28 abril, 2016

La prevalencia del consumo de tabaco en hombres disminuyó, no así en el caso de las mujeres y si bien existe una perspectiva de género en el tema, las mexicanas que más fuman son las que poseen un grado académico más elevado, alertó el maestro Juan Arturo Sabines Torres, director de la Oficina Nacional para el Control del Tabaco y el Alcohol de la Comisión Nacional contra las Adicciones (CONADIC).

Por ello se requiere con urgencia una campaña nacional que impida la venta de cigarrillos fuera de los centros educativos, pues se ha visto como un producto inocuo, “pero en realidad deriva en seis millones de muertes cada año en todo el mundo asociadas directamente a problemas de tabaquismo”.

Debe exigirse una norma que obligue a contar con espacios cien por ciento libres de humo de tabaco, mientras existen cinco iniciativas pendientes de aprobación en el Congreso para reformar la Ley General de Control de Tabaco”, aseveró durante el Cuarto Simposio: La prevención de las adicciones en las comunidades estudiantiles.

Invitado al encuentro efectuado en la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el maestro Sabines Torres informó que el humo de tabaco contiene más de siete mil sustancias tóxicas, algunas de ellas cancerígenas, por lo que “no es un tema de cordialidad, sino de salud”, recalcó.

En México 43 mil 246 personas pierden la vida cada año por esa causa, lo cual representa 8.4 por ciento de todas las muertes que se producen en el país. Esto quiere decir que a diario fallecen 118 individuos a causa del tabaquismo.

La situación configura “una epidemia que se presenta cada vez más en jóvenes”, quienes inician el consumo a los 14 años en promedio, con 4.1 cigarros al día. La Ciudad de México ocupa el primer lugar a nivel nacional, con 20 por ciento de adolescentes fumadores de entre 12 y 17 años.

El porcentaje de adultos mayores de 15 años o más que visitaron lugares públicos y estuvieron expuestos al humo de tabaco registra una tendencia al aumento y son bares, restaurantes y universidades los sitios que reportan mayor incidencia de la problemática.

“A todo esto se suma que los estudiantes de carreras relacionadas con la salud son los que más fuman; esto es un tema de corresponsabilidad con la sociedad y las universidades deben contribuir a generar una reflexión importante al respecto”, acotó.

El doctor Mauricio Hernández Ávila, director general del Instituto Nacional de Salud Pública, señaló que debe ponerse más atención a los sectores con mayor educación, ya que se observa que las mujeres inician este hábito en la educación superior.

“Pasamos de una Ley de Control de Tabaco, subimos los impuestos y obtuvimos como resultado desde la implementación de estas medidas –en febrero de 2011– que el número de cigarros consumidos bajó en 18 por ciento”, refirió.

A partir de 2009 y hasta 2015 se recaudaron vía impuesto al tabaco 158 mil millones de pesos y “ahora entramos en una fase que disminuirá su precio, ya que no está indexado a la inflación”.

De manera general “vimos que en todos los sectores se compra el cigarro por unidad, sobre todo los jóvenes, y en las regiones rurales esto debilita la medida del impuesto que se diseñó para la venta de la cajetilla, lo cual provoca que el gasto del usuario se dosifique”.

Además identificó como áreas de oportunidad la oferta y la mejora de tratamientos en la seguridad social (Instituto Mexicano del Seguro Social e Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado), así como en el Seguro Popular.

El doctor Enrique Navarrete Cadena, profesor del Plantel No. 8 de la Escuela Nacional Preparatoria de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), presentó un caso de éxito de un programa de prevención de consumo de tabaco que tuvo como objetivo fortalecer el acceso a servicios y apoyos para abandonar esta práctica.

Al respecto resaltó que “las advertencias provocan que la gente tome mayor conciencia de los riesgos para la salud y cambian su percepción social”; esto se descubrió luego de implementar una campaña consistente en colocar lonas informativas, letreros y avisos en lugares visibles de la escuela.

También recurrió a la puesta de obras teatrales, foros de debate acerca de las consecuencias del consumo de nicotina y brigadas de supervisión conformadas por alumnos y docentes que revisaban todas las áreas durante recorridos semanales por todos los espacios.

Por estas acciones, el plantel recibió de la CONADIC un reconocimiento especial por lograr edificios 100 por ciento libres de humo de tabaco.

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