17 junio, 2016

Aunque el llamado brexit –la posible salida de Gran Bretaña de la Unión Europea– genera especulación y presiones sobre el peso mexicano, no debe responsabilizarse a esa situación por la devaluación de nuestra moneda, indicó Patricia Rodríguez López, académica del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM.

Son muchos los escenarios económicos internacionales que tratan de explicar la variación del peso, sin embargo, es necesario separar las condiciones externas de la internas, una de éstas es la relación económica con Estados Unidos, cuyas tasas de interés para financiar inversiones son favorables para los capitales extranjeros, lo que significa la salida de capitales del país.

De marzo a junio los extranjeros han sacado del país un promedio de ocho mil millones de dólares, lo que implica una mayor demanda de billetes verdes, informó Rodríguez López.

Otro punto es la falta de incremento de intereses por parte del Banco de México (Banxico), que también ha propiciado la salida de capital “golondrino”. Ante las devaluaciones de nuestra moneda, “conviene más (a los capitales extranjeros) sacar los dólares (del país) y esperar a que Estados Unidos aumente sus tasas de interés para comprar deuda”.

A pesar de la situación, prosiguió, las devaluaciones no han golpeado fuertemente a la economía porque se han mantenido bajas las depreciaciones. “Banxico ha presumido mucho que eso no ha sucedido gracias a las reservas internacionales de 263 mil millones de dólares, que nos permiten una suficiencia y no especular con el peso. Sin embargo, esto no ha contenido la devaluación del tipo del cambio que en este mes representa un 10 por ciento”.

Patricia Rodríguez resaltó que la salida de capitales extranjeros y la posibilidad de que Banxico incremente la tasa de interés para proteger el peso, encarecería el crédito productivo para México, con fuertes implicaciones para la economía nacional: poco crecimiento, disminución de empleos, aumento de la inflación y, con ello, el encarecimiento de algunos productos elementales para quienes ganan el salario mínimo.

El modelo económico actual nos ha llevado a una economía que funciona “bien” con un desempleo alto, pero “cuando se registra un problema financiero como el actual, la situación económica del país es peor”, agregó.

En 2009-2010 tuvimos más de seis por ciento de desempleo, en la actualidad es de cuatro por ciento, en promedio, lo cual es bueno; sin embargo, se deben crear más plazas para que haya mayor circulación de capitales y crecimiento. No obstante, crear nuevos empleos es complicado y cada vez más en peores condiciones.

Debemos cuidar que el país mantenga su crecimiento económico; el dos por ciento que actualmente tenemos es insuficiente, pero no crecer ni ese índice tiene fuertes implicaciones, sobre todo para la población más pobre, finalizó la investigadora.

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