5 abril, 2016

El domingo 3 de abril, inició el horario de verano; adelantar una hora el reloj permitirá aprovechar más la luz natural y ahorrar la energía equivalente a 10 millones de focos durante un año en todo el país, dijo Manuel Martínez Fernández, investigador del Instituto de Energías Renovables (IER) de la UNAM.

Esta medida sigue siendo importante porque tiene una doble función: economizar en el consumo de electricidad, acción que se puede medir con precisión: a nivel nacional es similar a apagar la luz del estado de Tlaxcala durante 12 meses. Por otro lado, se envía un mensaje a la sociedad para lograr un uso más eficiente de la energía, un esfuerzo que ciudadanos y gobierno debemos hacer, añadió.

Hasta ahora las medidas se han seguido más por imposición económica que por convicción. “Se ha reducido levemente el costo del recibo de luz, eso es un incentivo económico, pero el cambio climático es el problema más grande a nivel global y se continúa con las emisiones de bióxido de carbono, óxidos nitrosos y otras partículas, originadas principalmente por los autos. El gobierno necesita invertir en acciones comunitarias, como un transporte colectivo digno, eficiente y suficiente”, propuso.

El investigador consideró que todos debemos contribuir porque aún es pequeño el esfuerzo y falta mucho por hacer. “Es importante cambiar la mentalidad. En Estados Unidos (un alto consumidor de energía a nivel mundial) han reducido 40 por ciento su consumo y mantenido un ligero crecimiento en su economía, gracias a políticas gubernamentales. Tenemos que entrar en un ciclo así por convencimiento”.

En resumen, indicó que el horario de verano sí ha ayudado, pero se requieren más acciones sociales, menos autos y evitar las contingencias ambientales en las ciudades.

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