5 agosto, 2016

Es de esperarse que en el corto plazo, el reciente incremento a los precios de las gasolinas –incluso de la energía eléctrica– se refleje en una caída en el consumo de productos básicos y los generales de bienes y servicios de la familia mexicana, estableció Carlos Germán Palafox Moyers, académico del Departamento de Economía de la Universidad de Sonora.

Esta política del gobierno federal, reiteró el profesor investigador universitario, impactará los niveles inflacionarios de nuestra economía, que podría ser entre el 3.4 o 3.5%, ya que caerán los ingresos de la familia en la economía mexicana –y sonorense–, y por ende, el consumo general de productos.

Palafox Moyers señaló que con esa medida, la expectativa es que haya una inflación muy por encima de lo que hoy plantea el gobierno y que posiblemente frene los niveles de actividad empresarial, aunado a ello la disminución del consumo de las familias mexicanas.

Precisó que el aumento a los precios de las gasolinas tiene dos objetivos: recaudar casi 23,000 millones de pesos para enfrentar los compromisos del gobierno, así como entrar a un proceso de transición de liberación del mercado, a nivel internacional, del precio de la gasolina en México.

«Hoy estamos en un proceso de transición de liberación del mercado de la gasolina, lo cual ya se ve en este 2016 con la venta de gasolina a través de compañías extranjeras y cuyo proveedor es Pemex. Sin embargo, aún no se observa una competencia generalizada de esa naturaleza por parte de empresas locales e internacionales», advirtió.

Dijo que la causa se desconoce, ya que hay quienes dicen que son muchas las exigencias que pide el gobierno para poder poner un negocio de venta de gasolina y lo que corresponde a su dimensión de distribución y venta.

Lo interesante, sostuvo, es que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público propuso al Congreso implementar ese proceso de transición por medio de «bandas de flotación» que evitarán movimientos abruptos en los precios de las gasolinas durante el próximo año. «Estamos en la banda final porque no aumentará el precio de las gasolinas, aunque todo dependerá de lo que en este rubro pase en el vecino país del norte», apuntó.

Recordó que la política gubernamental es «ir educándonos» para ver de manera normal la integración a los mercados internacionales de los energéticos, especialmente de la gasolina, un proceso económico que, advirtió, ya se había señalado en cuanto a que los precios iban a oscilar aproximadamente en un 3%.

«Esto lo autorizó el Congreso de la Unión, y obviamente representa un mecanismo para generar efectos recaudatorios al gobierno», planteó Palafox Moyers.

Dio a conocer que en México, por día, se consumen 100 millones de litros de magna; 23 de Premium y 60 de diésel, y que el gobierno federal espera recaudar alrededor de los citados 23,000 millones de pesos, lo que constituye casi el 5% del presupuesto de ingresos 2016, afirmó.

Mencionó que ahora, en este mes de julio, los precios de las gasolinas Magna, Premium y Diésel son de 13.40, 14.37 y 13.77 pesos por litro, respectivamente.

Señaló que en cuanto a la recaudación planeada, ésta será enorme, pero que el asunto es saber dónde quedan esos niveles de ingresos que capta el gobierno federal, «aunque lo más probable es que sea para el pago de la deuda pública y guardar el equilibrio de mantener la economía sana.

Sin embargo, concluyó, quien sale más afectada con esa política económica –que lleva más de tres décadas– es la sociedad mexicana.

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