22 abril, 2016

Con el resultado electoral del martes pasado en Nueva York, se perfilan los candidatos a la presidencia de Estados Unidos por sus respectivos partidos: Hillary Clinton, por el Demócrata, y Donald Trump, por el Republicano, señalaron expertas de la UNAM.

Ahora, consideró Silvia Núñez García, directora del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN), es momento de acotar y profundizar en las plataformas que representarán a uno y otro instituto político, vinculadas con políticas públicas.

Las primarias del martes pasado, añadió Elizabeth Gutiérrez Romero, secretaria académica del propio Centro, sirvieron para consolidar a esas dos figuras que, incluso, ya comienzan a cambiar sus actitudes: “Clinton manifiesta la necesidad de la unidad del partido y Trump es más moderado en sus posiciones. Comenzamos a ver que el discurso es otro”.

El martes los dos ganaron en su casa. Ambos son de Nueva York, explicaron. Así, Clinton se perfila como la candidata demócrata que puede ser nominada en la Convención de julio por el número de delegados que tiene: mil 930, de los dos mil 382 que requiere, mientras que Bernie Sanders tiene mil 189 delegados garantizados.

En la semana próxima, precisó Núñez, habrá otra ronda de elecciones primarias en cinco estados: Pensilvania, Maryland y Delaware (donde las encuestas favorecen a Hillary Clinton), así como en Connecticut y Rhode Island (donde es probable que Sanders consiga el triunfo).

Es inédito que una mujer pueda llegar a ser candidata a la presidencia por una de las dos fuerzas políticas más importantes de la Unión Americana, quien además, si vemos las preferencias del electorado al día de hoy, tiene amarrado el voto de la mayoría de las mujeres y los hispanos, remarcó.

En el caso del partido Republicano la diferencia es notable: hasta ahora, el número de delegados asegurados por Trump para lograr la nominación es de 845 de los mil 237 que requiere para ganar; en tanto, Ted Cruz, quien ocupa la segunda posición, tiene 559 delegados.

Aún si no reúne los delegados que necesita para ser nominado en automático como candidato a la presidencia en la convención de julio, el magnate buscará que no se desconozca el voto popular.

Al respecto, la directora consideró que se ha abierto un debate en la sociedad estadounidense –impulsado paradójicamente por Trump– para observar su propio sistema electoral y los complejos mecanismos que lo caracterizan, centrándose en el respeto al sufragio de los ciudadanos en esta fase del proceso, avizorando que éstos pudiesen alentar una reforma política en el mediano plazo.

Gutiérrez Romero indicó que en las siguientes elecciones primarias no se esperan sorpresas, pues en la parte noreste del territorio estadounidense, con características similares a las de Nueva York, no se prevé que Ted Cruz arrase con los votos.

Aunque faltan estados importantes, como California, la votación en Nueva York era interesante por el número de delegados y porque con el resultado se consolidan las posiciones y se ve aritméticamente quiénes tienen posibilidades, expuso.

Hoy, ya con un panorama más claro, llegó el momento de profundizar y dar a conocer propuestas concretas para aterrizar las promesas de campaña que han puesto sobre la mesa los eventuales nominados durante las convenciones de ambos partidos en el mes de julio, pues hasta ahora se ha hablado de grandes temas, sin precisar los cómo.

Por último, las especialistas consideraron que ha llegado el momento de analizar con detenimiento cómo vendrá la correlación de fuerzas en la elección que compete al Congreso estadounidense, pues el titular del Ejecutivo tendrá el reto de construir consensos.

El nuevo presidente o presidenta encontrará a un gran aliado en el Congreso o un opositor que le impida avanzar, como ha sido el caso de Barak Obama.

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