Daily Archives: 24 mayo, 2016

Las universidades deberían tener una visión menos tecnológica y más humanística

El ser humano cada vez pierde más su condición de sujeto. En la modernidad, de ser considerado un animal racional, se aprecia ahora la radicalización del sujeto en el hombre que hace o fabrica.

«Esta reducción de la realidad humana a la productividad tiene que ver con esta pérdida cruel de la persona y del verdadero sujeto», dijo Héctor Garza, SJ.

En la cuarta edición del semestre del ciclo de charlas Pensamiento Jesuita sobre la Actualidad, Garza, junto con el también jesuita y académico del Departamento de Filosofía y Humanidades, Luis Alfonso González, discutieron sobre la formación de la persona en la universidad.

La charla reunió a integrantes de la comunidad universitaria para compartir sus opiniones, moderados por Carlos Luna, director de Información Académica de la Biblioteca Dr. Jorge Villalobos Padilla, SJ del ITESO.

La idea del hombre como productor, dijo Garza, provocó que tres conceptos distintos se hayan convertido en sinónimos e intercambiables: educación, formación y capacitación.

«Todo el sentido de la educación, formación o capacitación tiene que ver con el saber cómo producir cosas», comentó.

La educación es el medio para la autonomía de este sujeto, de acuerdo con la modernidad. Pero no lo ha sido así, coinciden ambos jesuitas.

La pérdida de la humanidad

El ser humano quiere dominar la naturaleza, con la concepción de que entre más domine, más autónomo será.

Por eso, el medio fundamental es la ciencia, que tiene sentido en la medida en la que puede tecnificarse y redundar en un mayor dominio de la naturaleza. Mientras tanto el concepto de producir para tener más, y ser más, se convirtió en el sentido de la vida.

«Las creencias son importantes para dotar de sentido a la vida. Es una exigencia de apropiarse. Parece que el sentido de la vida es el éxito personal. Pero no se sabe qué demonios es el éxito personal», reflexionó González.

San Ignacio de Loyola usaba en sus escritos la palabra persona, así como la palabra sujeto. Pero el término «subiecto» es mencionada sólo en sus Ejercicios Espirituales.

«San Ignacio la usa en un sentido más afín al sentido que tiene en el Romanticismo, conectado con la formación. Tienes o no tienes ‘subiecto’; hasta dónde te has adueñado y apropiado de ti mismo».

El contacto y el ahondamiento con los saberes no técnicos, explicó, es una plataforma no productiva que puede ayudar a dar pistas para recuperar la humanidad. Un espacio en el que el saber revierte o refluye sobre sí mismo, abriendo y ampliando el propio horizonte existencial. Posibilita ver más y exige cuestionarse más.

«Creo que ciertos saberes que no tienen una finalidad funcional pueden ayudar a esta apropiación de la persona. A la universidad le viene bien ser menos tecnológico y más universitario. La tecnología es fundamental, pero no lo es todo. Las humanidades, las artes y la filosofía ahondan y ayudan a responder estas cuestiones de sentido. Los clásicos ayudan en este sentido. Es una invitación a ser más humanístico para reapropiarse», dijo González.

Jóvenes universitarios, cada día más informados

El alumno universitario actual es inteligente, informado y tiene un mejor manejo de los medios de comunicación, ante lo cual no es válida la noción de que los estudiantes de hoy no son tan buenos como los antes, consideró Imanol Ordorika Sacristán, investigador y académico de la UNAM.

El catedrático del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM abundó que «el joven universitario es más inteligente, están mejor informados y tienen una enorme capacidad de aprendizaje», de ahí que los académicos deben modernizarse a los tiempos nuevos, precisó.

«Debemos adaptarnos a métodos diferentes –de enseñanza– y que seamos capaces de incentivar y motivar a los estudiantes, creo que los estudiantes constituyen un reto cultural y formativo que nosotros –como maestros– tenemos que atender», añadió.

Sobre los retos del sistema universitario mexicano, Ordorika Sacristán indicó que son la cobertura y calidad; pues la universidad debe formar a las próximas generaciones de profesionistas con una visión completa desde el ámbito disciplinar y cultural, consideró.

Abundó que la mejor manera de caracterizar el sistema universitario actual «es como un sistema en deuda con miles de jóvenes que aspiran a ingresar a instituciones de educación superior de calidad, completas», dijo.

En entrevista, añadió que las universidades deben ser instituciones formativas en todos los sentidos: disciplinar y cultural; «otra manera de caracterizarlo es como un proyecto donde las políticas gubernamentales le han apostado a una idea de que la universidad se parezca a las universidades norteamericanas de investigación», un modelo con pocas posibilidades de desarrollarse en México, añadió.

Por otra parte, cuestionado sobre las instituciones universitarias privadas, mencionó que existen planteles de baja calidad, «que en realidad son pequeños negocios que sólo sirven para incrementar las cifras de cobertura estudiantil, pero que en realidad son un engaño a los estudiantes; en todo caso, –este sector– debería ser un complemento» del sistema universitario público.

Ordorika Sacristán participó en el seminario «Políticas para la educación superior», organizado por la Maestría en Innovación Educativa y el Sindicato de Trabajadores Académicos (Staus). (LMA)

Desarrolla la UNAM posible sustituto de hueso a partir de ceniza de la cáscara de arroz

En el Centro de Ciencias Aplicadas y Desarrollo Tecnológico (CCADET) de la UNAM se desarrolla un posible sustituto de hueso sintetizado a partir de ceniza de la cáscara de arroz. Se trata de un biovidrio que puede favorecer el trabajo de las células, proporcionándoles una estructura y componentes suficientes para que realicen el proceso de regeneración ósea.

El nuevo material presenta diversas ventajas, entre ellas, que se obtiene a menor temperatura que otros y mejora el costo-beneficio al provenir de un desecho agroindustrial, informó Miriam Marín Miranda, doctorante en la entidad universitaria.

De funcionar, los sustitutos serían permanentes; el material se reabsorbe a medida que las células “reconstruyen” el hueso.

Por diversas causas patológicas o traumáticas, como lesiones cancerosas, se pierden secciones o huesos completos, por lo que se ha recurrido a diversos materiales para sustituirlos: metálicos, cerámicos, poliméricos o una combinación de ellos. Uno de los más estudiados son los biovidrios, dijo la experta.

Además, en los últimos años se ha dado importancia a los desechos agroindustriales para síntesis de materiales y, en muchos casos, su aplicación en el área biomédica. Tal es el caso de la cáscara de arroz.

Un sustituto de hueso ideal es aquel que posee osteogénesis, osteoconducción y osteointegración, es decir, que tiene las características necesarias para la regeneración de las células óseas, explicó Marín.

También se requiere que tenga disponibilidad suficiente para reparar los defectos que se crean por las patologías o los traumas, que su costo sea accesible y que sea de fácil manejo para el médico u odontólogo.

Otras propiedades importantes son las mecánicas, similares a las del hueso donde se va a implantar; que proporcione un soporte estructural para favorecer la interacción biológica y bioactividad, es decir, que el material interactúe químicamente con el medio y provoque una reacción específica.

La doctorante expuso que el sitio donde se colocan los sustitutos de hueso son importantes porque cada uno tiene características particulares, dadas por la estructura y la compleja organización del tejido.

En el auditorio del CCADET indicó que existen dos tipos de hueso: el esponjoso, con porosidades de diferentes tamaños y distribución, y el cortical, que es más compacto.

Biovidrios
Marín Miranda recordó que los biovidrios son sustitutos óseos que están basados en el sistema silicio-calcio-sodio-pentóxido de fósforo. El primero fue descubierto en los años 60 por Larry Hench, en la Universidad de Florida, y se denominó Bioglass 45s5. A partir de éste se han hecho varias modificaciones.

En 1991, el propio científico estableció que la formación de una capa de un mineral llamado apatita en la superficie del biovidrio es un requerimiento esencial para que éste se enlace directamente con el hueso y ofrezca ventajas en la regeneración ósea.

La presencia de la apatita ocurre cuando ese biovidrio se expone a la sangre o el suero, o a disoluciones artificiales que simulen los iones presentes en esos fluidos corporales. Por ello es que la formación de esa capa es un indicador de la bioactividad de un material.

En la actualidad se presentan de dos formas: en granulados o polvos (la más común) y en forma tridimensional. Las ventajas de la última son la posibilidad de variar tamaño y forma, una mayor resistencia mecánica, con menos posibilidad de fragmentación, y la disminución del tiempo de regeneración porque tiene una mejor interacción biológica.

Hay dos métodos de síntesis específicos para su obtención: el de fusión, con desventajas como el empleo de mucha energía, temperaturas de mil 500 grados durante 12 horas y cristalización. El otro es el de sol-gel, que necesita mucho menos calor y permite la construcción de “andamios” por medio de espumado e impresión tridimensional, con control de la cantidad y el orden de los poros, por ejemplo.

“Nuestra propuesta fue utilizar un método sol-gel que emplea una sustancia llamada glicerol para lograr una mezcla más homogénea, producto de la depolimerización del silicio, y una interacción con los demás componentes de la fórmula”.

La cáscara de arroz calcinada permite obtener una gran cantidad de silicio, hasta 95 por ciento, y otros compuestos como el calcio, el sodio y el pentóxido de fósforo, que están dentro de la composición de los biovidrios.

“Si usamos el dióxido de silicio de la cáscara de arroz y sólo completamos lo que haga falta de la fórmula, tenemos una materia prima mucho más barata”. Así lo hizo y con temperaturas de entre 500 y 700 grados obtuvo 32 formulaciones, dos de las cuales, la 22 y la 27, fueron las de mejores resultados. Aunque aún faltan pruebas mecánicas y celulares por hacer, el material es prometedor. Si todo sale bien, el último paso serán las pruebas en animales, concluyó.