17 marzo, 2016

Con el proyecto «Derivados de productos naturales y su potencial uso contra el cáncer», un grupo de investigadores de la Universidad de Sonora busca la obtención de un nuevo fármaco contra esa enfermedad, a través del estudio de compuestos de la planta silvestre regional conocida como Mariola.

La investigación, aún en laboratorio (in vitro), la coordinan Sergio Daniel Morales Chávez, estudiante del Doctorado en Polímeros y Materiales, así como Juan Carlos Gálvez Ruiz, jefe del Departamento Ciencias de la Salud, campus Cajeme.

Entrevistados en el programa «A Tiempo con la ciencia», que produce en Departamento de Ciencias Químico Biológicas y se transmite por Radio Universidad, recordaron que tradicionalmente ese tipo de plantas han sido utilizadas con fines curativos por las etnias sonorenses, pero que ahora el propósito es recuperar toda esa riqueza cultural y darle validez y sustento científico como una nueva alternativa contra el cáncer.

El estudio, señalaron, busca que los compuestos de la planta, que se reproduce durante todo el año como arbusto silvestre en márgenes de ríos y arroyos, además de las zonas costeras y áridas, tengan la capacidad de inhibir las células y el crecimiento o la muerte tumoral.

«Sabemos que ese tipo de planta es fuente de sustancias terapéuticas, porque contiene compuestos con una gran diversidad química, los que pueden ser potenciales agentes antitumorales», afirmaron.

Asimismo, advirtieron que buscan la bioseguridad de los compuestos, haciéndolos más efectivos, purificándolos y eliminando cualquier toxicidad que pudieran tener y provocar graves efectos secundarios en la salud del paciente.

Morales Chávez y Gálvez Ruiz establecieron que al ser el cáncer la primera causa de mortalidad a nivel mundial, existe un gran número de investigaciones en esa misma línea de trabajo, especialmente porque se sabe cómo los productos naturales pueden jugar un papel determinante en el organismo humano.

En su trabajo de laboratorio, indicaron, utilizan solventes que ayudan a extraer de la planta esos compuestos benéficos para el organismo.

«Estamos formando compuestos con iones metálicos, para la actividad de ciertos mecanismos celulares y evitar su replicación, sin utilizar cualquier tipo de metal, sino aquellos que pueden tener ciertas cantidades en el organismo sin que provoquen un daño», precisaron.

Informaron que los metales que utilizan, en concentraciones pequeñas, son el cobre, cobalto y níquel, que ayudan a subir la actividad de los compuestos. «De los tres hemos visto positivos resultados, con cambios en su estructura y efecto sobre las líneas celulares cancerosas».

El sueño, puntualizaron, es que algunos de esos compuestos lleguen a la parte clínica, un proceso extenso más allá del laboratorio, pero que puede llegar a la etapa clínica para administrar el producto en algunos tipos de cáncer. Esto lleva tiempo, pero es un esfuerzo que vale la pena desarrollar», concluyeron.

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