Daily Archives: 8 abril, 2016

Fomentan agricultura urbana

Ante la necesidad de alternativas que permitan no solo la producción de alimentos, sino además el impulso al desarrollo de proyectos productivos para los habitantes de las ciudades, la agricultura urbana se está convirtiendo en una opción importante.

Esa fue la razón por la que, en 2011, se constituyó Na Ya’ax Huertos Urbanos, empresa dedicada a la transferencia del conocimiento, diseño, instalación y manejo de huertos urbanos, así como la impartición de cursos y talleres dirigidos a la educación básica, de acuerdo con el director de Operaciones, Mariano Vargas Rivera.

«Yo soy ingeniero agrónomo, esto me llevó a la necesidad de producir alimentos propios. Con los conocimientos básicos en cuestión de botánica y fisiología comencé a desarrollar procesos de producción de plantas en pequeños espacios donde, a diferencia de las grandes empresas productoras de estos alimentos, tiene la complejidad de identificar aspectos como los tipos de contenedores o reconocer los tipos de raíces para que se puedan desarrollar adecuadamente», recordó.

Huertos urbanos, una tendencia mundial

Otro de los aspectos que influyó en desarrollar este proyecto empresarial, según Vargas Rivera, fue el reto que significa en todo el mundo la producción de alimentos, tomando en cuenta variables como la huella de carbono, su producción y el crecimiento poblacional.

«Se ha detonado una gran migración de gente de las comunidades rurales a la ciudades, ahí tenemos un reto grande porque falta el agua y, por ende, los alimentos. En Querétaro estamos en el semidesierto, no hay agua y sigue creciendo mancha urbana. Existen varios ejemplos de ciudades que quieren llegar a la sustentabilidad como La Habana, Cuba, donde la agricultura urbana, que se da en balcones, azoteas y patios, contribuye a abastecer de alimentos a los ciudadanos.»

Vargas Rivera sostuvo que existe una tendencia enfocada en el desarrollo de los huertos comunitarios en todo el mundo, principalmente en Europa, donde se busca no solo producir sino evitar el desperdicio de alimentos.

«Los huertos comunitarios no es una ocurrencia, se trata de un cambio social. Por ejemplo, en Francia se multa a los supermercados si desperdician la comida que no venden, están obligados a regalarla, donarla o industrializarla, pero ya no hay desperdicios y todo esto fue a petición de la gente. En Alemania ya se dio el boom de los huertos urbanos, aun con las condiciones de temperatura tan extremas que tienen; en Canadá tienen solo cinco meses de sol y decidieron generar huertos comunitarios donde la gente aprovecha para sembrar jitomates y lechugas en los balcones. Aquí en México tenemos doce meses de sol y no lo hacemos», afirmó.

Respecto a la influencia de las cuestiones climatológicas para el establecimiento de este tipo de cultivos, particularmente en Querétaro, el director de Operaciones de Na Ya’ax Huertos Urbanos destacó que el clima predominantemente seco resulta ideal para la producción de frutos y vegetales solanáceos, como jitomate, chile, pimiento o berenjena.

«Esos se dan muy bien aquí, solo basta ahorrar un poco de agua en el hogar para destinarlo al huerto, el clima no es factor. Si llegáramos a tener un clima en verano, por ejemplo de 35 grados centígrados, con el que las plantas comienzan a caerse y a necesitar más agua, se hace una asociación de cultivos, es decir, pongo una planta que le dé sombra a la que es más sensible al sol, con esto se ayudan mutuamente sin la necesidad de aumentar el riego», explicó.

Incluso, puntualizó, se tienen estrategias naturales de contingencia para el control de plagas sin la utilización de pesticidas u otro tipo de químicos, para el control de plagas dentro de estos huertos urbanos.

«Con las plagas usamos plantas atrayentes de animales, en este caso, las catarinas (Coccinellidae) que se alimentan de la plaga más común en estos cultivos, que son los pulgones (Aphididae). Un ejemplo de planta atrayente de catarinas es el ajenjo; con algunos palos de madera o popotes se construye en ella una casa de catarinas que mantiene el huerto limpio, porque van a las plantas, se comen a los pulgones y regresan, así ya no hay necesidad de usar químicos u otros pesticidas», puntualizó.

Proyecto urbano, educativo y empresarial

Por su parte, el gerente comercial de Na Ya’ax Huertos Urbanos, Francisco Javier Huerta Villaseñor, subrayó que la transferencia del conocimiento no solo ha sido enfocada en las ciudades, sino que también han colaborado para mejorar la productividad agrícola en el campo y con la iniciativa privada.

«Con la Secretaría de Desarrollo Agropecuario trabajamos del 2011 al 2014; ahí llegamos a hacer casi cinco mil huertos en traspatios familiares de comunidades ubicadas en el semidesierto. Hemos trabajado para el municipio de Querétaro y la Secretaría de Desarrollo Sustentable (Sedesu). En el caso de las empresas, existe la Norma Internacional de Sistemas de Gestión Ambiental (SGA), ISO 14001, que les exige instalaciones verdes, nosotros les damos la capacitación en lo que se refiere al diseño de oficinas verdes o huertos dentro de la misma empresa, el uso de focos ahorradores o estructuras para la captación de agua de lluvia, y con esto puedan acceder a su certificación», destacó.

Además, abundó Huerta Villaseñor, el proyecto cuenta con un programa de capacitación sobre la instalación de huertos comunitarios dirigido a escuelas de nivel preescolar y básico con una duración aproximada de seis meses, así como una vinculación con instituciones de educación superior.

«Nosotros trabajamos con niños de kínder, son quienes en las casas jalan a los papás para hacer lo que les enseñamos, se vuelven los revulsivos en el hogar. Los alumnos más grandes aprenden desde meter la semilla en la tierra hasta volver a producirla cuando la planta se está muriendo; en las escuelas damos seguimiento semanal, quincenal y mensual durante ese medio año, o sea dos temporadas de siembra. En el caso de instituciones de educación superior, estamos vinculados con el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) a través del servicio social o proyectos en asignaturas enfocadas al emprendimiento; ahí nos invitan para asesorar a los estudiantes que están desarrollando composteros, huertos o algún otro proyecto que involucre la producción de alimentos», informó.

El gerente comercial de Na Ya’ax Huertos Urbanos destacó que este proceso de transferencia de información ha detonado en proyectos urbanos de producción agrícola destacados, que han ocasionado también la incursión en mercados diferentes a la venta de frutas, verduras u hortalizas.

huerto urbano qro 01″Conocemos gente que empezó con un huerto, y cuando se dieron cuenta que podían producir más comenzaron a industrializar, por ejemplo, los jitomates y los chiles para transformarlos en otros productos; como el caso de una señora que empezó produciendo unas cuantas plantas de chile, que le dieron tanto producto que decidió hacer champú artesanal. Comenzó con cuatro botellas, se le vendieron y ahorita se dedica a trabajar desde casa con su negocio propio», recordó.

Para el director de Operaciones de Na Ya’ax Huertos Urbanos, Mariano Vargas Rivera, la instalación y desarrollo de huertos urbanos resulta una tendencia que, además de impulsar la producción de alimentos, debe generar un cambio de mentalidad respecto a la agricultura y los que trabajan en ella.

«Actualmente, decir que eres campesino o agricultor te ubica en el estatus de pobreza, cuando en las antiguas culturas el campesino era uno de los personajes más respetados por la sociedad, dado que era el productor de los alimentos; estamos tratando de cambiar todo esto y por eso nos llamamos a nosotros mismos agricultores, aunque seamos ingenieros o licenciados es un cambio de chip», finalizó.

Propone académico de la UNAM cambio estructural en el transporte público y en la cultura ciudadana para responder a la demanda de movilidad

Para responder a la demanda de movilidad en la zona metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM) se requiere un cambio estructural en el transporte público, que implica una fuerte inversión económica  y en la cultura del ciudadano, señaló Antonio Suárez Bonilla, académico de la Facultad de Arquitectura (FA) de la UNAM.

En la Ciudad de México, el 70 por ciento de la población se mueve en transporte público de baja calidad. “Su potencial es enorme, principalmente por la cantidad de personas que traslada a diario. Sin embargo, para que más gente deje el automóvil y recurra a esta opción, es indispensable no sólo un cambio cultural, sino también un medio de transporte adecuado”.

Consideró que necesitamos más y mejor transporte; en su opinión debería crearse algo similar a la Ruta 100, organismo que en su momento, dijo, llegó a ser una excelente opción de traslado.

El también responsable del Laboratorio de Movilidad e Infraestructura de la FA planteó que las estaciones del Metro deben ser más accesibles y que exista menor tiempo de espera entre un tren y otro.

En cuanto a la red del Metrobús, sistema creado hace una década, dijo que constituye un buen medio de transporte, pues moviliza a un número considerable de habitantes. No obstante, compite con el Metro al correr de forma paralela a las líneas de este transporte, en lugar de alimentarlo.

Uno de los principales aspectos que podrían solucionar la movilidad en la urbe sería el estímulo de un programa nacional de vivienda accesible y asequible en centros urbanos, que evite la especulación inmobiliaria y permita acercar a la población a sus centros de trabajo.

El universitario recomendó un cambio cultural basado en el bienestar; es decir, dejar el automóvil, que resulta un medio caro y con muchos problemas. No obstante, aún representa un nivel de confort superior al del transporte público.

Se debe entender que la manera de trasladar personas, bienes y servicios como se hace desde mediados del siglo XX, es decir, en automóvil, no sólo ha modificado la forma en que producimos, aprendemos y hasta el modo de consumo, sino que también tiene un efecto sobre el gasto energético.

Además, viajar desde lejos para llegar a los centros laborales se traduce en emisión de gases contaminantes a la atmósfera. “El parque vehicular es altísimo y en crecimiento, y mientras más se expande la zona metropolitana, hay más autos”.

Finalmente, Suárez Bonilla destacó que otra medida para solucionar los problemas actuales sería generar comunidades de movilidad, es decir, compartir los autos. “Es una forma de coordinar los recursos para hacerlos más eficientes”.