27 junio, 2017
Por: Dr. Alfredo Sandoval Villalbazo, coordinador del Programa de Servicio Departamental de Física del Departamento de Física y Matemáticas de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Investigador Nacional Nivel II (SNI).

 

Durante 2017 se han registrado temperaturas récord en diversos puntos del planeta. Numerosas alertas por calor excesivo se han emitido dentro y fuera de México, ya que en diversas regiones el termómetro ha alcanzado más de 40 grados centígrados durante varios días sucesivos.  En la India se han consignado miles de decesos en años recientes debido a las ondas de calor que han afectado constantemente a dicho país.

Estos eventos no son estrictamente locales, los estudios indican que la acción humana ha alterado a los patrones climáticos a gran escala, causando efectos tales como las altas temperaturas que actualmente padecemos. En la actualidad cerca de 30% de la población mundial se encuentra expuesta, durante 20 días al año, a temperaturas potencialmente mortales. Esto ocurre debido a que los niveles de calor excesivos inhiben las capacidades regulatorias del ser humano, por lo que se deben tomar medidas especiales para evitar golpes de calor y deshidratación.

En este sentido, las proyecciones son muy preocupantes, ya que se estima que en el año 2100 este porcentaje aumentará 50%, aun cumpliéndose al pie de la letra las metas de los Acuerdos de París. Si estos acuerdos no se cumplieran y las emisiones de gases de efecto invernadero siguieran aumentando, el porcentaje se incrementaría a 74%. En este escenario, tres de cada cuatro seres humanos se encontrarían en riesgo mortal por el calor a finales del presente siglo, durante cerca de un mes en cada año.

La física de las ondas de calor está vinculada con fenómenos que se desarrollan en una escala planetaria. Una proporción considerable de estos eventos se ha caracterizado por la presencia de ondas atmosféricas, cuya intensidad se ha incrementado debido a la acción humana.  Estas ondas fueron identificadas por primera vez a la mitad del siglo XX por Carl-Gustaf Rossby, y están vinculadas con efectos que la rotación terrestre ejerce sobre las masas de aire.

Estudios recientes sugieren que los patrones atmosféricos asociados a las ondas de Rossby se han alterado debido al incremento de la temperatura en el Ártico.  Al aumento de intensidad de ondas de este tipo por condiciones geográficas y termodinámicas se le llama “amplificación cuasiresonante”. El fenómeno es una de las causas de episodios de calor extremo, los cuales se han venido multiplicando durante la presente década.

El verano boreal seguirá siendo particularmente afectado por este fenómeno durante el resto del siglo XXI, por lo que la sociedad debe comprender con detalle las implicaciones del mismo.  Dado que la cuasiresonancia de las ondas de Rossby es un fenómeno complejo e importante, es necesario que sea estudiado con mucho mayor detenimiento en las instituciones académicas.  El conocimiento público de las ciencias ambientales es indispensable para que las comunidades de todo el planeta se encuentren suficientemente capacitadas para enfrentar los retos derivados de la crisis ambiental del presente siglo.

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