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Educación, investigación y transferencia, la ecuación para alcanzar competitividad y desarrollo social: AEO.

Dado el complejo panorama económico y financiero mundial, que repercute directamente en los estudiantes y profesionales de la administración, contaduría y disciplinas afines, es necesario compartir experiencias exitosas en los procesos de enseñanza-aprendizaje, investigación y divulgación, expresó el Rector Alfonso Esparza Ortiz, al inaugurar la LVII Asamblea Nacional de la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Contaduría y Administración (ANFECA), con sede en la BUAP, una de las trece universidades fundadoras de dicha organización.

“En este sentido, nos reunimos para el intercambio de ideas, experiencias y propuestas de los responsables de la formación de estudiantes del país en dichas disciplinas”, señaló el Rector, ante cientos de asambleístas de las 360 instituciones mexicanas afiliadas que se reunieron en el Complejo Cultural Universitario de la BUAP.

Acompañado del presidente de la ANFECA, Juan Alberto Adam Siade, así como del vicepresidente, Luis Ignacio Zúñiga Bobadilla, Esparza Ortiz expresó: “La ecuación educación-investigación-transferencia del conocimiento hoy por hoy reviste una mayor relevancia, ya que marca el camino a seguir para alcanzar la competitividad y el desarrollo social”.

Lo anterior, dijo, supone el compromiso de las instituciones de educación superior de generar buenas prácticas académicas, científicas y de vinculación que permitan formar a egresados y generar políticas públicas que el país necesita. Por ello, invitó a las autoridades educativas a incorporar una perspectiva social a sus disciplinas, para la solución de graves problemas, como la pobreza, el desempleo y la inseguridad.

Con 57 años de labor, la ANFECA cuenta hoy con 360 instituciones mexicanas afiliadas, responsables de la formación de casi 300 mil estudiantes de las carreras de Contaduría, Administración e Informática Administrativa.

Durante la inauguración, a la que también asistió el subsecretario de Turismo en el estado, Irving Mayett Muciño, Adam Siade -quien además es director de la Facultad de Contaduría y Administración de la UNAM- se dirigió a la BUAP como una institución emblemática, a la cual agradeció la organización de la LVII Asamblea Nacional de la ANFECA, cuyo tema central es: “Estrategias de los procesos de enseñanza aprendizaje”.

Aprovechó la ocasión para informar que durante esta asamblea, que se realizará los días 9 y 10 de junio, se reconocerá a 30 instituciones por la calidad, ética y gestión responsable en la formación de estudiantes, razón de ser de la ANFECA.

Finalmente, Martha Elba Reséndiz Ortega, directora de la Facultad de Contaduría Pública de la BUAP, manifestó su satisfacción porque dicho foro nacional vuelve después de 33 años a la Máxima Casa de Estudios de Puebla, desde que en 1983 los asambleístas discutieron sobre la formación de planes de estudios en estas disciplinas. En esta edición, dijo, se establecerán alianzas estratégicas y proyectos de colaboración, y se buscarán nuevas ideas para fortalecer el trabajo en las instituciones participantes.

En la BUAP diseñan sistema programable para controlar la intensidad lumínica

Un investigador de la Facultad de Ciencias de la Electrónica (FCE) de la BUAP diseñó un sistema para controlar la intensidad lumínica dentro de cualquier espacio, mediante un dispositivo móvil, para programar rutinas que simulan transiciones del amanecer y anochecer, con tiempos de duración predeterminados.

“Si una persona se levanta en la mañana y enciende o apaga la luz, existe un cambio en el alumbrado que no es natural; por ello, este dispositivo permite programar tiempo e intensidad de luz en una habitación”, explicó Aldrin Barreto Flores, profesor investigador de la FCE.

A través de este sistema es posible generar, en espacios cerrados, transiciones de luz como sucede en un ambiente natural; por ejemplo, más intensa o tenue, en un determinado tiempo, como sucede al amanecer o anochecer, sin que ocurra de golpe como sucede al apretar un botón.

“Esta función abre un abanico de posibilidades; podría ser utilizado en bioterios o granjas, pues si a los animales se les cambia de manera brusca la iluminación, puede generarles ciertas alteraciones. De igual forma en invernaderos, con la intensidad de luz necesaria para las plantas”, señaló.

El investigador, doctor en Ciencias de la Computación por el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), consideró que el invento también tendría utilidad en estudios fotográficos y teatros: “lugares en los cuales hay necesidad de simular escenarios con respecto a la iluminación”.

A diferencia de otros mecanismos, el dispositivo cuenta con un sistema de seguridad para su funcionamiento, de modo que se necesita crear un perfil de usuario y una contraseña para ingresar y monitorear en una tabla dinámica, desde una aplicación en Android, los eventos que se producen a lo largo del día.

Si el dispositivo se encendió a las cinco de la mañana y se programó para transitar de una total oscuridad a una iluminación plena, en un tiempo de 20 minutos, a eso se le llama un evento, refirió el investigador.

Una ventaja es que desde cualquier Smartphone o dispositivo electrónico es posible ingresar a esta función y verificar que las rutinas se ejecuten como fueron programadas. También, la aplicación tiene una barra de porcentaje, con la cual el operador puede cambiar la intensidad lumínica en cualquier momento.

De acuerdo con el académico, el sistema funciona por un conjunto de dispositivos electrónicos, un microcontrolador y una conexión bluetooth que envía la señal directamente al Smartphone, o aparato desde el cual se establezcan las funciones. Además, cuenta con un teclado matricial con un display en el que se muestra la información programada, así como un temporizador independiente.

“Al ingresar a la app yo tengo la posibilidad de establecer los parámetros sobre el inicio del día y de la noche, así como los tiempos de transición del amanecer, atardecer y anochecer, con un rango de 1 a 59 minutos”, agregó.

El instrumento puede ser adaptado a cualquier sistema de iluminación, en una casa, edificio, estudio o laboratorio, y tiene la capacidad de controlar diferentes lámparas incandescentes, o de tipo LED con una alimentación de 127 volts, que se encuentren interconectadas.

Barreto Flores explicó que actualmente el sistema sigue en etapa de desarrollo, con el fin de mejorar el control lumínico, a través de un sensor que calcule la cantidad de luxes que se generan en cada transición.

El proyecto “Sistema de Control Lumínico Programable con Interfaz en Android”, cuenta con el número de solicitud de registro de patente MX/a/2013/015027, ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

En la creación de dicho dispositivo participaron también Carlos Escamilla Weinmann, director del Bioterio Claude Bernard, así como Adán Torralba Ayance, Alejandro García Santiago, José de Jesús Salazar Arrieta, Juan Carlos Villegas Hernández y Yair Ponce Hinestroza, estudiantes de la FCE.

Con biotecnología, jóvenes emprendedores limpian aguas residuales

Un grupo integrado por estudiantes de biotecnología, ingeniería civil, arquitectura, química y desarrollo sustentable, de diversas instituciones educativas, entre éstas la BUAP, creó CPlantae, una empresa desarrolladora de tecnologías innovadoras para limpiar aguas residuales, a partir de sistemas biológicos, hoy reconocida como la segunda mejor organización ambiental de América Latina.

CPlantae se incubó como respuesta a un problema ambiental: en México, el 70 por ciento de las aguas residuales son desechadas a ríos o cuerpos acuáticos, utilizadas después para regar y cultivar alimentos, por lo que siete de cada 10 consumibles son regados con aguas negras. Se estima que el 65 por ciento de este tipo de líquidos generados en el país provienen de los hogares.

Héctor José Garrido Rosales, estudiante del cuarto cuatrimestre de la Escuela de Biología de la Máxima Casa de Estudios de Puebla y uno de los fundadores de CPlantae -empresa ambiental creada en 2012-, indicó que los biosistemas desarrollados como plantas de tratamiento de agua residual están conformados por tecnologías sustentables de biorremediación: humedales artificiales, estanques, biodigestores y vermifiltros.

En este proceso, precisó, “se utilizan plantas emergentes, flotantes y palustres como platanillo, lirio, alcatraz, papiro, carrizo y bambú, dependiendo de la zona; así como microorganismos y lombriz roja californiana, usada comúnmente en procesos de lombricomposta”.

En comparación con las plantas de tratamiento industrial de aguas residuales, este sistema es barato, eficiente, ecológico, estético y de fácil operación, porque no utiliza grandes cantidades de electricidad, químicos ni motores. Prácticamente sólo requiere servicios de jardinería, revisión de válvulas, tubos y conexiones.

“La idea es limpiar el agua de forma económica y agradable a la vista, por medio de jardines acuáticos que además de descontaminar el agua, sean nichos para la biodiversidad”, señaló José Luis Ortiz Robles, director general de esta empresa.

El noviembre pasado, CPlantae –también integrada por César Asensy Maldonado Monter y José Humberto Ramírez Leyva- fue reconocida por la Fundación VIVA TRUST como la segunda mejor organización ambiental de Latinoamérica, al otorgarle el Premio Stephan Schmidheiny. En ese evento, los jóvenes participaron en el taller de emprendedores sociales en el INCAE Business School, una de las mejores escuelas de negocios del continente, ubicada en Costa Rica, sobre temas de finanzas, innovación, liderazgo social, emprendedurismo y creación de indicadores para medir el impacto de una organización.

También ganó el primer lugar en la categoría de Emprendimiento Social, del Segundo Concurso de Innovación Estudiantil, en 2015, organizado por la Dirección de Innovación y Transferencia de Conocimiento (DITCo) de la BUAP. En este certamen, incluyeron al proceso de tratamiento un sistema de oxigenación, para aumentar la cantidad de oxígeno disuelto y que los microorganismos trabajen de manera óptima.

Asimismo, estos jóvenes han sido reconocidos en temas sociales y ambientales por importantes organizaciones, universidades e instituciones de educación superior, como el Centro de Intercambio de Conocimientos de Costa Rica, Fundación Wal-Mart, ENACTUS, Universidad del Valle de México, Centro CEMEX-Tec, Ashoka, Universidad Iberoamericana, SEMARNAT, UNAM, Tecnológico de Monterrey, así como los bancos Santander y Banorte.

A la fecha, CPlantae lleva a cabo trabajos exitosos: una planta de tratamiento para el riego de cultivos en una comunidad del sur de Tlaxcala, tres sistemas de tratamiento en Africam Safari, Puebla, y otra en el Parque Nacional Arrecifes de Xcalak, en Quintana Roo. Actualmente, los jóvenes integrantes de esta empresa trabajan en el desarrollo de otros sistemas de este tipo en Lomas de Angelópolis, en Puebla; en un restaurante ecológico en Izúcar de Matamoros y en el fraccionamiento Bosques del Atoyac.

Un tratamiento integral e innovador

Dependiendo de la calidad, el tratamiento de agua residual se divide en tres fases: tratamiento primario, secundario y terciario. En el pre-tratamiento, las lombrices descomponen la materia orgánica y filtran por medio del humus –residuo de la lombriz- el líquido residual; este proceso es llamado vermifiltración.

Posteriormente, explicó Héctor José Garrido Rosales, el agua filtrada pasa a cubitanques con plantas acuáticas, las cuales con ayuda de microorganismos como hongos y bacterias llevan a cabo diversas reacciones bioquímicas y físicas; es decir, trabajan en equipo para utilizar las sustancias que contaminan el agua y descomponerlas en otras menos peligrosas o bien absorberlas o fijarlas.

Al final del proceso, se coloca en un almacén donde se oxigena y tiene contacto con otro tipo de plantas para mejorar su calidad. El agua obtenida se puede descargar directamente en ríos o cuerpos acuáticos sin ningún problema, ya que dispone de una demanda bioquímica de oxígeno (DBO) por debajo de los límites máximos permisibles de las normas de calidad del agua, establecidas en el país, indicó José Luis Ortiz Robles.

El tratamiento del medio ambiente, apoyado en las interacciones bioquímicas entre plantas y microorganismos, es denominado fitorremediación y existe desde el inicio de la vida.

Cabe mencionar que la biomasa (materia orgánica) resultante de las plantas, una vez que éstas cumplieron con su cometido, se utiliza en la elaboración de algunos subproductos como plaguicidas, fertilizantes y composta, o bien se reincorpora al vermifiltro para su aprovechamiento.

De esta manera, el presente proyecto tiene como objetivos estimular el restablecimiento del equilibrio ecológico y buscar el desarrollo sustentable, al introducir acciones de mitigación y adaptación al cambio climático mediante investigación, innovación tecnológica y aplicación del conocimiento multidisciplinario.

Prueba para el diagnóstico de la afasia en hispanoparlantes es diseñada por científicos-BUAP

 

Científicos de la Facultad de Psicología de la BUAP diseñaron una prueba especializada para el diagnóstico efectivo y rápido de la afasia, en pacientes de habla hispana. Se trata de un padecimiento neuropsicológico que altera la capacidad de utilizar el lenguaje, a causa de algún daño cerebral.

La prueba Evaluación Clínica Neuropsicológica de la Afasia Puebla-Sevilla valora el estado funcional de cada uno de los mecanismos cerebrales en adultos y adolescentes hispanoparlantes, que manifiestan diversas formas de este padecimiento neuropsicológico, que en Estados Unidos afecta a un millón de personas anualmente, de acuerdo con el Instituto Nacional de Alteraciones Neurológicas e Infarto Cerebral.

En América Latina existe poca literatura sobre programas de rehabilitación para adultos con lesiones cerebrales en general, y con diferentes tipos de afasia en particular. Lo anterior, no obstante que éstas son una de las consecuencias más comunes de los accidentes automovilísticos, que a su vez son la principal causa de muerte en jóvenes.

En el ámbito nacional, la mitad de los pacientes son hospitalizados debido a enfermedades cerebro-vasculares, considerados como las principales causas de la afasia. Pese a la alta incidencia de este mal, el último censo del INEGI sobre casos de afasia fue realizado en 2002.

Yulia Solovieva y Luis Quintanar Rojas, académicos de la Maestría en Diagnóstico y Rehabilitación Neuropsicológica de la BUAP, formaron parte del equipo de trabajo que diseñó esta prueba para contribuir en el diagnóstico neuropsicológico, pues con ésta es posible conocer de forma efectiva y rápida el estado de funcionamiento de los factores neuropsicológicos básicos, durante la ejecución de las tareas relacionadas con el uso y dominio del lenguaje.

Solovieva, especialista en Psicología del desarrollo, Psicología pedagógica y Neuropsicología infantil y del adulto, hizo hincapié en que su protocolo incluye tareas elaboradas a partir de las características lingüísticas -cinestésicas y fonemáticas- del idioma español, y no traducidas de pruebas existentes en otros idiomas. Todas las tareas del protocolo son orales e implican comprensión y producción del lenguaje.

Dicha característica es fundamental pues la distingue de otras pruebas aplicadas en países de habla hispana, las cuales tienden a ser traducciones de instrumentos estandarizados en otros idiomas, a diferencia de su propuesta que está diseñada a partir de las particularidades del español.

El diagnóstico clínico-neuropsicológico de la afasia Puebla–Sevilla

Los académicos de la BUAP diseñaron esta prueba en dos versiones: una completa y una breve, con el propósito de conocer las características cualitativas de las ejecuciones de los pacientes. Ambas incluyen siete apartados con los que se valoran los mecanismos neuropsicológicos de interés: la organización secuencial motora, la integración cinestésica, la integración fonemática, la integración espacial, la retención visual-verbal, la retención audio-verbal y la organización dinámica.

La diferencia entre ambas consiste en la cantidad de reactivos. La versión completa está integrada por 140 (20 para cada apartado), permite obtener información detallada acerca de las dificultades que presenta el paciente y profundizar en la descripción del cuadro clínico (síndrome neuropsicológico). La versión breve contiene sólo 70 reactivos, los cuales resultaron ser los más sensibles para identificar las siete formas de afasia.

En general, la prueba aporta información, en cualquiera de sus versiones, acerca de la dinámica de la evolución y de la recuperación del paciente (durante el proceso de rehabilitación), respecto a diferentes acciones verbales, como la repetición, la denominación, la elaboración de oraciones y la construcción de textos.

Un método eficaz

Autora de 30 libros y capítulos en libros y más de 100 artículos en revistas especializadas en el tema, Yulia Solovieva puntualizó que dicho protocolo de diagnóstico puede ser aplicado por neuropsicólogos, neurólogos, psicólogos clínicos, logopedas y terapeutas del lenguaje que trabajan con pacientes adultos y adolescentes, con una o varias formas de afasia. No obstante, para la adecuada interpretación de los resultados recomienda un mínimo conocimiento de las bases teórico-metodológicas de la Neuropsicología.

El tiempo promedio de aplicación de la versión completa es de 30 a 45 minutos y de la breve de 15 a 20 minutos. La doctora en Neuropsicología por la Universidad Estatal de Moscú señaló que la versión breve de la prueba permite obtener resultados valiosos de manera inmediata, ya que su aplicación sólo requiere de 15 a 20 minutos.

“Esto es importante sobre todo en las instituciones de salud que tienen una gran afluencia de pacientes y un tiempo limitado para su valoración y canalización adecuada”, enfatizó.

Además, la versión breve da la posibilidad de observar, de manera rápida y objetiva, los resultados parciales de la terapia de rehabilitación, en cualquier momento de dicho proceso (inicial, intermedio y final).

Ambas versiones se pueden aplicar de manera sencilla y cómoda, en cualquier momento de la evolución del paciente. Por otro lado, favorecen el establecimiento de un contacto positivo con éste, debido a que contienen tareas que son atractivas para su ejecución y no le exigen un esfuerzo especial adicional.

Científicos de la BUAP mejoran calidad de lácteos con ultrasonido

Investigadores de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) trabajan en el desarrollo de un proyecto de tratamientos de ultrasonido de alta potencia en leche para mejorar las propiedades funcionales de las proteínas lácteas.

El grupo de investigadores está conformado por el cuerpo académico de Innovación en Tecnología para el Desarrollo de Productos Alimenticios, perteneciente a la BUAP, dentro del cual colaboran diferentes profesores que se encuentran trabajando en este proyecto desde el año 2012.

El ingeniero Héctor Ruiz Espinosa, profesor, investigador y coordinador del Colegio de Ingeniería en Alimentos de la BUAP, aseveró que tanto él como su compañero involucrado en el proyecto, el doctor Genaro Amador Espino, catedrático en el Centro de Investigación en Ciencia Aplicada y Tecnología Avanzada en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), anteriormente ya habían trabajado con la tecnología de homogeneización a alta presión y que, por su parte, el ultrasonido comparte algunas de las modificaciones y mecanismos en matrices alimentarias de una manera muy similar, además de ser considerablemente más económico que la homogeneización.

El equipo utilizado es un ultrasonido de alta potencia de la marca Hielscher, modelo UP400s, proveniente de Alemania, recibido por parte de una convocatoria de apoyos para infraestructura por parte del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

En referencia a la aplicación del ultrasonido, se espera que después de los tratamientos se lleve a cabo un incremento en las propiedades funcionales de las proteínas, siendo una de las más importantes la capacidad de retención de agua, equivalente a lo que podría tener el gel. En este caso, se está trabajando con el queso para mantener dentro de su estructura la mayor cantidad de agua, y con ello incrementar también su rendimiento.

«De manera que si hoy en día se obtiene del queso un rendimiento del diez u once por ciento, bajo la aplicación del ultrasonido se incrementaría en un uno o dos por ciento, lo cual sería bastante importante», declaró el ingeniero Ruiz Espinosa.

Ultrasonido light

Otra experimentación planeada es la firmeza en gel en estructuras como el yogurt, en donde la capacidad de retención también puede ser afectada por el ultrasonido. En este caso, cuando se realiza una disminución de tamaño de partícula, a través de un medio físico como lo es el ultrasonido, el tamaño de las partículas resultantes entra dentro de una escala nano.

Entonces, una de las aplicaciones a futuro que se exploraría justamente con el ultrasonido es la conformación de nanoestructuras de origen proteico a través de los cambios estructurales ahora sí reducidos a razón del ultrasonido de frecuencia.

«Otra de las aplicaciones que estamos codirigiendo ahora es precisamente sobre las propiedades funcionales de las proteínas, para poder aplicarlas como un sustituto de grasa para mejorar características de productos reducidos en grasa», apuntó el doctor Amador Espino.

En tanto, ambos señalaron que son los primeros en trabajar con aplicación del ultrasonido como un sustituto a la homogeneización en alimentos, pues «resultó ser una alternativa más económica y bastante viable, con notables resultados», menciona el doctor Amador Espino. Asimismo, indica que cada vez son más los proyectos relacionados con el ultrasonido de alta potencia, pero que, en realidad, tratándose de grupos dedicados exclusivamente a su investigación, son muy pocos.