31 marzo, 2016

La tecnología está transformando la manera en que consumimos libros, el acceso a Internet y a los dispositivos móviles tienen mucho que ver en ello.

El más reciente Estudio de Consumo de Medios y Dispositivos entre Internautas Mexicanos, presentado por IAB y desarrollado por Millward Bown, revela que en México hay 68 millones internautas, de los cuales 74% posee un teléfono inteligente, 67% laptop, 42% desktop, 38% celular y 36% una tableta.

Frente a este panorama, la industria editorial tiene el reto de reinventarse mediante esquemas digitales que satisfagan las necesidades de un internauta que si bien ha manifestado su predilección por el contenido en video, también representa una veta de oportunidad para que los editores exploren formatos digitales.

La mala noticia es que si bien el consumo de textos digitales va a la alza, aún está muy lejos del predominio de los ejemplares de papel.

El estudio Entertainment and Media Outlook México 2015-2019, publicado por PwC, lo confirma al referir que de los 10,889 millones de pesos que factura la industria mexicana del libro, solo un poco más de 19 millones corresponden a la venta de ediciones digitales.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) están en la misma línea. El Módulo sobre Lectura (MOLEC), indica que a mayo de 2015 un 86.3% prefería el libro impreso, 8.7% el digital y 5.0% ambos formatos, siendo las mujeres quienes mostraban mayor predilección por la lectura online.

«A pesar de que existen compañías que se quedan obsoletas por no adecuarse a los estilos multiplataforma, la industria editorial en general atraviesa un momento de oportunidades para impactar a los consumidores con una doble oferta de negocio: medios impresos y plataformas digitales», detalla el estudio de PwC.

A este respecto, Julio César Vega Gómez, director de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI) dice que en el futuro tendremos usuarios de internet más educados, realizando más actividades en línea, lo que representará una enorme oportunidad para la industria editorial ante estos ávidos lectores-consumidores.

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