Daily Archives: 23 febrero, 2017

CUCS tiene nuevo Instituto de Investigaciones en Inmunodeficiencias y VIH

Ante los retos que enfrentan los médicos para controlar y erradicar el virus que provoca el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida) y dar una mejor calidad de vida a los pacientes infectados, el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS) abrió las puertas del Instituto de Investigaciones en Inmunodeficiencias y VIH, ubicado en el Hospital Civil de Guadalajara “Fray Antonio Alcalde”.

 


Actualmente hay ocho investigadores trabajando en nueve líneas de investigación


 

El instituto consta de un área de microbiología, para hacer detección de enfermedades como tuberculosis resistente a tratamiento, y está equipada con incubadoras, microscopios y campanas de flujo laminar; un área de inmunología, que tiene refrigeradores con capacidad para ultracongelar, lo que permite la estabilización de los ácidos ribonucleico (RNA) y desoxirribonucleico (ADN) del VIH.

Cuenta, además, con una zona de cultivos celulares para experimentos in vitro; otra de biología molecular, donde se mide material genético y de diagnóstico, informó la doctora Luz Alicia González Hernández, encargada del instituto.

El Instituto de Investigaciones en Inmunodeficiencias y VIH tiene ocho investigadores que desarrollan nueve líneas de trabajo. Cuatro de las principales son: 1. Disminuir la inflamación y prueba de fármacos para eliminar el virus; 2. Líneas de señalización; 3. Sobre microbiota, y 4. Infecciones oportunistas.

El Sida no es una enfermedad mortal, es controlable si el paciente es diagnosticado a tiempo y tratado. Los medicamentos controlan el virus en la sangre, pero éste sigue viviendo en los llamados reservorios o santuarios del organismo, donde los fármacos no son efectivos, como testículos, bazo e hígado. Científicos del instituto están enfocados en la prueba de nuevos fármacos para erradicar el Sida en esas partes.

El virus, al no ser eliminado del cuerpo, ocasiona que el enfermo presente un estado de inflamación crónica, que incrementa el riesgo de sufrir cáncer e infartos agudos al miocardio, de ahí la búsqueda de estrategias para disminuir la inflamación.

González Hernández explicó que los investigadores tratan de generar estímulos en el organismo que activen la señalización de las células en las que el virus está latente para poder atacarlo en esos reservorios, de manera que un medicamento dé con esa célula infectada y pueda matarlo.

En cuanto a los estudios de la microbiota, están centrados en las bacterias del intestino necesarias para el metabolismo de vitaminas, proteínas y carbohidratos.

Vivir con VIH modifica esta microbiota o bacterias, y esto puede generar problemas metabólicos y de absorción de nutrientes. Lo que sucede es que el enfermo elimina las células benéficas y se queda con las nocivas, que suelen introducirse en el torrente sanguíneo.

“Hemos hecho algunos estudios utilizando simbióticos, lo que significa usar un prebiótico –una bacteria benéfica, por ejemplo el lactobacillus– y un probiótico –el alimento de esa bacteria– para mejorar la microbiota intestinal y el estado inmunológico del paciente”, explicó la investigadora.

En la línea de investigación de las infecciones oportunistas como virus de hepatitis B y C, y tuberculosis, los científicos estudian la respuesta del organismo con VIH al infectarse con otros patógenos.

¿Cómo prevenimos los riesgos de un mundo hiperconectado?

Arrancó en el ITESO la Ingeniería en Seguridad Informática y Redes para atender la demanda de profesionales capaces de enfrentar los ataques a los que está expuesto cualquier dispositivo o sistema conectado a internet.

 

¿Qué tan seguro crees que son tu celular o tu laptop? ¿Los proteges con un patrón de bloqueo? ¿Usas la misma contraseña (password) para Facebook, Twitter, LinkedIn, tu correo electrónico, tu cuenta en la universidad o la de tu banco en línea? Cuando compras algo en internet, ¿te aseguras de que ese sitio esté certificado para que le des los datos de tu tarjeta de crédito?

Hoy, más de tres mil millones de personas se conectan a internet alrededor del mundo. Suben fotos y videos de su vida, compran productos; pagan su casa, su coche o un vuelo de avión; envían correos con toda clase de documentos, planes e ideas de sus empresas, universidades y partidos políticos.

En otras palabras, en internet se mueven inmensas cantidades de datos sensibles y de dinero. Es un escenario favorable para el delito. El año pasado los crímenes cibernéticos representaron a nivel global pérdidas por más de 556 mil millones de dólares, una cifra conservadora.

«La seguridad informática es un área crítica porque millones vivimos en internet. Ni Estados Unidos tiene la cantidad de ingenieros que se requieren, pero la industria, los bancos y las aseguradoras ya se están ocupando», asegura Álvaro Parres, coordinador de Ingeniería en Seguridad Informática y Redes del ITESO, la cual es la primera carrera de su tipo en México y arrancó actividades en enero de 2017.

Elecciones posiblemente hackeadas en Estados Unidos; el incremento del ransomware, práctica que consiste en que alguien se apropie de todo lo que se tiene en la computadora y amenace con borrarlo o publicarlo si no le das lo que pide; suplantaciones de identidad; tarjetas que, aunque te lleven la terminal a tu mesa, pueden ser clonadas desde afuera del restaurante, y series que como Mr. Robot o Black Mirror muestran lo que un hacker es capaz de hacer.

¿Se pueden evitar estos peligros o ataques?

Es un tema a largo plazo. ¿Qué es lo que va a hacer un ingeniero egresado del ITESO? Empezar a revisar todos los protocolos de seguridad, desarrollar unos más seguros y cuidar todas estas y muchas más vulnerabilidades. Hoy las compañías tienen gente muy especializada revisando que haya chips más seguros o que el microprocesador de las computadoras no sea vulnerable.

Encontrar agujeros de seguridad e irlos tapando no deberá ser la principal función de los ingenieros egresados de la nueva carrera, sino prevenirlos, educar a empresas y personas y construir una conciencia de que todos somos responsables de que conectarnos a internet no signifique abrirle la puerta a delincuentes.

«¿Qué información compartes en sus redes? ¿A qué te expones poniendo fotos de dónde cenas, dónde pasas tus vacaciones, quién es tu familia, en qué trabajas? Si bien hay herramientas sofisticadas que te pueden permitir protegerte, hay situaciones en las que, utilizando el menos común de los sentidos, el sentido común, puedes evitar», subraya Óscar Fernández, profesor de la carrera y director del Centro para la Gestión de la Innovación y la Tecnología del ITESO (Cegint).

«Además, somos muy reacios a aceptar las medidas de seguridad», afirma Fernández, quien tiene una Maestría en Gestión de la Seguridad.

La gente se enfada si le piden que elija un buen password («¿de verdad le tengo que poner números, mayúsculas y signos raros?»). Le da «Acepto», sin leerlos, a decenas de contratos en la web. No bloquea sus celulares o tabletas y tampoco actualiza sus equipos y antivirus. Los passwords más comunes del mundo en años recientes fueron: «123456» y… «Password«.

Sí estamos formando hackers

El concepto hacker no es sinónimo de delincuente. Según los expertos, un hacker puede mejorar cualquier dispositivo, sea un auto o una laptop y los hay buenos y malos, como todo en la vida.

«Aquí formamos a un hacker ético (…) que le dé un buen uso a lo que sabe y así beneficiar a la sociedad, no sólo a los grandes corporativos», explica Álvaro Parres, cuya línea de investigación en el Doctorado en Ciencias de la Ingeniería del ITESO es la seguridad informática.

Para más información sobre este programa académico, se puede consultar la página http://carreras.iteso.mx/ingenieria-seguridad-informatica-redes.