6 mayo, 2016

En la víspera de celebrar un año más el Día del Trabajo las cifras corren, tanto las gubernamentales como las de organismos internacionales y también las de oposición al gobierno federal; sin embargo, la situación laboral en México indica una serie de claroscuros, tal vez más oscuros que claros.

Entre los destellos se encuentran las comparativas del país con respecto a algunos países desarrollados, ya que existe el supuesto de que la situación laboral en México presenta una tendencia estable, considerando datos del Inegi al mes de marzo, la tasa de desocupación nacional como porcentaje de la población económicamente activa (PEA) es de 3.74 por ciento menor al acumulado al final de 2015 de 3.96 por ciento y por debajo del 6.5 por ciento promedio de los países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Pero este dato resulta al menos engañoso, ya que la base de medición es la ocupación y no el empleo y si a esta situación se le añade el problema de informalidad (subempleo) en el país, que ronda cerca de 60 por ciento de los trabajadores, la encrucijada es mayor.

Es cierto que en algunos estados se han puesto en práctica algunas medidas y a nivel nacional se ha puesto en marcha el programa nacional de formalización del empleo, más las iniciativas del seguro del desempleo y de la pensión universal, las cuales no han sido suficientes para impulsar la generación de empleo formal ya que no han sido acompañadas de un crecimiento económico suficiente y estable, por el contrario, los niveles de desarrollo son muy pequeños, lo que genera que la creación de empleos sea raquítica donde según el Inegi (2014), la economía informal participa con 23.7 por ciento del PIB.

Otro punto oscuro en la situación laboral nacional es el relacionado con el bono demográfico; Conapo lo define como el fenómeno que ocurre dentro del proceso de transición demográfica en el que la PEA es mayor que la dependiente (niños y adultos mayores) y por tanto, el potencial productivo de la economía es superior.

Sin embargo, esta relación en nuestro país es realmente preocupante, la migración hace el mercado laboral mundial principalmente hacia Estados Unidos, es una característica constante en la población juvenil del país, siete de cada 10 inmigrantes se encuentran en un rango de edad entre 15 y 24 años, por lo que esa gran capacidad laboral busca más y mejores oportunidades en otros países.

Otro problema es el nivel salarial, por un lado las expectativas de crecimiento del salario mínimo donde deben converger al menos dos voluntades, la gubernamental y la empresarial, este será un largo camino para alcanzar un acuerdo para pagar lo justo a los trabajadores.

No hace mucho un secretario de Hacienda dijo que con seis mil pesos se podía vivir, seguramente se refería al sueldo promedio que un profesionista recién egresado de estudios universitarios podía alcanzar, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en 2015 en promedio son cerca de seis mil 800 pesos y para un estudiante de preparatoria que decide laborar el nivel de ingresos asciende a casi cinco mil 300 pesos. Pero eso sí, cuando se tiene la fortuna de encontrar trabajo y permanecer en él durante dos años, ejerciendo labores en las cuales se preparó académicamente, el nivel tiene un crecimiento “sustancial” de casi nueve mil 600 pesos.

El número de registros nuevos ante el IMSS es pequeño y con una tendencia negativa, comparando el primer trimestre del presente año contra 2012 la reducción es de alrededor de 36 por ciento, por lo que alrededor de 10 por ciento de universitarios se encuentra en desempleo y únicamente 56 por ciento tiene un empleo en la base formal, entre los que se encuentran cursando la preparatoria 41 por ciento se encuentra en la parte informal.

La conclusión de la situación laboral actual de México, es que se encuentra deprimida y que el nivel de crecimiento de creación de empleo es el más bajo desde mayo de 2010, de acuerdo con los datos reportados por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), por lo que una de las grandes reformas impulsadas por los gobernantes, la laboral, en el corto plazo no muestra resultados realmente positivos, ya que la ecuación generación de empleos y nivel de salarios no crece.

Ya tocará analizar el 1 de mayo de 2017.

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