Daily Archives: 21 marzo, 2016

120 mil mdp al año le cuesta a México la obesidad

Un grupo multidisciplinario de investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estimó en más de 120 mil millones de pesos el costo de la obesidad en el país al año, lo equivalente a poco más de dos veces el costo de la línea 12 del Sistema Colectivo Metro.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, la doctora en economía, Aleida Azamar Alonso, profesora investigadora de la UAM campus Xochimilco, detalló que la carga económica de la obesidad en México se ha multiplicado rápidamente en los últimos años.

Asimismo, subrayó que si no se implementa una acción integral para atacar la obesidad, en los próximos años dicha cifra podría crecer aún más, lo cual pondría en riesgo la salud pública del país.

Una enfermedad de peso mundial

La obesidad se ha convertido en un problema de salud mundial, ya que 39 por ciento de las personas de 18 o más años que hay en el planeta tiene sobrepeso y 13 por ciento padece de obesidad, de acuerdo con los últimos datos reportados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Estas cifras representan que en todo el mundo hay más de mil 900 millones de adultos con sobrepeso y más de 600 millones padecen de obesidad, y a causa de estas enfermedades cada año mueren al menos 2.8 millones de personas, según datos de la OMS.

Además de esta gran cantidad de adultos, esta enfermedad afecta cada vez a más niños en todo el mundo. De acuerdo con estimaciones de la OMS, pasó de 32 millones de pequeños en 1990 a 42 millones en 2013.

Lo más alarmante es que las proyecciones hacia el futuro no son alentadoras, ya que si se mantienen las tendencias actuales, el número de niños con sobrepeso aumentará a 70 millones para 2025, y si no hay un plan de acción integral, los niños se mantendrán obesos durante la infancia, la adolescencia y la edad adulta, indicó el organismo internacional.

México obeso

Como se trata de un problema a nivel global, México no es ajeno a dicho problema de salud. De hecho, es una de las naciones con mayor porcentaje de población con problemas de obesidad y sobrepeso.

De acuerdo con datos de la última Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, la prevalencia de sobrepeso y obesidad en adultos en México es de 71.28 por ciento, es decir, alrededor de 48 millones de personas tienen estos padecimientos.

El caso de los niños y adolescentes, quienes son el futuro del país, es aún más preocupante ya que 35 por ciento de esta población presenta este problema de salud, según dicha encuesta.

Esta cantidad ubica a México como el país con más población infantil con sobrepeso y obesidad, así lo señala el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Un problema muy pesado

.El hecho de que haya aumentado el número de personas con sobrepeso y obesidad ha impactado las economías de los países, sobre todo la de México, ya que aproximadamente 50 por ciento de su población sufre estos padecimientos, manifestó la economista Aleida Azamar Alonso.

El sobrepeso y la obesidad tienden a propiciar una serie de enfermedades como la hipertensión arterial y diabetes, padecimientos que ocasionan otras enfermedades que afectan tanto la calidad de vida como el bolsillo de los enfermos y sus familiares, así como la economía y la productividad del país, manifestó.

Explicó que, de acuerdo con cálculos y proyecciones realizadas por economistas, actuarios y médicos, hay más probabilidad que una persona con sobrepeso u obesidad desarrolle hipertensión que diabetes. “Un paciente con obesidad tiene 42 por ciento más de probabilidad de desarrollar hipertensión y, aproximadamente, 12 por ciento más de desarrollar diabetes”, detalló.

No obstante, ambas enfermedades son altamente costosas. De acuerdo con el artículo científico «Carga económica de la obesidad y sus comorbilidades en pacientes adultos en México», el costo de un paciente con obesidad que desarrolla hipertensión arterial en 20 años es 13 veces superior al costo del primer año de tratamiento, con un valor acumulado de cuatro mil 925 euros.

Mientras tanto, “el costo de un paciente que presenta diabetes se eleva 14 veces, con un valor de mil 830 euros”, destaca dicho artículo en el que participó la doctora Azamar Alonso y que fue publicado recientemente en la revista especializada PharmacoEconomics Spanish Research Articles.

“El análisis de impacto presupuestario (AIP) muestra que la carga económica del tratamiento implica una gran participación en el gasto a través del tiempo, con un gasto gubernamental en 2012 de seis mil 800 millones de euros (mde) y de seis mil 200 mde en 2016, lo cual refleja una participación en el gasto público en salud de entre 27 por ciento y 25 por ciento”, señala el texto.

Esta cantidad es abrumadora ya que dicho monto expresado en euros asciende a aproximadamente 120 mil millones de pesos; es decir, más de dos veces el costo de la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro, o bien 75 por ciento del costo del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Aleida Azamar Alonso explicó que para determinar los costos económicos por paciente se valoró la opinión de especialistas médicos en el tema para el tratamiento de las personas que sufren obesidad con comorbilidades.

“Las aportaciones que hacen los expertos facilita tener un promedio específico sobre la cantidad y el tiempo que los pacientes deben consumir un medicamento, además nos orientaron sobre el tipo y número de tratamientos que deben de tener en el hospital (tales como una placa, una revisión de rutina o incluso una intervención quirúrgica)”.

“Todo lo anterior se multiplica por los costos públicos de los medicamentos e intervenciones. Como resultado se obtiene el costo promedio por paciente”, explicó.

Debido a que los pacientes obesos se pueden clasificar de acuerdo a los que tienen hipertensión y a los que sufren de diabetes mellitus tipo 2, los costos promedio de cada paciente se multiplican por la cantidad de población con obesidad con cada una de las respectivas enfermedades y la suma de ambos es lo que da como resultado los seis mil 200 millones de euros al año, lo que representa el costo global de todos los pacientes atendidos con dichas enfermedades, refirió Azamar Alonso.

La productividad en riesgo

Esta cantidad de 120 mil millones de pesos es solo el presupuesto gubernamental en salud para atender las enfermedades derivadas del sobrepeso y la obesidad, no se contempla el impacto en la productividad laboral, lo cual tiene una repercusión en la economía, manifestó Herman Soto Molina, experto en farmacoeconomía.

El directivo de la consultora HS Estudios Farmacoeconómicos explicó que la fuerza laboral se vuelve menos productiva como resultado de la ausencia o, en el peor de los casos, por muertes prematuras, lo que afecta la productividad y el crecimiento económico del país.

De acuerdo con el reporte Kilos de más, pesos de menos, realizado recientemente por el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), “al año se pierden más de 400 millones de horas laborables por diabetes asociada al sobrepeso y la obesidad, lo que equivale a 184 mil 851 empleos de tiempo completo. Esto a su vez representa 32 por ciento de los empleos formales creados en 2014”.

Soto Molina destacó que el costo de la baja productividad asciende actualmente a 15 mil millones de euros (mmde), lo cual representa un crecimiento de más de 500 por ciento en los últimos ocho años, pues pasó de dos mmde en 2008 a 15 mmde.

Explicó que esta cifra se obtuvo de una tabulación de las horas hombre mensual promedio que no se trabajarían cuando un paciente con obesidad y con comorbilidades se ve afectado por su enfermedad. “La multiplicación del costo por hora por la cantidad de horas por mes es lo que da como resultado el valor de pérdida de productividad”.

Además, añadió que existen otros costos indirectos que, aunque en el estudio no se contemplan, están ahí y esos los absorbe el enfermo y sus familiares, tales como que un familiar tenga que acompañar al enfermo a la clínica, el tiempo, el transporte, las medicinas y los productos especiales para el cuidado del paciente, lo cual también tiene un impacto en la economía familiar.

Cuidar los bolsillos y la calidad de vida

Ante este panorama, los expertos coincidieron por separado que se debe generar un plan estratégico integral para que juntos: gobierno, sector empresarial y sociedad civil, participen para contrarrestar esta enfermedad que está afectando a miles de personas en México.

Al respecto, Amílcar Azamar Alonso, especialista en economía de la salud, explicó que “la adopción de medidas preventivas y de control puede disminuir su prevalencia y con ello las comorbilidades asociadas y la carga económica que constituyen”.

Destacó que para ello es necesario incentivar a la población a que modifique ciertos hábitos de consumo y estilos de vida, por unos que contribuyan a cuidar su salud y su bolsillo.

Recomendó consumir más frutas y verduras, ya que de acuerdo con el estudio que él hizo junto con la doctora Aleida Azamar, de la década de los ochenta a la actualidad se han dejado de consumir en 30 por ciento frutas y verduras.

Asimismo, ha disminuido en 27 por ciento el consumo de leche y 19 por ciento la carne y se ha incrementado la adquisición de productos con más cantidad de carbohidratos, azúcar, sal y bebidas azucaradas, manifestó el especialista del Centro de Investigación en Sistemas de Salud, Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).

Señaló que para que la gente cambie sus hábitos es necesario que el gobierno y el sector empresarial se sumen en una estrategia integral, la cual no basta con que se implemente, sino que tenga un seguimiento constante, ya que dijo que muchas de las propuestas que se han implementado no han sido tan exitosas porque no existe un seguimiento real.

Destacó que en promedio una acción integral tendría un costo per cápita de 12 dólares al año, pero se evitarían alrededor de 55 mil muertes anualmente relacionadas con el sobrepeso y la obesidad.

Si se evitan esas muertes y se previenen las enfermedades derivadas de la obesidad, no solo se mejora la calidad de vida de la población, también se mejoraría la productividad y la economía del país, concluyeron los especialistas.

El insomnio, más común entre las mujeres

¿Con qué soñó anoche?, soñar con dormir bien no es un acto onírico, aunque sí una acción difícil para el 45 por ciento de la población global, según la Organización Mundial de la Salud. En México no hay situaciones alarmantes, sino aspectos trascendentes en relación a esta actividad reparadora.

El insomnio es el trastorno más común de las enfermedades del dormir; no conciliar el sueño al menos tres noches por semana durante un mes, como mínimo, es un problema que no se resolverá de manera espontánea; se requiere acudir a un centro especializado, señaló Ulises Jiménez Correa, director de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM.

“En el país es más frecuente en mujeres que en hombres, con una proporción de dos a uno, situación que tiene que ver con factores hormonales (como la menopausia y el síndrome premenstrual) y psicológicos. Los estilos de afrontamiento y la personalidad de ellas (se preocupan más por ciertas cosas) también las hace más proclives a padecerlo”, detalló.

El segundo problema son los ronquidos y la apnea (pausas respiratorias durante el sueño). Los varones mexicanos tienen más  trastornos respiratorios del sueño. “Somos dos a uno más roncadores y tenemos más dificultades con la apnea”, reiteró.

Los ronquidos son el ruido que se genera con el paso forzado del aire durante la respiración, que está parcialmente cerrada sin llegar a la obstrucción. Se estima que alrededor del 30 por ciento de los hombres los sufren.

Aunque los trastornos del sueño también dependen de la edad, existen perturbaciones menos frecuentes, como rechinar los dientes, caminar o presentar conducta sexual, alimenticia o violenta mientras se duerme. En general, a este conjunto de padecimientos se les conoce como parasomnias, explicó Ulises Jiménez.

Además, algunos adolescentes y adultos jóvenes sufren el denominado síndrome de fase atrasada de sueño, que consiste en no tener un horario adecuado y constante para ese descanso (dormirse y levantarse muy tarde).

“Quienes no tienen ocupaciones, que no necesitan levantarse temprano, que están hasta las tres o cuatro de la mañana en la computadora o en Internet, invierten su ciclo del sueño”, remarcó.

Otro síndrome de importancia entre adultos jóvenes es el de sueño insuficiente. Aquí se contempla a la gente que tiene que despertar temprano para ir a la escuela, a trabajar o para realizar otras actividades; llegan a casa de noche para hacer tareas y se duermen muy tarde; entonces, durante el día tienen mucho sueño.

Dormir bien

Según Jiménez Correa, llevar a cabo los siguientes pasos puede conducir a un “sueño de ensueño”:

Tener un horario regular para acostarse y levantarse. Activarse temprano de manera habitual, aunque se duerma mal, pues eso ayudará a hacerlo mejor la siguiente noche. Realizar actividad física al menos tres veces por semana, preferentemente intensa y por la mañana. Prescindir del consumo de café o alcohol antes de ir a descansar, porque pueden provocar reflujo, ronquido y sueño de mala calidad.

Las dos sedes de la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM (en el Hospital General de México y Ciudad Universitaria) cuentan con un equipo de trabajo multi e interdisciplinario, que incluye a psiquiatras, psicólogos, neurólogos –pediatras y para adultos–, otorrinolaringólogos, geriatras, odontólogos y neumólogos; así se canaliza al paciente con el especialista adecuado.

“Realizamos unos 100 estudios de sueño nocturnos al mes en las dos unidades y otros 50 diurnos; además, atendemos entre 400 y 500 consultas de pacientes con trastornos del sueño”, precisó el universitario.

Día del Sueño

El 18 de marzo se conmemora el Día Mundial del Sueño, que consiste en una campaña convocada por la Asociación Mundial de Medicina del Sueño para promocionar la salud del buen dormir, pues como refirió en todas sus connotaciones el escritor Pedro Calderón de la Barca en el siglo XVII: “la vida es sueño”.