1 febrero, 2017

Más de una cuarta parte de la población mexicana nace con un polimorfismo, es decir, una variación en la secuencia del ADN, específicamente en el gen Fabp, el cual se relaciona con la captación de ácidos grasos, que combinado con otros factores como la mala alimentación pueden ocasionar enfermedades como obesidad y diabetes tipo II, entre otras.

Lo anterior fue descubierto por la doctora Erika Martínez López, profesora investigadora del Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), nivel II y recientemente incluida en la Academia Mexicana de Ciencias por sus aportaciones en el estudio de la biología molecular.

Este polimorfismo se hereda de los padres y provoca que en el estómago la proteína ifabp absorba el doble de ácidos grasos provenientes de los alimentos. A esto se debe que los pacientes con esta predisposición genética sean más propensos a padecer obesidad.

Martínez López señaló que, recientemente, este estudio fue publicado en la revista Nutrition, y se probó que individuos con polimorfismo del gen Fapb y con una dieta baja en grasas se benefician, ya que presentaron una mejoría metabólica, pérdida de peso significativa y bajo riesgo cardiovascular.

“Independientemente de tener un riesgo genético, la alimentación desempeña un papel importante para que los pacientes puedan tener una respuesta favorable”, comentó la también coordinadora del doctorado en Genética Humana del CUCS.

La investigación también evidenció, que en la actualidad la alimentación de los mexicanos se encuentra desbalanceada, ya que se inclina hacia el lado de las grasas saturadas, bajo en las poliinsaturadas y muy alto en hidratos de carbono simple, es decir, muchos de los alimentos asociados con el aumento de peso.

Para detectar este polimorfismo es necesario realizar un estudio en sangre llamado discriminación alélica; la duración de esta prueba es de aproximadamente dos horas, luego de la extracción.

Esta investigación es pionera en el país, y ya se cuenta con tratamiento adecuado para esta predisposición genética. Martínez López subraya que lo principal es acudir con un nutriólogo para que recomiende una dieta saludable, baja en ácidos grasos y un plan de ejercicios físicos para disminuir el sedentarismo.

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