, la presencia de alguna molécula de interés.

“La meta es crear bionsensores de alta sensibilidad y especificidad, una de cuyas propiedades ópticas, como su color o su absorción, varíe sólo ante un estímulo específico. Una de sus aplicaciones potenciales es en la investigación de patologías como el cáncer, en la que se requieren sensores que detecten cantidades pequeñísimas de un tipo específico de proteína que, se sospecha, tiene una relación con el desarrollo de algún tipo de tumor maligno”, apuntó.

Además, se busca que estos biosensores ópticos compitan en precio con los sensores más utilizados en la actualidad, como la prueba de Elisa (para la detección del VIH, causante del sida) y los de inmunohistoquímica (para cáncer de mama).

Mediante métodos químicos y electroquímicos, la pulverización catódica y la ablasión láser, De la Mora Mojica y sus colaboradores sintetizan materiales nanométricos y caracterizan sus propiedades ópticas a fin de establecer el más apropiado para determinar la presencia de moléculas orgánicas específicas.

Los universitarios esperan probar las microprobetas con arreglos nanométricos de oro, las nanopartículas metálicas coloidales y los cristales fotónicos de silicio poroso para decidir cuál de estos biosensores se puede modificar con miras a mejorar su respuesta.

Ese proceso se realizará en colaboración con Anahí Chavarría, de la Facultad de Medicina de la UNAM, quien estudia en un modelo animal el efecto protector de la silimarina en el desarrollo del Parkinson.

“La silimarina no cura esta enfermedad, pero sí detiene sus síntomas, según evidencia experimental en ratones a los que se ha inyectado la sustancia”, aclaró De la Mora Mojica.

Con los biosensores ópticos creados en el CCADET se intentará descubrir cómo los ratones metabolizan la silimarina, qué camino sigue esta sustancia durante el padecimiento, dónde se pega y por qué funciona de manera protectora.

Producción a gran escala

De los tres tipos de biosensores ópticos, los más fáciles de fabricar en serie son las microprobetas con arreglos nanométricos de oro. Las nanopartículas metálicas coloidales también son relativamente fáciles de producir en serie. En cambio, la generación a gran escala de los cristales fotónicos de silicio poroso implicaría medidas de seguridad más rigurosas, pues se utilizaría ácido fluorhídrico, muy corrosivo.

“Los cristales fotónicos de silicio poroso también pueden servir como espejos secundarios para concentrar rayos solares, porque son reflectivos y selectivos. Tienen, además, una gran área superficial, lo que los hace atractivos para aplicaciones de almacenamiento de energía”, afirmó la universitaria.

Eventualmente, estos biosensores ópticos podrían ser utilizados en institutos de salud y de investigación biomédica.

Necesaria, una política institucional para la inserción laboral de egresados universitarios

La operación de una política de redes o vínculo entre las instituciones de educación superior y las instancias que ofrecen empleo facilitaría la inserción de los egresados universitarios en el mercado laboral, afirmó el maestro Pablo Yanes, coordinador de la Unidad de Desarrollo Social de la Comisión Económica para América Latina en México.

Durante su participación en la 3ra. Semana de política y gestión social –efectuada en la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)– el funcionario dijo que el proceso de incorporación laboral no es equitativo, pues la información tiene un alto grado de disponibilidad.

Sin embargo, la capacidad de interpretarla, analizarla y procesarla requiere de contar con “capacidades metodológicas adecuadas” que debieran cultivarse en el ámbito universitario.

“En ese sentido la universidad debe ofrecer a sus alumnos más formación que información”. Una sociedad educada favorece el desarrollo, por eso “estudiar siempre es bueno”, pero también se requieren mejores procesos de inserción a los mercados laborales.

Al dictar la Conferencia: Desafíos y reflexiones en la formación profesional de los estudiantes explicó que en la medida que la gente está más calificada, los ámbitos de empleo son “menos mercados y más redes”. En ese sentido, no necesariamente la capacidad de inserción se deriva de los conocimientos acumulados, sino de cómo construir una relación de vinculación activa con las posibles áreas que solicitarán los servicios de los profesionales.

Ese proceso “no pasa sólo por tener el currículum, sino también por los vínculos que van a hacer posible que las personas sean conocidas”, ya que cuando una instancia universitaria tiene un acuerdo sólido con alguna otra para que sus alumnos presten algún tipo de servicio social o desempeñen cualquier otra actividad, muchos de esos jóvenes logran incorporarse más adelante.

El maestro Yanes se refirió a la necesidad de que los egresados posean capacidades analíticas para enfrentar problemas y ofrecer soluciones, así como para “pensar fuera de los esquemas establecidos”.

El mercado laboral está sujeto a muchos procesos, pero desarrollar aptitudes para reflexionar, trabajar en equipo e incidir en la solución de problemas “cuenta mucho”.

El acceso a la información es enorme “pero si no sabemos buscar, jerarquizar ni discernir qué es relevante y qué no, cualquier cosa de Wikipedia parecerá de primer nivel”.

Para la obtención de esas habilidades resulta relevante crear en la universidad espacios colectivos de aprendizaje de las técnicas del debate y estar siempre en la disposición de cuestionar si lo que se piensa es correcto o si es necesario repensar o “reandar” el camino.

Todo esto se logra no sólo con el esfuerzo individual, sino mediante la interacción para aprender de manera conjunta a debatir, pues “creo que parte de la pobreza de nuestra vida pública tiene que ver con la pobreza de nuestra capacidad para debatir”; los estudiantes tienen que saber discutir, escuchar, rebatir y argumentar.

La 3ra. Semana de política y gestión social –organizada por la Licenciatura en Política y Gestión Social y el Departamento de Política y Cultura– fue inaugurada por el doctor Carlos Hernández Gómez, director de la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la Unidad Xochimilco.