Daily Archives: 2 mayo, 2016

Niños boleros chamulas, investigación sobre el trabajo infantil

La Declaración de los Derechos del Niño, aprobada en 1959 por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), establece que todos los infantes tienen derecho a la educación y a no realizar alguna actividad laboral. En México, 96 por ciento de los niños entre seis y catorce años asiste a la escuela; en Chiapas, 93 de cada 100 infantes va a algún centro educativo, según datos de la Encuesta Intercensal 2015 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

No obstante, cuando se analiza el fenómeno de la asistencia o deserción escolar, en muchos casos las cifras no concuerdan con la realidad. Tal es el caso de los niños que trabajan en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. La investigación Trabajo infantil en San Cristóbal de Las Casas: el caso de los niños boleros chamulas, realizada por el doctor Jesús Rubio Campos, investigador
de El Colegio de la Frontera Norte ( Colef), da cuenta de la realidad que viven pequeños que no van o han dejado la escuela para dedicarse de tiempo completo al oficio de asear zapatos.

“En las calles de San Cristóbal de Las Casas observé una gran cantidad de trabajo infantil, lo cual me hizo pensar cuáles son los factores que hacen de esta situación algo normal para una parte de la sociedad. Me formulé preguntas como si esos niños asisten a la escuela o si son sujetos a algún tipo de explotación laboral”, dice a la Agencia Informativa Conacyt.

Utilizando una metodología principalmente cualitativa, analizó la compatibilidad laboral-escolar de los niños boleros en San Cristóbal de Las Casas. Por medio de observación directa de 15 niños en las calles de la ciudad, entrevistas a profundidad a cuatro de ellos (de entre 10 y 13 años), así como entrevistas con locatarios y miembros de organizaciones de la sociedad civil, descubrió que provienen de la comunidad San Juan Chamula y que por diversos motivos  culturales, económicos y legales no asisten a la escuela poniendo en riesgo sus capacidades futuras.

Trabajo infantil

El artículo 32 de la Convención sobre los Derechos del Niño establece el derecho de los infantes a estar protegidos contra la explotación económica y el desempeño de cualquier trabajo que sea peligroso, que entorpezca su educación, sea nocivo para su salud, su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social.

De acuerdo con datos del Módulo de Trabajo Infantil 2013, publicado por el Inegi, en México la población ocupada con edad de entre cinco y 13 años sumaba 745 mil 609 personas. En el estado de Chiapas son 164 mil 678 infantes con alguna ocupación laboral, equivalente a 10.9 por ciento de la población entre cinco y 17 años.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define el trabajo infantil como aquel que priva a los niños de su infancia, su potencial y su dignidad, dañando su desarrollo físico y mental.

En entrevista, Jesús Rubio Campos explica que existen diversas teorías sobre el trabajo infantil. Una de ellas plantea que esta actividad “da a los niños una especie de sociabilización, contribuye a que sean responsables y a contribuir al sustento familiar, lo que los hace sentirse dignos”.

Otra, que comparten algunos organismos internacionales, que consideran que el trabajo infantil puede darse siempre que se compagine con la vida escolar y familiar. Y también posturas más abolicionistas, las cuales establecen que los infantes solamente deben dedicarse a estudiar.

“En el caso de los boleros chamulas vemos que son niños muy pequeños, que trabajan muchas horas al día, sobre todo los fines de semana (cuando hay más visitantes); lo hacen bajo las inclemencias del clima, no comen bien, no visten bien y además dejan de ir a la escuela”, dice el investigador.

Este estudio muestra que hay una división del trabajo en San Cristóbal de Las Casas. Los niños bolean más a los turistas, mientras que los adultos lo hacen para la gente local. Además esta actividad también se divide por sexo, pues los varones en su mayoría son boleros, en tanto que las niñas se dedican a la venta ambulante de artesanías, comida y dulces.

Rubio Campos realizó observación directa en la vía pública, especialmente en los alrededores del Mercado de Dulces y las Artesanías, en el mercado de Santo Domingo, de la plaza de la Catedral y en los andadores Guadalupe, Santo Domingo y del Carmen. Observó e identificó 15 niños aseadores de calzado, entre los cuales realizó cuatro entrevistas semiestructuradas. Constató que la mayoría es renuente a hablar con personas extrañas, tanto por desconfianza como por el poco dominio que tienen del español, pues la mayoría habla tzotzil.

Explica que al preguntarles en qué utilizan el dinero que obtienen por esta actividad, los niños respondieron que para comprar ropa y comida; “pero cuando ves sus condiciones y forma de vestir, te das cuenta que es una respuesta que tienen aprendida porque están acostumbrados a que la gente y las autoridades los cuestionen al respecto”.

El investigador entrevistó a dueños y trabajadores de comercios aledaños a las zonas donde se desenvuelven estos niños, y recopiló información orientada a que muchos de ellos podrían ser explotados por sus padres.

“Si un niño se quedara con 20 pesos que puede obtener por una boleada, y hace por lo menos diez boleadas, estaría obteniendo 200 pesos diarios, equivalente a
mil pesos en cinco días. Es dinero que se notaría en sus condiciones y no es así”, abunda.

En ese sentido, destaca que las autoridades deben vigilar que los menores que laboran no lo hagan sometidos a esfuerzos que no son acordes a su edad y, sobre todo, que se proteja su derecho a asistir a la escuela; “porque me encontré que son niños que estudian hasta el quinto o sexto grado de primaria”.

Problema estructural

Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel candidato, Rubio Campos indica que en San Juan Chamula 42.5 por ciento de la población mayor de 15 años es analfabeta, en el caso de las mujeres 52.1 por ciento no sabe leer ni escribir. En tanto que el grado de marginación es muy alto, pues 41.6 por ciento de las viviendas no tiene agua entubada, 62.9 por ciento carece de drenaje y una de cada cuatro casas tiene piso de tierra.

“El problema que uno ve a simple vista es estructural, tiene muchas causas y ramificaciones que deben atenderse de manera integral. Por eso es necesario el enfoque de política pública”, dice.

El doctor en política pública por el Tecnológico de Monterrey destaca que la primera herramienta que debe emplearse para atender este problema es no normalizar el trabajo infantil, porque el hecho de que exista denota que hay problemas estructurales en sus comunidades de origen; en este caso, San Juan Chamula es un municipio atendido por los programas sociales pero en la realidad no hay evidencias de que se eleven los índices de salud, vivienda y educación.

La deserción escolar es multifactorial. La asociación civil Melel Xojobal con sede en San Cristóbal de Las Casas, y que fue consultada en la investigación, explica que las principales causas son las económicas, de desigualdad de género (debido a la preferencia de que los varones estudien por encima de las niñas), por el desfase generacional (los infantes han rebasado los niveles educativos de los padres y no hay acompañamiento escolar), registro (no todos los niños están inscritos en el registro civil, careciendo de acta de nacimiento) y la lengua (en las aulas se prioriza el español, cuando la mayoría de la infancia habla tzotzil).

El investigador de El Colef —que pertenece al Sistema de Centros Públicos de Investigación Conacyt— planea continuar esta investigación porque considera que la problemática de trabajo infantil en San Cristóbal de Las Casas debe atenderse, analizando lo relativo a las políticas públicas como el programa Prospera, desde la Secretaría de Educación Pública (SEP) para detectar los riesgos de deserción y evitarla; con acciones de protección de la infancia a través del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) y la mejora en las condiciones de las comunidades por la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).

Uso nocturno de dispositivos electrónicos afecta a niños y adolescentes: académicos de la UNAM

La exposición, antes de dormir, a dispositivos electrónicos como televisión, videojuegos, computadoras, tabletas y teléfonos móviles, produce irritabilidad, problemas de conducta, riesgos de accidentes y bajo rendimiento físico, mental y escolar en niños y adolescentes, señalaron expertos de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

El uso excesivo de esos aparatos también puede producir alteraciones del ciclo sueño-vigilia, dificultades para la interacción social, trastornos en la alimentación y, en general, afectaciones a la salud física y mental, precisaron.

En conferencia de prensa con motivo del Día del Niño, Ulises Jiménez Correa, director de la Clínica de Trastornos del Sueño de la FM, expuso que nuestro reloj biológico nos ayuda a sincronizar la vigilia con el día y al sueño con la noche, pero si nos exponemos a iluminación artificial antes de acostarnos, ese ritmo se altera.

Entre la población en general, el problema es que los dispositivos usualmente se ubican en el lugar más privado de los hogares: las recámaras. Incluso, en la cama nos estimulamos con esos aparatos y al querer dormir no nos es posible; cuando lo logramos se presentan despertares, y en la mañana hay cansancio, somnolencia y el horario de sueño se hace irregular.

Por eso es importante limitar el tiempo de uso de estos dispositivos y que sea en horarios adecuados para que no interfieran en la calidad del sueño, remarcó en el auditorioFernando Ocaranza de la propia entidad.

Leticia Verdugo Díaz, del Departamento de Fisiología, destacó que cada año aumenta su utilización, y aunque los estudios no son concluyentes, en 2004 la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer estableció que los campos electromagnéticos de frecuencias extremadamente bajas tienen cierta posibilidad de ser cancerígenos.

Aunque la asociación de la afectación en humanos es todavía limitada, lo mejor es tomar medidas razonables para reducir la exposición, como determinó la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa. Por ejemplo, en Francia se ha restringido la compra de celulares para los menores de 12 años; la recomendación en el Viejo Continente es hacerlo a los 18 años.

Según un estudio de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM (2015), la mayoría de los jóvenes universitarios usan televisión, teléfono móvil y computadora antes de dormir. Ellos reportaron problemas de insomnio y somnolencia. Según otra investigación realizada en Noruega, los chicos presentan latencia al inicio del sueño (tardan más en dormir) y deficiencia en el mismo.

Verdugo refirió el riesgo de dormir menos de cinco horas, porque en ese tiempo de descanso se llevan a cabo muchos procesos fisiológicos fundamentales, entre ellos, el crecimiento.

Aurora Jaimes Medrano, del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, refirió que el sueño también sirve para consolidar el aprendizaje y los procesos de memoria. Cuando se tiene dificultad para dormir por el uso de dispositivos se presenta irritabilidad, intranquilidad e inquietud motora. La alteración del sueño se puede asociar, incluso, con sintomatología de depresión o ansiedad.

Cuando hay uso excesivo de dispositivos y adicción a juegos, se presentan otras conductas, como las observadas en adicción a sustancias o al alcohol.

Ante ese panorama, Jiménez Correa recomendó no sólo usar luz tenue en los dispositivos, sino apagar cualquier medio electrónico por lo menos una hora antes de ir a la cama. “Su uso continuo por más de cuatro horas afecta de manera directa el tiempo y calidad del sueño”, reiteró.

Los niños duermen menos conforme crecen; un recién nacido lo hace entre 16 y 20 horas al día; a los cinco años se requieren entre 13 y 15; a los 10, de 10 a 12 horas. Así, el infante, de acuerdo con su edad, debe cubrir una cuota adecuada.

Por ello, prosiguió Aurora Jaimes, el tiempo de uso de los aparatos también debe ir a la par con la edad. Hay aplicaciones didácticas que pueden durar minutos, “pero lo más importante es el acompañamiento de un adulto; debe haber interacción con los padres, cuidadores o familia en general”.

Además, aseguró que restringir el uso de dispositivos durante la noche también puede incidir en otras conductas como el “sexting”, donde los adolescentes se toman fotografías desnudos o semidesnudos, hecho que según algunos estudios ocurre entre la media noche y las dos de la mañana.

Por último, indicó que la utilización de aparatos electrónicos son ya un estilo de vida, de ahí la importancia de los modelos parentales. Los padres que se quedan dormidos con el celular en la mano o la televisión prendida deben comenzar por cambiar patrones y promover la higiene del sueño en su familia.