Daily Archives: 21 julio, 2016

Los  océanos como fuente de energía sustentable

En este periodo vacacional de verano muchas personas elegirán como destino alguna playa mexicana o del extranjero para pasar sus momentos de diversión o descanso al lado del mar. Sirva la ocasión para explicar por qué los océanos son una fuente de energía sustentable.

La temperatura y la presión son dos propiedades del océano que varían notablemente desde la superficie hasta las profundidades.  A cien metros de profundidad el descenso de la temperatura es de 20 grados centígrados, al tiempo que el aumento de la presión es de 10 veces la presión atmosférica (imagine el lector un aumento de sus ingresos mensuales en un factor de 10).

Como referencia, un buzo profesional del corte de películas tipo Azul profundo, desciende a niveles de aproximadamente 65 metros por debajo de la superficie. A esa profundidad el buzo debe resistir cerca de seis veces el valor de la presión en tierra. La variación de estas magnitudes físicas permite producir energía de manera limpia y autosustentable.

Existen varias formas de aprovechar estas fuerzas termodinámicas para producir energía eléctrica. El tipo de ingeniería al que se hará referencia hubiera sido imposible que lo desarrollaran nuestras civilizaciones hace 500 años, dado que se desconocían las leyes básicas del electromagnetismo y de la termodinámica.

A mediados del siglo XIX se descubrió que un imán girando con respecto a un alambre conductor genera electricidad en éste. La cantidad de electricidad producida es mayor a medida que aumenta la velocidad de giro. La ingeniería mecánica posibilita diseños creativos que facilitan el acoplamiento de los conductores eléctricos a los sistemas magnéticos. Este proceso da lugar a las plantas que abastecen de energía eléctrica a nuestras sociedades contemporáneas.

Una de las alternativas para generar corrientes inducidas en el mar se basa en el uso de vapor de agua a muy alta presión. La evaporación del agua de mar puede crearse a partir de bombas de vacío. El agua de mar al entrar a una cámara de muy baja presión se evaporará inmediatamente.

La presión del vapor de agua es suficientemente alta para hacer girar las aspas de generadores a  velocidades que garantizan la inducción. Tanto el evaporador como el generador pueden estar ubicados cerca de la superficie, pero el vapor saliente debe ser conducido por medio de ductos hasta alcanzar altas profundidades, de manera que el vapor se condensa por medio del agua fría y el líquido puede ser recuperado por el océano. Éste es un ciclo termodinámico abierto, en el cual únicamente se requiere del agua de mar como fluido de trabajo.

Una segunda alternativa es aprovechar las corrientes oceánicas y el oleaje marino. En este caso el término técnico es energía mareomotriz. En este caso son las mareas y las corrientes marítimas las que generan directamente el movimiento en turbinas para inducir las corrientes eléctricas. Nuevamente el fluido de trabajo es el agua de mar, no existe consumo de combustibles fósiles y tampoco se emiten gases de efecto invernadero que agraven el problema de calentamiento global en nuestro planeta.

En este proceso interviene el efecto de la luna sobre las mareas: cuando una región de la tierra se encuentra cerca de nuestro satélite el campo gravitacional atrae al océano hacia sí aumentando la altura del nivel de agua. Cuando la luna continúa su traslación y se aleja, el nivel del agua desciende. Al construirse una presa semiabierta colindando con el mar, la diferencia de niveles de agua puede llegar a ser del orden de 2.3 metros. La energía potencial, sumada a la energía de movimiento asociada a corrientes costeras posibilita la anhelada inducción con bajo impacto ambiental.

Existen varios retos para la ingeniería contemporánea asociados al desarrollo de estas tecnologías, entre ellos se encuentra la reducción de costos de mantenimiento, la optimización del uso de corrientes y la realización de estudios definitivos de impacto ambiental. Sin embargo, las posibilidades que ofrece el desarrollo de estas ideas en un país como México, el cual cuenta con amplios litorales, merece la atención de los jóvenes ingenieros que se están formando en nuestras instituciones educativas.

La crisis brasileña es una derrota de América Latina ante el capitalismo global

América del Sur concluyó un ciclo que abarcó década y media de gobiernos progresistas –llamados de izquierda o posneoliberales– que intentaron fracturar la hegemonía estadounidense impuesta en esa región desde finales del siglo XIX y principios del XX, aseguró la maestra Aline Magaña Zepeda, investigadora de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

Algunos países del Cono Sur experimentan procesos abiertos de desestabilización y Brasil, una de las economías más grandes de América Latina, se encuentra en franca recesión y enfrenta fuertes tensiones políticas, expuso la docente del Departamento de Filosofía.

En la Conferencia: Crisis e impeachment en Brasil: causas y consecuencias expuso que la suspensión de la mandataria brasileña Dilma Rousseff para ser juzgada por presunta responsabilidad en la manipulación de cuentas públicas responde a intereses por impulsar el proyecto del Tratado de Asociación Transpacífico (TTP), la iniciativa de la Alianza del Pacífico y, con ello, la incidencia de China en la región.

En el Foro: América Latina en la encrucijada del siglo XXI, realizado en la Unidad Iztapalapa y convocado por la revista estudiantil Nota al pie y la Licenciatura en Ciencia Política de esa sede de la UAM, Magaña Zepeda afirmó que esa situación refleja la imposición de las clases dominantes y “agudizará la precarización del trabajo, la baja en los salarios y la privatización del sistema único de salud, entre otras afectaciones al pueblo brasileño”.

El maestro Alberto Arroyo Picard, investigador del Departamento de Sociología de la misma Unidad, coincidió en que la subordinación de toda América Latina al esquema del nuevo capitalismo global a partir de los años 80 del siglo pasado produjo la rebelión de algunos gobiernos que ahora han entrado en una crisis profunda, lo cual significaría una derrota de hemisferio ante el capitalismo global.

“Brasil era el único país sin haber firmado un tratado con país alguno, sin embargo ya lo hizo con cuatro, uno de ellos México. Con esto se pierde un esfuerzo de independencia mantenido durante mucho tiempo en el Cono Sur”, lamentó Arroyo Picard.

Una de las causas de este retroceso se debió a la falta de autonomía de los movimientos sociales que llevó al poder a gobiernos progresistas y a que los políticos perdieron la conciencia del poder popular, como sucedió en Venezuela y Bolivia.

El maestro Willebaldo Gómez Zuppa, doctorante del Posgrado en Estudios Sociales, manifestó que los efectos más graves de las políticas neoliberales se reflejan en la precarización de las condiciones laborales, ya que “hay un desencadenamiento de los procesos productivos y se han transferido los costos de producción a la fuerza de trabajo”.

¿Cómo reconocer el fraude de las pseudociencias?

La pseudociencia es un término que hace referencia a una falsa ciencia. Este tipo de ideas, creencias o prácticas son presentadas como producto científico, pero en realidad carecen de una metodología, de una revisión y de una comprobación rigurosa, como explica el doctor en comunicación social de la Universitat Pompeu Fabra, Felipe Alonso Marcos, en su artículo “La pseudociencia como (des)información tóxica”.

Según Felipe Alonso, los contenidos pseudocientíficos los encontramos cotidianamente en los medios de comunicación. Simplemente, al encender el televisor nos vemos invadidos de una enorme cantidad de publicidad que anuncia productos “milagro” que dicen estar avalados por científicos o médicos.

En México, tan solo en el año 2015, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), decomisó dos millones 587 mil 219 productos «milagro» en el país. Estos productos pretendían, principalmente, hacer creer a los consumidores que tenían la capacidad de hacerlos bajar de peso o de curar múltiples enfermedades.

Las pseudociencias pueden perjudicar a los individuos, tanto económicamente como en su salud. Incluso pueden llegar a afectar naciones enteras, tal es el caso del supuesto detector molecular GT200, adquirido por el gobierno de México en el 2007 como un instrumento capaz de detectar cualquier droga o sustancia de interés.

Este aparato resultó ser un completo fraude, sus vendedores empleaban conceptos y lenguaje científico para engañar a los compradores, como lo explica Luis Mochán Backal, investigador del Instituto de Ciencias Físicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en su ponencia Ciencia, pseudociencia y seguridad, el detector molecular GT200.

Las pseudociencias utilizan teorías científicamente aceptadas para dar soporte a sus afirmaciones, en ocasiones incluso imitan el lenguaje científico. El problema es que las deducciones de estas pseudociencias no han sido comprobadas, por lo  tanto, para defenderse llegan a ser dogmáticas y a argumentar que el gremio científico no deja que la población conozca las alternativas a sus postulados, comenta el físico y divulgador, Sergio de Régules Ruíz-Funes.

Como miembro de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, Sergio de Régules ha dedicado parte de su trabajo, mediante columnas periodísticas, libros y conferencias, a mostrar a los lectores las características metodológicas de la ciencia y desde luego a ayudarlos a desenmascarar la falsa ciencia.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Sergio de Régules explica cómo reconocer información o actitudes provenientes de la pseudociencia. Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Qué consejos le darías a las personas para identificar la pseudociencia?

Sergio de Régules (SR): Una pauta general es si suena demasiado bueno para ser verdad, quizá sea demasiado bueno para ser verdad. Si suena a “esto te cura de todo”, seguramente no es cierto.

Otra señal que nos puede alertar es cuando escuchamos: “Esto era un secreto que nadie quería que supieras, pero nosotros sí lo sabemos y te lo vamos a revelar”, es altamente probable que lo que nos dicen no sea cierto.

Ese tipo de afirmaciones que suenan demasiado maravillosas para ser verdad o que nadie lo sabía más que quien te lo está diciendo, lo más probable es que sean pseudociencias.

O bien, cuando suenan simplemente… Bueno, este consejo que te iba a dar es muy difícil explicarlo. Te iba a decir cuando una afirmación suena demasiado extraña, pero por ejemplo, ¿dime si no suena raro el Big Bang?, ¿cómo distingues una afirmación que suena rara de las cosas asombrosas que puedes concluir de la mecánica cuántica o de la cosmología? Dejémoslo mejor en las dos primeras.

AIC: ¿Y si nos dicen que cierta afirmación la hace un científico? Por ejemplo, una teoría que es aceptada por un científico o médico X.

SR: Si tienes manera, hay que verificar las fuentes y asegurarse que la información provenga de una institución de enseñanza o investigación reconocida. No es válido decir nada más: ¡ay, salió en Internet!

La frase “un científico dice que…” no da seguridad de nada. La ciencia funciona probando teorías en conjunto, lo mejor es tener un argumento como “un científico dice que… y otro montón de científicos le creen por esto y por esto otro”. La cosa es que la afirmación ya haya sido probada por muchos científicos más.

Además de verificar que la afirmación no sea la opinión de una sola persona, por más que sea científica, hay que checar a qué área de la ciencia se dedica, checar dónde está, dónde trabaja, qué ha hecho.

AIC: ¿Conoces algún caso actual en que la población haya creído algo falso solo porque “lo dijo un científico”?

SR: Hace poco salió el caso de un ingeniero que decía que estaba seguro de que iba a temblar en tal fecha. Hasta le escribió al presidente, decía que los científicos de la UNAM y del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) no le habían hecho caso.

Entonces la gente decía así: “No le hicieron caso en la UNAM ni en el Cenapred,
entonces eso quiere decir que tiene razón”. Como no te hicieron caso las vacas
sagradas, de seguro tienes la razón.

Además, la gente decía que era un ingeniero y, por lo tanto, sabía lo que decía. Pero rascándole encontrabas que era ingeniero pero no en esos temas, no era geofísico. Y trabajaba en una universidad, pero en la administración, no haciendo investigación. Publicaba sus artículos en su blog personal, no en un revista que tuviera filtros de calidad.

Otro caso que se dio hace poco fue el de la física de Chihuahua que era académica. Una nota anunció que dizque corrigió a Stephen Hawking, pero resultó que ni hablar, que la información no era precisa y se había distorsionado.

Quizá un tercer criterio para identificar la pseudociencia es que si suena a la historia de un héroe que desde México, un país tercermundista, les ha dado una gran lección a los físicos conocidísimos del primer mundo, probablemente también sea falso o los medios lo estén distorsionando.

AIC: ¿Y por qué sí debemos creerle a la comunidad científica?

SR: Tampoco digo que hay que creer ciegamente en la comunidad científica.

Como divulgador yo expongo lo que un grupo de investigadores cree, las razones por la que lo creen y también las razones por las que yo lo creo, pero mi intención nunca es imponer. Se vale tener una duda razonable de los científicos, pero razonable, con sustento, no solo porque sí.

Sobre todo en la ciencia de frontera, en donde las teorías son muchas, yo expongo las propuestas y le dejo al lector la libertad de poner en duda, de que escoja las razones que lo convenzan, o puede no convencerlo ninguna.

En la ciencia hay cosas bastante aceptadas, digamos, bastante seguras, como que la Tierra sea redonda, la evolución por selección natural. Pero hay otras que aún no están bien establecidas.

No debemos caer en el simplismo de “lo dice la ciencia ergo es una verdad para siempre”. Una buena divulgación debe consistir en explicar que hay distintas teorías, siempre y cuando sean científicas y yo creo que al público le gusta más eso. Eso hace a la ciencia mucho más interesante, saber sus procesos, saber que hay diferentes corrientes y conocer sus razones.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en su Revista del Consumidor expone los «ganchos» utilizados por la publicidad para engañar con los productos «milagro»:

• Testimoniales de celebridades o «usuarios».

• Empleo engañoso del término «aliviar» como sinónimo de «curar» (cuando se alivia, se mitigan o disminuyen los síntomas de una enfermedad; cuando se cura, se elimina la causa de dicha enfermedad).

• Aparición de fedatarios públicos y recomendaciones de agrupaciones, asociaciones, colegios o autoridades.

• Efectos extraordinarios sin ningún esfuerzo ni modificación en sus hábitos, y sin ningún sustento científico o técnico.

• Ofrecimiento del mismo resultado para todo tipo de personas.

• Información insuficiente sobre el uso, contraindicaciones, prevenciones o restricciones del producto.

• Leyendas y permisos ilegibles.

• No exhibir el precio total (que incluya IVA, intereses, gastos de envío, etcétera).