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Nueva app para visitar las áreas naturales protegidas del país

Con el objetivo de motivar a la sociedad mexicana a visitar y apropiarse de las áreas naturales protegidas (ANP) en el país, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) lanzó la aplicación móvil (app) ANP México, que presenta información práctica para visitar 39 áreas de conservación en el país.

 

Esta aplicación nace de la necesidad de acercar a la sociedad mexicana a sus áreas naturales protegidas, que finalmente son un patrimonio de la nación, explica Ignacio March, director de Evaluación y Seguimiento de la Conanp, quien recuerda que el mantenimiento de estos sitios se paga con recursos fiscales, que vienen de los impuestos, y la gente debe saber y sentir que estas áreas le pertenecen.

Además explica que tener experiencias y actividad física en el entorno natural no humano ayuda a mejorar la calidad de vida de las personas y permite prevenir el denominado trastorno por carencia de contacto con la naturaleza.

“La gente está cada vez más en las pantallas, en lo virtual, en contacto único y exclusivo con la tecnología, lo que ha provocado un síndrome que tiene distintos efectos. Lo que nosotros queremos es que la gente salga, conozca la importancia y el placer de estar en la naturaleza y así la proteja y la defienda”, comenta el experto, maestro en manejo y conservación de vida silvestre.

Solo se ama lo que se conoce

ANP México pretende llegar a los niños y al público en general para despertar en ellos el interés por conocer los sitios de conservación en el país. Lograr que las personas visiten los sitios de conservación permitirá sensibilizar a la población de la importancia de estos lugares y se entusiasmen con nuevas experiencias, al tiempo que practican un estilo de vida más sano, comenta Ignacio March.

Para la Conanp, también es de gran importancia incrementar la visitación a estas áreas, pues a través del cobro por la entrada, que en México suele ser bastante bajo, se genera una fuente de ingreso para mantener y proteger las ANP.

Desde luego, este incremento en el número de visitantes en los sitios de conservación va acompañado de una estrategia de turismo sustentable, que previene el deterioro de las ANP. Esta estrategia fue presentada en la 13a reunión de la conferencia de las partes (COP13), como paliativo al turismo mal planeado que puede llevar, incluso, a la extinción de especies en las zonas de protección.

Cambiar lo virtual por lo real

Ignacio March hace hincapié en que la idea de ANP México es motivar a la gente a moverse y a experimentar, y buscan evitar fenómenos que ya ocurren en otros países, donde las personas observan áreas de conservación desde su casa, en la tablet, en la computadora o en un dispositivo móvil y sustituyen la visita por la pantalla.

“Queremos aprovechar y usar la tecnología, con el fin de provocar a la gente a que venga a las áreas naturales protegidas. Esta no es una aplicación que busca sustituir la vista al área, su objetivo es mostrar un pedacito de la experiencia que se puede tener y dejar claro que conocer mediante una pantalla nunca va a sustituir una visita real, donde hay olores, donde hay temperatura, hay viento, hay sonidos… Tratándose de naturaleza yo creo que las realidades virtuales no van a alcanzar esa sensibilidad en las sensaciones que provoca estar en el sitio”.

Ciencia ciudadana para conservar las ANP

El director de Evaluación y Seguimiento de la Conanp afirma que ANP México es solo el inicio de una herramienta que irá evolucionando según sus efectos en la población. Y aunque por el momento no incluye las 181 ANP federales con que cuenta el país, ya tiene información sobre la flora, la fauna y la historia de las áreas más importantes para el turismo en el país.

Además, inspirándose en el ejemplo de otro países, buscan incorporar a la herramienta funciones que permitan a los usuarios tomar una fotografía o un video durante su visita, subirlos a la aplicación y obtener datos acerca del espécimen, animal o vegetal que estén observando.

Por el momento, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio) ya está buscando vincular ANP México con la aplicación NaturaLista, impulsada por la Conabio, que permite, mediante fotografías tomadas en el sitio, conocer a los especímenes y generar catálogos de los seres vivos que se encuentran en el sitio.

Esto permitirá, a la vez, generar redes de ciencia ciudadana, en las que la población que visite las ANP podrá colaborar al informar de los animales, plantas o fenómenos ecológicos que observa en un sitio y generar datos importantes para la investigación científica.

Áreas naturales protegidas, a la vuelta de la esquina

Ignacio March recuerda que las ANP federales están más cerca de lo que pensamos, y pone el ejemplo de algunas áreas cercanas a la Ciudad de México.

“Tenemos las Lagunas de Zempoala, un parque nacional pegado a otra zona de conservación llamada corredor biológico Chichinautzin. Estas son áreas tremendamente importantes, la gente las ve cuando va hacia Cuernavaca pero no sabe qué hay allí. Incluso, hace muy poco, se fotografió un ocelote en el lugar. Es muy interesante pensar que no muy lejos de la Ciudad de México hay ocelotes, un felino muy interesante”.

Otras ANP cercanas a la capital del país son el área de protección de flora y fauna Nevado de Toluca o el Parque Nacional Izta-Popo Zoquiapan, en donde se encuentran especies únicas en el mundo, como el teporingo o zacatuche, también llamado conejo de los volcanes.

Al interior de la república hay un sinfín de zonas de conservación que son una excelente opción de recreo. Están desde la Reserva de la Biósfera del Tiburón Ballena, conocida internacionalmente, hasta lugares tan remotos como el Archipiélago de Revillagigedo, o la Isla Guadalupe, que es el mejor lugar del mundo para ver tiburón blanco, comenta Ignacio March.

Primer Congreso Internacional de Áreas Naturales Protegidas

Todos nosotros hemos escuchado acerca de la biodiversidad y de los esfuerzos que se deben hacer para conservarla. Pero, ¿Qué es la biodiversidad? ¿Por qué debiéramos conservarla? ¿Qué tiene que ver con México?. La biodiversidad es esencialmente la diversidad de especies que se encuentran en espacio territorial delimitado. A mayor número de especies mayor es la biodiversidad. Las estimaciones del número de especies que conocemos es de un aproximado de 9 millones de especies diferentes, sin embargo los expertos aseguran que estas son solo una décima parte del total de especies que existen. De todos los países del mundo solo cinco de ellos son conocidos como países megadiversos, es decir que en su territorio concentran una muy significativa porción de la biodiversidad mundial. Uno de estos privilegiados países es precisamente México. En nuestro territorio se encuentran entre 11 y 14 % aproximadamente de todas las especies conocidas del mundo.

Cada una de estas especies es resultado de un proceso evolutivo que no se puede replicar. Asimismo cada especie en lo particular posee características y una composición bioquímica que le son propias. No sabemos si la cura de la diabetes, o del zika, o la potencialidad de nuevos alimentos se encuentre en aquellas especies que no hemos estudiado, o que ni siquiera hemos descrito aun. Lo que sí es un hecho irremediable es que con la extinción de cada especie estamos cancelando infinitas potencialidades médicas, alimenticias e industriales para las generaciones que nos sucederán. A pesar de la megadiversidad de México un muy significativo porcentaje de ella se encuentra actualmente amenazado.

Una de los instrumentos más útiles que se tiene a nivel mundial para proteger a la biodiversidad de la extinción es la creación de Áreas Naturales Protegidas. Es decir reservas de territorio destinados esencialmente para la conservación de la biodiversidad. Las Áreas Naturales Protegidas de México constituyen aproximadamente el 13% de la superficie nacional, sobre todas ellas existen innumerables y muy poderosas presiones de índole social, de afán de lucro, de voracidad por usufructuar de manera irracional sus muy valiosos recursos naturales. Todas ellas están sujetas a muy fuertes presiones, y en todas ellas, día a día, deben tomarse muy delicadas decisiones al respecto de su manejo.

La Red temática de investigación sobre Áreas Naturales Protegidas (RENANP), es una de las redes impulsadas por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), con las que se busca promover asociaciones de profesionistas, estudiantes e investigadores que desean colaborar, y que tienen áreas temáticas de investigación o desarrollo tecnológico comunes o complementarias. El objetivo de la RENANP es desarrollar investigación integral y transdisciplinaria sobre las Áreas Naturales Protegidas del país, que conlleve a la conservación del patrimonio biocultural de esas zonas protegidas y al desarrollo sustentable de las comunidades locales.

Nuestra perspectiva es que las ANPs debieran ser vistas como unidades productivas estratégicas, generadoras de una corriente vital de beneficios sociales, entre ellos la conservación de su biodiversidad, el aprovechamiento racional de sus recursos naturales y de beneficios patrimoniales, entre los que deben destacar la elevación de la calidad de vida de las comunidades locales y la protección de amplias superficies que proporcionan importantes servicios ambientales.

Este Congreso pretende reunir a todos los interesados en conocer los últimos resultados de acciones de manejo y/o de investigación científica básica o aplicada, que hayan generado conocimientos para que la administración y el manejo de los recursos naturales de las Áreas Naturales Protegidas se efectué de una manera más eficiente, contribuyendo estratégicamente a que se cumplan adecuadamente sus objetivos. Dado que constituyen el 13 % más biodiverso de nuestro País, con una relevancia social estratégica, no dudamos puede ser de su interés asistir al mismo.

Proyectan la primera biorrefinería en México

La Facultad de Ciencias Químico Biológicas (FCQB) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) se propone crear la primera biorrefinería del país para la producción de diversos biocombustibles y derivados, como biodiesel, bioetanol, bioturbocina, glicerina, quitina y quitosano.

El investigador Ignacio Contreras Andrade, responsable y fundador del proyecto, en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, informó que la biorrefinería integraría cadenas productivas de sectores como la agricultura y la acuacultura.

La materia prima con que trabajará inicialmente es el arbusto silvestre conocido como piñón o jatrofa (Jatropha curcas), que ha sido objeto de estudio para la obtención de biocombustible, bioetanol y bioturbosina. También indicó que se trabaja con cáscaras de camarón, desecho que actualmente representa un problema de salud pública en los campos pesqueros de la entidad, y con este proyecto se lograría incluso su comercialización.

Contreras Andrade indicó que se plantea la construcción de la primera etapa de la biorrefinería a través de recursos concursables, así como con apoyo de la empresa de Estados Unidos, Intrust Global Investments, y con apoyo de la Universidad de Harvard.

“Esta empresa está en alianza con el gobierno y con la Universidad de Harvard. Se eligieron tres proyectos que pasamos los filtros de viabilidad financiera, técnica y científica. Contrataron a Harvard para que le dijera cuáles proyectos impulsar”, comentó.

De esta manera, el proyecto no se reflejaría solamente en la publicación de un libro, sino que se convertiría en un proyecto financiero, mediante un modelo que busca recursos privados a nivel mundial.

“Harvard te enfrenta con inversionistas de capital de riesgos reales. En eso estamos. En el desarrollo de la biorrefinería hemos tenido entrevistas con interesados. Ahora, junto con la empresa Intrust, trabajamos en el modelo que nos pide comprobar el concepto de biorrefinería, articulando todos los negocios”, señaló.

En la primera etapa, el proyecto solicitó financiamiento de la Secretaría de Energía para beneficiar el campo y a los pescadores sinaloenses.

“Este proyecto de biorrefinería entrelaza a familias de pescadores, que es donde buscaremos impactar inicialmente: a habitantes del poblado La Reforma, Costa Azul y Playa Colorada en el municipio de Angostura. El impacto sería entre seis mil y diez mil personas, de manera inicial. Se trata de dos millones de dólares versus 400 millones de dólares”, anunció.

El rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Juan Eulogio Guerra Liera, consideró que el proyecto representa un logro para la institución.

«Estos son los resultados que permiten que la institución pueda presumir, gestionar y decir que las cosas se intentan hacer bien, y que tenemos los resultados que nos indican que vamos por buen camino”, comentó.

Guerra Liera destacó que el proyecto haya destacado entre más de 300 proyectos, de 122 instituciones.

“Significa que hay trabajo muy pertinente que sobresale y que es digno de reconocerse, esto se hizo en un mundo de 300 trabajos, pero lo importante es que ahí está una universidad como Harvard que le está dando un reconocimiento y para nosotros es un aliciente para que nuestros investigadores sigan participando en este tipo de eventos», comentó.

Campos pesqueros

Para el beneficio de los campos pesqueros, el proyecto plantea que las cabezas de camarón dejen de representar un problema ambiental y de salud pública en los campos pesqueros, y que ahora se vuelvan dinero para los pescadores.

“Con este proyecto se les compraría algo que están tirando. Los desechos del camarón”, advirtió.

Uno de los propósitos para industrializar es cierta proteína del camarón para la creación de alimentos balanceados.

“Para ello necesitamos la cáscara de camarón y de cangrejo. Podremos obtener un polímero orgánico, con aplicaciones en la agricultura, en la medicina, para el tratamiento de agua. En la parte de biomédica, para prótesis, al ser un polímero natural. En ciertos países lo utilizan”, dijo.

Ejidatarios

En una segunda etapa, el impacto será a favor de los ejidatarios en los campos agrícolas de Sinaloa.

“Tendremos la posibilidad de formar la empresa con ellos y sus tierras. Todos ellos tendrán acciones dentro de la biorrefinería. Significa que impactaremos en las próximas dos generaciones, en tener el cambio de paradigma: pasar de la mentalidad de las próximas generaciones, para ser hijos de empresarios, con nuevas alternativas y visión del mundo. Lo que no queremos es darle el pescado, queremos enseñarles a pescar”, argumentó.

La utilización de Jatropha curcas para los procesos de biodiesel haría inviable la producción, indicó, 60 por ciento de la biomasa se desperdiciará.

“De esa manera no se aprovechará. Nosotros lo utilizamos todo, desde que nace la planta, hasta la soca. Iniciaremos con biomasa de moringa para el etanol. Pensamos en los residuos: más de ocho mil toneladas de paja de maíz. Cada año, en la radio se pide no quemar la soca. Pero imagina que el siguiente periodo esa soca sea comprada, se aprovecha y ya no impactas al medio ambiente”, explicó.

Se buscan ingenieros

Para la primera etapa, indicó Contreras Andrade, se necesitan al menos 100 ingenieros químicos, bioquímicos y agentes de ventas que fueron capacitados en la UAS. Se trata de estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado, que actualmente están impactando en temas de bioenergía de la región y quienes fueron parte del desarrollo tecnológico del proyecto.

“Consideramos que en los próximos cinco años se necesitarán cerca de 500 mil personas, si tuviéramos de 40 mil a 50 mil hectáreas de cultivo, pero si se proyecta a mil 500 personas en el campo, se necesitarían muchísimas más personas”.

Proyecto pionero a nivel nacional

El proyecto es el primero en el país; sin embargo, el investigador propone que sea replicable y demostrar que el negocio es rentable financiera y ambientalmente.

Aunque el cultivo de Jatropha curcas no es nuevo, señaló Contreras Andrade, se considera que económicamente ya no es rentable. “Nosotros decimos que sí lo es, y el modelo sería replicable para todo el país, no solamente para plantas como jatrofa y moringa, sino para cualquier cultivo. Queremos que, por ejemplo, el nuevo gobernador de Oaxaca conozca el modelo y podamos implementarlo en su estado, y se genere una gran cantidad de empleos. Llevarlos de la mano y con capital humano capacitado”.

La Universidad Autónoma de Sinaloa prevé que el proyecto sea presentado el próximo mes de diciembre en un evento que contará la historia a través de un documental profesional titulado Cambio de paradigma. El evento contaría con representantes de Harvard, autoridades federales y estatales.

«Va dirigido a quien le interese, lo más importante son los impactos sociales, la generación de empleos, con proyectos de biorrefinerías, porque las biorrefinerías conllevan beneficios sociales, económicos y culturales», puntualizó.

¿Qué efecto tiene en la salud consumir maíz importado de EE. UU.?

Un grupo de investigadores de la Universidad de Colima (Ucol) y de la Universidad de Harvard desarrollaron el estudio Impactos en salud de la producción de maíz antes y después del Tratado de Libre Comercio (TLC) (1986-2013).

El doctor en ciencia médicas OIiver Mendoza Cano, candidato a ingresar el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y visitante científico en la Escuela TH Chan de Salud Pública en el Centro para la Salud y el Medio Ambiente global de la Universidad de Harvard, señaló que se realizó la investigación para explicar cuantitativamente los efectos potenciales para la salud por el consumo de maíz producido en México con el importado de Estados Unidos entre 1986 y 2013.

El profesor investigador de la Facultad de Ingeniería Civil y de la Facultad de Medicina de la Ucol dijo sobre esta investigación, publicada recientemente en International Journal of Environmental Research and Public Health, que se llevó a cabo una valoración sobre los efectos de la producción del maíz en tres etapas antes del TLC, de 1984 a 1993; inmediatamente después, de 1994 a 2003; y en la época actual, de 2004 a 2013.

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Cuáles son los resultados de la investigación?

Oliver Mendoza Cano (OMC): Básicamente lo que encontramos es que México cada vez ha requerido una mayor cantidad de maíz para satisfacer su demanda alimenticia, por eso necesitábamos hacer una cuantificación de cuáles eran esos efectos, ya que desde la implementación del TLC, México ha triplicado la importación del maíz desde Estados Unidos.

El maíz es el segundo cultivo más importante a nivel mundial con 615 millones 533 mil 645 toneladas. Y el mayor productor de maíz es Estados Unidos con 273 millones 820 mil 66 toneladas anuales; mientras que México produce 22 millones 69 mil 254 toneladas.

Hay una discusión sobre esto, porque lo que Estados Unidos exporta de maíz amarillo no está diseñado propiamente para el consumo humano, ya que la base alimenticia de los estadounidenses no es el maíz y ellos tienen también otros usos para este grano, como por ejemplo producir combustibles o alimento de ganado.

Esta investigación es la primera aproximación hacia el problema cuantificable en efectos en salud derivado de la producción de maíz de importación a México, para después abordar otros aspectos como el tipo de maíz, los efectos que hemos sufrido, los cambios en la dieta, índices de diabetes y obesidad.

AIC: ¿Cómo se realizó la investigación?

OMC: En el estudio macro lo que hicimos fue tomar cifras de producción de maíz en México de distintos estratos del tipo de producción, por ejemplo la producción orgánica que se genera en las zonas rurales, que es principalmente para autoconsumo; la producción de maíz híbrido y del cultivo más industrializado que se da en el norte del país generalmente.

Hicimos una cuantificación por medio de una técnica que se llama análisis de ciclo de vida, en la cual evaluamos efectos en salud y al medio ambiente de la producción antes del TLC, inmediatamente después y la situación actual, abarcando tres décadas. Hicimos también lo mismo para la cuantificación de esos efectos en salud derivado de la producción en Estados Unidos.

Los años de vida ajustados por discapacidad (AVAD) son un potente indicador, el cual muestra el impacto de las enfermedades. El análisis del ciclo de vida nos permite conocer cómo las actividades cotidianas y algún tipo de infraestructura impactan directamente al medio ambiente y la salud.

El impacto fue evaluado también por unidad funcional, que representa un tonelada del maíz producido en México y del importado de Estados Unidos, el cual tiene una mayor carga de enfermedad por el traslado, por ello conviene seguir produciendo maíz en México y darle mayor impulso a las políticas públicas para que se cultive este grano. La política pública debe obedecer en primera instancia a la seguridad alimentaria y la salud de la población.

AIC: ¿Quiénes participaron en este estudio?

OMC: En la investigación realizada del 2014 al 2015 participó además el doctor Ramón Alberto Sánchez Piña, que se encuentra en la Universidad de Harvard; el  investigador Álvaro Jesús González Ibarra; el investigador Efrén Murillo Zamora, que es un especialista en salud pública de Colima, y Cynthia Monique Nava Garibaldi, experta en ingeniería ambiental. Política agrícola más inclusiva

AIC: ¿Cuáles son las conclusiones y los escenarios a corto plazo?

OMC: El escenario más probable para el futuro inmediato es que nada va a cambiar porque el TLC todavía está activo y no representará ningún riesgo para la soberanía alimentaria de Estados Unidos mediante la exportación del uno por ciento de su producción a México. Sin embargo, se podrían proponer algunos cambios, tales como las causadas por una crisis energética o del petróleo, incluyendo la gravedad de los impactos del cambio climático, la falta de alimentos o de los altos costos de los sistemas reales.

México renunció a su soberanía sobre la política alimentaria y ha demostrado una capacidad limitada para hacer frente a los retos de la crisis alimentaria en los últimos años, por ello es necesario adoptar una política agrícola más inclusiva porque el actual contexto de incertidumbre en el mercado internacional de granos y los efectos climáticos negativos subrayan la vulnerabilidad del suministro de alimentos.

Otra estrategia para el Estado mexicano debe ser replantear los negocios a través de la oferta cadena, que necesitan diferentes patrones de uso de la tierra para abastecer a los consumidores en los mercados locales.

Los impactos ambientales y de salud en términos de AVAD son más altos cuando el maíz es importado en comparación con el maíz producido en México. La salud ambiental y los impactos nominales de cultivo de maíz y de transporte han aumentado como resultado del Tratado de Libre Comercio de América del Norte. México necesita redefinir sus políticas públicas para sufrir una menor carga medioambiental a partir del maíz.

Mexicanos en el exterior impulsan desarrollo científico y tecnológico en México

Se estima que en todo el mundo hay más de un millón de mexicanos altamente calificados, es decir, con algún posgrado, de acuerdo con cifras del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME).

Hace muchos años a esto se le denominaba fuga de cerebros; sin embargo, con el paso del tiempo este término ha evolucionado a circulación de cerebros, en el cual ese talento no se pierde, es aprovechado por instituciones y colegas de su país natal.

De esta manera, México se está beneficiando de ese talento que reside en el extranjero, tal es el caso del doctor Raúl Rojas González, científico de origen mexicano que es profesor de matemáticas e informática de la Universidad Libre de Berlín, en Alemania.

Actualmente Rojas González es uno de los investigadores en Alemania más destacados en el ámbito de vehículos autónomos, de hecho en 2014 recibió en Londres el Premio Tony Sale de la Sociedad para la Conservación de la Computadora. Además, en ese mismo año también fue nombrado por la Asociación de Universidades Alemanas (DHV, por sus siglas en alemán) como el mejor académico de ese país.

El talento, esfuerzo, pasión y entrega del doctor Rojas, que lo ha hecho sobresalir, también le ha dado la oportunidad de ayudar a su país desde cualquier latitud del mundo en que se encuentra.

Colaborar con México

Desde hace más de 30 años que salió del país, el investigador siempre buscó la manera de aprovechar que estaba en Alemania para tratar de impulsar el desarrollo en México.

Así, ha promovido de diversas maneras que instituciones académicas alemanas se relacionen con instancias mexicanas. Actualmente, Raúl Rojas tiene colaboraciones con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Centro de Investigación en Matemáticas (Cimat) y el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), entre otras.

Además de las colaboraciones, también ha promovido que estudiantes mexicanos puedan realizar una estancia o, mejor aún, un posgrado en su laboratorio. “Creo que mi principal aportación para México ha sido la formación de estudiantes y académicos. He doctorado a siete estudiantes mexicanos”.

A propósito del Año Dual

En el marco del Año Dual México-Alemania y con el objetivo de contribuir a fortalecer la preparación de estudiantes mexicanos en electrónica, desarrollo de hardware y software, entre otras, encaminadas a la inteligencia artificial y, en especial, a los vehículos autónomos, el investigador donó 10 vehículos robóticos a escala de 1:10.

Estos pequeños automóviles miden aproximadamente 25 centímetros de largo, tienen un peso de 3.5 kilogramos y cuentan con sistema de navegación, control inteligente, cámaras de visión de 360 grados y un sistema de láseres y radares para detectar obstáculos.

Son carros muy similares, solo que más pequeños, al que se probó en enero de este año, el cual recorrió de Laredo a Sinaloa y de Sinaloa a la Ciudad de México, indicó el investigador.

Ponen a prueba destreza mexicana

A partir de la donación de estos vehículos autónomos, recientemente se realizó en el Instituto Goethe el taller Visiones de movilidad urbana, en el cual se proporcionó a estudiantes de educación superior y posgrado, así como investigadores de las instituciones mexicanas beneficiadas, las bases para generar innovaciones en el desarrollo de estos vehículos.

Dicho taller fue impartido por el equipo de trabajo de Raúl Rojas González y el objetivo fue que las instituciones y universidades que recibieron la donación  aprendan a programarlos, diseñarlos, armarlos y repararlos, comentó Itzel Zúñiga, directora de Comunicación del Año Dual.

Los equipos representantes de las instituciones participarán en un rally que tendrá dos competencias, una será en el mes de octubre y la otra en el primer trimestre de 2017, ambos se realizarán en la Ciudad de México.

La idea tanto del taller como del rally es que los estudiantes adquieran experiencia en el desarrollo de programación, electrónica y diseño de estos vehículos y que en un futuro se pueda reproducir y desarrollar esta tecnología en México, destacó Itzel Zúñiga.

Fortalecen la preparación de los futuros tecnólogos

Las instituciones beneficiadas con los carros a escala son: Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Politécnico Nacional, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados, Universidad de Guadalajara, el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica y el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Para estas instituciones es de gran relevancia la donación ya que les permitirá que sus estudiantes de posgrado puedan poner en práctica los conocimientos y habilidades adquiridos para desarrollar tecnología en robótica.

Al respecto, José Mustre de León, director del Cinvestav, indicó que “es muy importante para las instituciones mexicanas experimentar con los desarrollos que ya ha hecho el doctor Raúl Rojas, quien es la autoridad mundial en vehículos autónomos. En el Cinvestav tenemos dos programas de posgrado en robótica, los cuales son competitivos tanto a nivel nacional como internacional, de tal suerte que los estudiantes que participarán en el rally tienen la experiencia suficiente en robótica para poder aprovechar estos vehículos».

Destacó que con esta donación se beneficiarán más de 200 estudiantes de posgrado, tanto de maestría como de doctorado, de diversas disciplinas relacionadas con radares, láseres y detectores, entre otras.

Practicar lo aprendido

Con estos vehículos a escala que donó Alemania gracias a la labor del doctor Rojas, los estudiantes de posgrado van a poder poner en práctica mucho del conocimiento que adquirieron en las aulas.

Marco Antonio Negrete Villanueva, estudiante de doctorado en el Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM, destacó que con estos vehículos aprenderán a poner en práctica el software que saben desarrollar.

“En la universidad uno aprende un algoritmo para planear una trayectoria, pero con estos carros el reto es ver cómo implemento ese algoritmo para que se hag una toma de decisión, es decir, cómo traducir la inteligencia artificial que yo estoy realizando en algo como mover las llantas o el volante a partir de lo que observan las cámaras o detectan los radares”.

Destacó que en el equipo de trabajo en que colabora se dedican al desarrollo de robots de servicio, lo que implica muchos aspectos de inteligencia artificial y toma de decisiones, de tal suerte que mucho de lo que hacen lo podrán aplicar en estos carros.

“Necesitamos algoritmos de planeación de trayectoria y de localización, entre otras cosas, muchos de estos ya los tenemos, el reto será adaptarlos e implementarlos a los vehículos autónomos a escala para el rally en el que participaremos», indicó.

Para el estudiante, esta donación les ha brindado muchas ventajas, «porque en la robótica siempre uno de los principales problemas es el desarrollo de hardware. Aquí ya no nos tenemos que preocupar por el hardware, el doctor Rojas ya nos lo dio, ahora el reto es añadirle la parte de inteligencia”.

En este mismo sentido, Mario Castelán, profesor investigador del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav IPN) Unidad Saltillo, destacó que esta donación representa un gran reto y compromiso.

“Hay retos de programación, no es trivial la manera en la que tenemos que conjuntar toda la información que se recibe de los sensores y las cámaras… En muchos casos tendremos que cambiar el paradigma de programación que traemos nosotros para poder hacer que funcionen los programas”. No obstante, subrayó que es un gran orgullo y motivación ser una de las instancias seleccionadas para recibir uno de los vehículos autónomos de uno de los científicos más destacados en el tema de inteligencia artificial.

“Representa una gran motivación para los estudiantes saber que el posgrado en el que están es lo suficientemente competitivo para ser tomado en cuenta, entre otros de universidades prestigiosas de todo el país”.

Estos 10 carros autónomos que fueron donados por la Universidad Libre de Berlín, gracias a la gestión y el trabajo del doctor Raúl Rojas, serán la “semilla” para que en México se pueda desarrollar e innovar en esta área tecnológica que en un par de años estará rodando en varias partes del mundo.

Twitter, área emergente para la investigación

Si bien el origen de la red social Twitter obedece a la informalidad, como en su momento expresó Jack Dorsey, uno de sus fundadores, el objetivo consistió en que fuera una ráfaga de información intrascendente que, a través de mensajes breves, permitiera comunicar a otros lo que se estaba haciendo y de esta manera «sentirse menos solo”, como afirmaría Noah Glass, otro de los creadores, al periodista Nick Bilton para su libro La verdadera historia de Twitter. En la actualidad, la enorme cantidad de tuits que circulan por la red constituye un campo de investigación que abarca diferentes tópicos, comportamientos y formas de pensar.

“Actualmente se transmiten alrededor de 500 millones de mensajes digitales diarios por medio de Twitter, red que alberga a 200 millones de usuarios regulares, lo que representa un flujo de información interminable, útil para interpretar el devenir de comunidades nacionales e internacionales”, afirmó el doctor en ciencias de la computación por la universidad británica de Essex, Carlos Adolfo Piña García, quien realiza una estancia posdoctoral en el Departamento de Ciencias de la Computación del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y de Sistemas de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIMASUNAM).  El especialista se dio a la tarea de explorar qué tanto se tuitea en México y el mundo respecto a ciencia, junto con el doctor en filosofía de la biología, Jesús Mario Siqueiros García, investigador del Laboratorio de Redes en el Departamento de Modelación Matemática de Sistemas Sociales del IIMAS, y el líder del Laboratorio de Sistemas Auto-organizantes en el IIMAS, investigador del Centro de Ciencias de la Complejidad (C3) y miembro nivel I del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), Carlos Gershenson García.

“Todos los días se almacenan en Twitter datos en abundancia que se relacionan con ciencias sociales, los cuales vale mucho la pena analizar y aunque no toda la información es provechosa, hay otra con un interesante potencial capaz de proporcionar resultados sorprendentes en temas de salud, medio ambiente, cambio climático, ecología, agua, violencia, etcétera. Además de que la cantidad de  conclusiones que pueden obtenerse a raíz de encuestas de muestreo por ejemplo, es ínfima en comparación con las que puede arrojar la recopilación de enunciados cortos a partir de esta red social”, refirió el etnólogo Mario Siqueiros García.

Procedimiento de la investigación

De acuerdo con Carlos Piña, cuya principal área de estudio es la recolección y análisis de lo que se difunde en redes sociales, así como el uso de datos abiertos y respectiva visualización, Twitter es una herramienta muy significativa en el momento de querer identificar patrones de movilidad y actividad a nivel mundial, “sobre todo cuando los tuits que se estudian son geolocalizables, es decir, emanan de dispositivos que cuentan con sistema de localización o posicionamiento global (GPS, por sus siglas en inglés), lo que permite rastrear la ubicación y obtener las coordenadas del lugar donde se genera el tuit”.

Mediante exploraciones de prueba y error, se mina la información para delimitar el flujo tan masivo que se genera diariamente y hacer así un “barrido o curación” de los datos, mencionó el investigador Carlos Piña.

La minería de datos o minería textual son ramas de la estadística con las que es posible extraer grandes volúmenes de información y por medio del razonamiento matemático o la lingüística computacional, interpretarla para que sea identificable, comprensible y pueda utilizarse, define el presidente de la Asociación Mexicana de Estadística (AME), Gabriel Arcángel Rodríguez Yam.

Sin embargo, para la limpieza de datos en Twitter, aún no hay un algoritmo o metodología que ayude a depurar la información. “Al igual que nosotros, grupos y laboratorios de investigación en el mundo lo hacen como mejor pueden. El solo acendramiento de los datos conlleva cerca de 80 por ciento del periodo que requiere cualquier investigación que utiliza Twitter como fuente principal, porque la mayoría de los textos son basura o escritos por bots”, informó Carlos Piña.

Los bots son programas informáticos que hacen las veces del comportamiento humano; son autónomos, perpetuos, algunos tienen inteligencia artificial y son capaces de tuitear diaria, mensual o anualmente. “Los cíborgs en cambio, son mitad bot y la otra mitad la manejan instituciones o empresas, lo que hace más difícil todavía su identificación porque lo que buscamos es únicamente gente que tuitee en tiempo real”, explicó Carlos Piña.

Dada su capacidad de tuitear, retuitear, obtener seguidores y seguir a otros; los bots representan un tema de investigación aparte. Identificarlos ha sido todo un reto y demasiado trabajo para los tres investigadores porque existen los que retuitean hasta mil veces al día y los que realmente fungen como seres humanos.

“Nuestra metodología ha sido básicamente desarrollar un script —programa sencillo que ejecuta órdenes o tareas muy específicas—, el cual monitorea la información diaria que fluye a través de Twitter y en el momento que capta tuits con la palabra o palabras clave que elegimos, los almacena en un archivo que después revisamos y depuramos manualmente”, añadió el también experto en inteligencia artificial, Carlos Piña.

Mario Siqueiros García considera que estudiar el flujo de información que emerge de comportamientos individuales y analizar la dinámica de ciertos tuits, como por qué unos son tan retuiteados, por qué otros menos, la postura que dejan ver los usuarios ante determinados aspectos y demás, permite determinar metodologías o aproximaciones para investigar fenómenos y enfoques de la web desde el punto de vista sociológico.

“Monitorear y medir la empatía de las interacciones que se dan entre usuarios de Twitter, las tendencias que se originan, así como el impacto de algunos líderes de opinión, o no, en el resto de los tuiteros, además de la formación de comunidades virtuales, nos permite estudiar patrones que emanan de Twitter para saber qué tantos tuits genera México, cuánto retuiteamos, hasta dónde nos involucramos y producimos contenido de calidad o si, tal como se definió desde su origen, constituye un mecanismo de paso”, aludió Carlos Piña García.

Los doctores Piña, Siqueiros y Gershenson buscan orientar su trabajo hacia diversas temáticas de interés enmarcadas dentro de áreas como psicología, sociología, filosofía, ciencias de la computación, etcétera. No obstante y pese a rastrear cerca de 500 tuits diarios, el tema de la geolocalización es en sumo complicado porque solo uno por ciento de los tuiteros comparte sus coordenadas geográficas, lo que ha dificultado arrojar resultados contundentes acerca del sentir de la gente en temas como la contingencia ambiental por ejemplo.

“Empero, la información que hemos recopilado es susceptible de interpretarse y proporcionar una opinión generalizada, en virtud de que Twitter funciona como una especie de sensor social de las grandes urbes que favorece el registro de la opinión pública; por decir malos o buenos hábitos en materia de salud. Adicionalmente, queremos que la UNAM sea punta de lanza en este tipo de  investigaciones ya realizadas por otros países y tanto México como la UNAM no se pueden quedar atrás”, manifestó Carlos Piña.

Divulgación de la ciencia a través de Twitter

Como se mencionó, el primer estudio llevado a cabo por los investigadores del IIMAS se refiere a la exploración y recopilación de tuits relacionados con ciencia. Durante 92 días obtuvieron más de 300 mil tuits que al limpiar derivaron en 200 mil y cuya muestra depurada comprendió cerca de 130 mil tuits geolocalizados en 192 territorios. Sin embargo, solamente mil tuits tuvieron una estricta vinculación con la ciencia, cifra no tan representativa para que pueda catalogarse como un estudio formal, aunque los entrevistados consideran que se trata de un primer vistazo hacia el comportamiento mundial o local del tema.

El número de tuits que se generan es tan grande que afecta significativamente la toma de la muestra, porque para estudiar correctamente el enlace entre tuits y ciencia son necesarios muchos filtros y depuraciones, aclararon.

“120 términos fueron nuestras palabras clave; además de ciencia, neurociencia, biotecnología, nanotecnología, sistemas complejos, ciencias de la computación, inteligencia y vida artificial, biomedicina, matemáticas, física, Conacyt, nombres de publicaciones y editoriales científicas reconocidas internacionalmente, salud, astronomía, etcétera, mediante las cuales clasificamos quién tuiteaba más, los dispositivos que utilizaron (móvil, tableta o computadora resaltando que a través de Android y iPhone se generaron 400 y 350 tuits, respectivamente), distintivos o hashtags mayormente usados y desde luego revisamos, manualmente, que cada uno de los tuits recopilados refiriera a artículos o información científica seria”, especificó Carlos Piña.

En tanto, Mario Siqueiros aseveró que el análisis estadístico definió la tendencia y proporcionó un panorama alusivo a los países y regiones que más tuitean de ciencia. “Observamos que en Twitter, la ciencia no está limitada a los científicos y su conocimiento, porque una buena parte de la sociedad denota interés en ciencia y tecnología. Tan es así que las 10 cuentas más influyentes de la muestra fueron las de usuarios con 30 mil y hasta 100 mil seguidores, quienes no necesariamente son científicos o académicos”.

En los mapas o resultados gráficos que se realizaron a raíz de esta investigación, la delegación Miguel Hidalgo de la Ciudad de México resultó ser una región  semiactiva en cuanto al registro frecuente (mapeo de calor) sobre tuits referentes a ciencia. “En Cancún, donde hacen muchos congresos científicos, también se retuitea bastante”, agregó el etnólogo Mario Siqueiros.

De las 10 naciones con mayor actividad en la muestra de los investigadores, Estados Unidos ocupó el primer lugar, seguido de Inglaterra y España. Mientras que México ostentó la séptima posición por debajo de Brasil, Canadá y Australia, superando a Francia, Alemania y Chile.

“Aunque la actividad científica a través de Twitter es muy baja en comparación con el resto de la información que se propaga por esta red social, en términos de tuits científicos consideramos que México no está mal posicionado”, expuso Carlos Piña.

Por qué Twitter, y qué hay de Facebook

Actualmente Twitter es una de las redes sociales más estudiadas por investigadores alrededor del mundo porque es de las más abiertas. “Hicimos experimentos previos con Facebook pero dado que su negocio es vender la información, sus recursos están más limitados”, dijo Carlos Piña.

Mario Siqueiros señaló a Twitter como un área nueva y emergente en el campo de la investigación. “Conocer el papel de esta web social en términos de divulgación del conocimiento científico y su apropiación por comunidades que la conforman, es destacable dada la participación que está demostrando la gente en cuanto a compartir o intercambiar conocimiento científico”.

Aunque Twitter es un buen canal de comunicación, aún tiene muchas limitaciones con relación a su alcance. “Estimo que menos de 15 por ciento de la población a nivel mundial está registrada o lo usa frecuentemente”, alertó Carlos Piña.

Una mirada a las sexualidades migrantes

 

La sexualidad es un tema que ha sido poco abordado en investigaciones sociales enfocadas en migrantes mexicanos en Estados Unidos, sobre todo en las formas en que la construyen, cuestionan y redefinen en ambos lados de la frontera. Frente a ello, el doctor Óscar Hernández Hernández, investigador de El Colegio de la Frontera Norte (Colef), hizo una revisión de la literatura sobre migración transnacional realizada en México, que aborda este fenómeno desde la perspectiva de los sentimientos y las emociones, el significado y uso del cuerpo, así como del erotismo y las intimidades.

En «Sexualidades transnacionales. Varones y mujeres migrantes en Estados Unidos y México», el doctor en antropología social por El Colegio de Michoacán (Colmich) retoma los trabajos realizados para conocer los hallazgos y las aportaciones categorizados por sexo, generación y orientación sexual. “Hicimos un balance de la producción sobre esta temática y partimos de una motivación, que fue que la migración de mexicanos a Estados Unidos está sobreestudiada en temas relacionados con las remesas, la violación a los derechos humanos, así como las trayectorias y riesgos que conlleva la migración. Fue entonces que centramos la mirada en cuestiones subjetivadas y en las dimensiones emocionales”, dice a la Agencia Informativa Conacyt.

En entrevista, señala que en el análisis descubrió tres líneas de investigación que han sido abordadas en el tema de sexualidades transnacionales —como él lo identifica—. La primera en torno a los hombres que migran al país del norte, que comienzan relaciones sentimentales e incurren en prácticas sexuales (con implicaciones de infecciones y enfermedades); y a las mujeres que se quedan en México, quienes redefinen la conyugalidad.

La segunda enfocada en las mujeres migrantes sobre el trato con menor tinte machista que reciben de su pareja radicando ambos en Estados Unidos, pero que se presenta con mayor intensidad a su regreso a nuestro país. Finalmente, destacan los trabajos sobre el estudio de los jóvenes que redefinen la sexualidad  desde una visión de mayor libertad, además de los varones declarados como homosexuales que migran —en cierta medida— en busca del respeto y goce de sus derechos de diversidad sexual.

Sentimientos y emociones

Estos temas de investigación son delicados porque remiten a los sentimientos y las emociones que se abordan, es por ello que privilegian métodos cualitativos con el propósito de captar las experiencias y vivencias de las personas, detalla el doctor Óscar Hernández.

El también profesor del Departamento de Estudios Sociales de El Colef, sede Matamoros, señala que a través de ellos logran lo que en psicología se denomina rapport, es decir, empatía y acercamiento. En ese propósito las técnicas que utilizan son la entrevista abierta y los relatos de vida.

“Un trabajo que puede ejemplificar esto es el que ha realizado la doctora Gloria González López, una colega que está en la Universidad de Texas, en Austin, titulado Travesías eróticas. La vida sexual de mujeres y hombres migrantes de México, y que recopilo en este balance. En él, justamente se aborda la sexualidad entre los migrantes y lo que destaca es el uso de metodologías subjetivas y sensibles para captar experiencias de la sexualidad entre los migrantes”, indica. En general —indica el académico— las investigaciones muestran a grandes rasgos que en México todavía hay tensiones en términos culturales de las identidades y las relaciones de género.

“Todavía es muy marcada la idea del varón que migra a Estados Unidos por la presión cultural de que es el proveedor económico y que ello puede darle autoridad, si cumple esa función, sobre los movimientos corporales y los despliegues sexuales de su pareja, lo que provoca una tensión permanente. También están otras tensiones, por ejemplo cuando algunas mujeres parejas de migrantes empiezan a redefinir sus esquemas culturales en las comunidades de origen; o bien, cuando ellas viajan con sus parejas y parece que allá las relaciones de género son más igualitarias. Entonces, los contextos políticos y sociales marcan mucho el matiz que van a tener las relaciones e identidades de género”, explica.

En el caso de los jóvenes, abunda, el propósito de migrar no solo se atribuye a la búsqueda de trabajo, a causa de la violencia o por ramificación familiar, sino  también por encontrar otros esquemas culturales relacionados con la recreación social y relacionados específicamente con la diversión y la diversidad sexual. “El caso de los varones que se han declarado como homosexuales, que migran porque en México las condiciones de apertura hacia la diversidad sexual no son las más idóneas, evidencia que en nuestro país todavía hay una agenda pendiente en torno al respeto a la diversidad sexual”, añade.

El investigador nacional nivel I concluye que los estudios destacan que con la migración transnacional, en la mayoría de casos, los varones entablan relaciones de pareja en Estados Unidos, aun teniendo pareja en México, que conllevan vínculos de intimidad, en cuanto que incurren en prácticas sexuales riesgosas para ellos como para sus parejas.

Puntualiza que los estudiosos al respecto han dejado la visión androcéntrica centrando la mirada en las mujeres parejas de migrantes, así como en los jóvenes que construyen su sexualidad a temprana edad, con mínima atención en prácticas sexuales seguras.

“Me parece que los resultados de estudios centrados en la migración y la
sexualidad podrían derivar en recomendaciones en el sentido de la cultura, de las
emociones y del respeto de la diversidad sexual en México, para poder demandar
el respeto en otros países”, concluye.

El trabajo «Sexualidades transnacionales. Varones y mujeres migrantes en Estados Unidos y México» fue realizado para ser presentado en el Congreso Internacional sobre Estudios de Diversidad Sexual en Iberoamérica, en el que se presentan estudios sociohistóricos de la sexualidad.

Para saber más sobre el tema, consulta aquí el documento «Sexualidades transnacionales. Varones y mujeres migrantes en Estados Unidos y México».

Dr. Óscar Hernández Hernández

Doctor en antropología social por El Colegio de Michoacán. Es investigador del Departamento de Estudios Sociales de El Colegio de la Frontera Norte. Es integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel I. Tiene como líneas de investigación el estudio de la construcción de la masculinidad y la feminidad en menores migrantes.

Contacto: ohernandez@colef.mx

¿Cómo reconocer el fraude de las pseudociencias?

La pseudociencia es un término que hace referencia a una falsa ciencia. Este tipo de ideas, creencias o prácticas son presentadas como producto científico, pero en realidad carecen de una metodología, de una revisión y de una comprobación rigurosa, como explica el doctor en comunicación social de la Universitat Pompeu Fabra, Felipe Alonso Marcos, en su artículo “La pseudociencia como (des)información tóxica”.

Según Felipe Alonso, los contenidos pseudocientíficos los encontramos cotidianamente en los medios de comunicación. Simplemente, al encender el televisor nos vemos invadidos de una enorme cantidad de publicidad que anuncia productos “milagro” que dicen estar avalados por científicos o médicos.

En México, tan solo en el año 2015, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), decomisó dos millones 587 mil 219 productos «milagro» en el país. Estos productos pretendían, principalmente, hacer creer a los consumidores que tenían la capacidad de hacerlos bajar de peso o de curar múltiples enfermedades.

Las pseudociencias pueden perjudicar a los individuos, tanto económicamente como en su salud. Incluso pueden llegar a afectar naciones enteras, tal es el caso del supuesto detector molecular GT200, adquirido por el gobierno de México en el 2007 como un instrumento capaz de detectar cualquier droga o sustancia de interés.

Este aparato resultó ser un completo fraude, sus vendedores empleaban conceptos y lenguaje científico para engañar a los compradores, como lo explica Luis Mochán Backal, investigador del Instituto de Ciencias Físicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en su ponencia Ciencia, pseudociencia y seguridad, el detector molecular GT200.

Las pseudociencias utilizan teorías científicamente aceptadas para dar soporte a sus afirmaciones, en ocasiones incluso imitan el lenguaje científico. El problema es que las deducciones de estas pseudociencias no han sido comprobadas, por lo  tanto, para defenderse llegan a ser dogmáticas y a argumentar que el gremio científico no deja que la población conozca las alternativas a sus postulados, comenta el físico y divulgador, Sergio de Régules Ruíz-Funes.

Como miembro de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM, Sergio de Régules ha dedicado parte de su trabajo, mediante columnas periodísticas, libros y conferencias, a mostrar a los lectores las características metodológicas de la ciencia y desde luego a ayudarlos a desenmascarar la falsa ciencia.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Sergio de Régules explica cómo reconocer información o actitudes provenientes de la pseudociencia. Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Qué consejos le darías a las personas para identificar la pseudociencia?

Sergio de Régules (SR): Una pauta general es si suena demasiado bueno para ser verdad, quizá sea demasiado bueno para ser verdad. Si suena a “esto te cura de todo”, seguramente no es cierto.

Otra señal que nos puede alertar es cuando escuchamos: “Esto era un secreto que nadie quería que supieras, pero nosotros sí lo sabemos y te lo vamos a revelar”, es altamente probable que lo que nos dicen no sea cierto.

Ese tipo de afirmaciones que suenan demasiado maravillosas para ser verdad o que nadie lo sabía más que quien te lo está diciendo, lo más probable es que sean pseudociencias.

O bien, cuando suenan simplemente… Bueno, este consejo que te iba a dar es muy difícil explicarlo. Te iba a decir cuando una afirmación suena demasiado extraña, pero por ejemplo, ¿dime si no suena raro el Big Bang?, ¿cómo distingues una afirmación que suena rara de las cosas asombrosas que puedes concluir de la mecánica cuántica o de la cosmología? Dejémoslo mejor en las dos primeras.

AIC: ¿Y si nos dicen que cierta afirmación la hace un científico? Por ejemplo, una teoría que es aceptada por un científico o médico X.

SR: Si tienes manera, hay que verificar las fuentes y asegurarse que la información provenga de una institución de enseñanza o investigación reconocida. No es válido decir nada más: ¡ay, salió en Internet!

La frase “un científico dice que…” no da seguridad de nada. La ciencia funciona probando teorías en conjunto, lo mejor es tener un argumento como “un científico dice que… y otro montón de científicos le creen por esto y por esto otro”. La cosa es que la afirmación ya haya sido probada por muchos científicos más.

Además de verificar que la afirmación no sea la opinión de una sola persona, por más que sea científica, hay que checar a qué área de la ciencia se dedica, checar dónde está, dónde trabaja, qué ha hecho.

AIC: ¿Conoces algún caso actual en que la población haya creído algo falso solo porque “lo dijo un científico”?

SR: Hace poco salió el caso de un ingeniero que decía que estaba seguro de que iba a temblar en tal fecha. Hasta le escribió al presidente, decía que los científicos de la UNAM y del Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred) no le habían hecho caso.

Entonces la gente decía así: “No le hicieron caso en la UNAM ni en el Cenapred,
entonces eso quiere decir que tiene razón”. Como no te hicieron caso las vacas
sagradas, de seguro tienes la razón.

Además, la gente decía que era un ingeniero y, por lo tanto, sabía lo que decía. Pero rascándole encontrabas que era ingeniero pero no en esos temas, no era geofísico. Y trabajaba en una universidad, pero en la administración, no haciendo investigación. Publicaba sus artículos en su blog personal, no en un revista que tuviera filtros de calidad.

Otro caso que se dio hace poco fue el de la física de Chihuahua que era académica. Una nota anunció que dizque corrigió a Stephen Hawking, pero resultó que ni hablar, que la información no era precisa y se había distorsionado.

Quizá un tercer criterio para identificar la pseudociencia es que si suena a la historia de un héroe que desde México, un país tercermundista, les ha dado una gran lección a los físicos conocidísimos del primer mundo, probablemente también sea falso o los medios lo estén distorsionando.

AIC: ¿Y por qué sí debemos creerle a la comunidad científica?

SR: Tampoco digo que hay que creer ciegamente en la comunidad científica.

Como divulgador yo expongo lo que un grupo de investigadores cree, las razones por la que lo creen y también las razones por las que yo lo creo, pero mi intención nunca es imponer. Se vale tener una duda razonable de los científicos, pero razonable, con sustento, no solo porque sí.

Sobre todo en la ciencia de frontera, en donde las teorías son muchas, yo expongo las propuestas y le dejo al lector la libertad de poner en duda, de que escoja las razones que lo convenzan, o puede no convencerlo ninguna.

En la ciencia hay cosas bastante aceptadas, digamos, bastante seguras, como que la Tierra sea redonda, la evolución por selección natural. Pero hay otras que aún no están bien establecidas.

No debemos caer en el simplismo de “lo dice la ciencia ergo es una verdad para siempre”. Una buena divulgación debe consistir en explicar que hay distintas teorías, siempre y cuando sean científicas y yo creo que al público le gusta más eso. Eso hace a la ciencia mucho más interesante, saber sus procesos, saber que hay diferentes corrientes y conocer sus razones.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) en su Revista del Consumidor expone los «ganchos» utilizados por la publicidad para engañar con los productos «milagro»:

• Testimoniales de celebridades o «usuarios».

• Empleo engañoso del término «aliviar» como sinónimo de «curar» (cuando se alivia, se mitigan o disminuyen los síntomas de una enfermedad; cuando se cura, se elimina la causa de dicha enfermedad).

• Aparición de fedatarios públicos y recomendaciones de agrupaciones, asociaciones, colegios o autoridades.

• Efectos extraordinarios sin ningún esfuerzo ni modificación en sus hábitos, y sin ningún sustento científico o técnico.

• Ofrecimiento del mismo resultado para todo tipo de personas.

• Información insuficiente sobre el uso, contraindicaciones, prevenciones o restricciones del producto.

• Leyendas y permisos ilegibles.

• No exhibir el precio total (que incluya IVA, intereses, gastos de envío, etcétera).

El éxito no está en el dinero o premios, sino en ser feliz: Alfredo López Austin

Para Alfredo López Austin, investigador emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), una persona exitosa no es aquella que gana mucho dinero o que obtiene muchos premios, sino aquella que es feliz con lo que hace.

“No creo que el científico deba aspirar a tener tanto reconocimiento ni tantos premios. Mi satisfacción mayor es hacer lo que estoy haciendo, soy un hombre que en ese sentido sí ha sido exitoso porque he vivido haciendo lo que he querido y he disfrutado de todos los altibajos de la vida misma”, indicó el historiador.

En entrevista, el especialista en cosmovisión mesoamericana y en los pueblos indígenas de México, lamentó que actualmente muchos científicos están más preocupados por los premios y los bonos de “productividad”.

El también miembro emérito del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) señaló “el mejor premio del científico es precisamente ese sentimiento de que está haciendo algo en beneficio de la humanidad».

Nostálgico, el investigador hizo un viaje a su pasado y narró cómo fue su primer acercamiento con la ciencia y la historia en su natal Ciudad Juárez, además relató cómo logró vencer todos los obstáculos que encontró en su camino para ser uno de los historiadores mexicanos más connotados.

El valor de trabajo

Alfredo López Austin nació en 1936 en Ciudad Juárez, Chihuahua. Su infancia transcurrió como la de cualquier niño normal de la provincia. “En aquel entonces no era mal visto y mucho menos penado que los niños trabajaran”, así que ayudaba a su padre.

“Nos enseñaban algo muy saludable, nos enseñaban a trabajar. Combinábamos las vacaciones de la escuela con periodos de trabajo familiar muy productivos. Trabajaba con mi padre en cosas de ganado, lo acompañaba a hacer la compra y  venta de los animales. Después mi padre puso una pequeña empacadora de carne y también trabajé ahí”.

Ya cuando cursaba la secundaria buscó un trabajo fuera del seno familiar, pues era lo que se estilaba en aquella época. “Con mis compañeros siempre había una disputa, que por cierto nunca gané, de trabajar en talabarterías, ya que en la ciudad había una producción importante de botas para montar”.

Y dijo que aunque no era un niño de excelencia académica, siempre se sintió muy atraído por las ciencias sociales, en especial la historia y la filosofía; sin embargo, en ese tiempo, estas disciplinas estaban subvaloradas.

Derecho por obligación

“Cuando salí de la preparatoria teníamos una visión mucho más limitada de la que actualmente pueden tener los jóvenes, se pensaba que había tres o cuatro carreras que eran las óptimas y que todo lo demás salía sobrando, era la visión provinciana que teníamos”.

Relató que en su familia le plantearon tres opciones de carrera a estudiar: medicina, derecho o ingeniería y eligió derecho que era lo que más se aproximaba  a lo que le gustaba.

“En esa edad yo quería estudiar filosofía, obviamente esto no entraba en los cánones familiares, ya que la veían como una actividad totalmente improductiva, evidentemente en provincia no sé qué hubiera hecho con un título de filósofo”.

Señaló que en la carrera hubo un momento en que quiso desistir porque no tenía la vocación, pero sus amigos y familiares le aconsejaron que siguiera.

Estudió un año en Monterrey y después viajó a la Ciudad de México y entró a estudiar a la UNAM. Cuando concluyó la carrera regresó a su tierra y trabajó tres años como abogado.

“Lo hacía y lo hacía bien, cumplía con mis obligaciones pero no era algo que me apasionara, algo que disfrutara hacer todos los días, no era algo que me hiciera feliz”.

En el pasado encontré mi vocación

Sonriente recordó que cuando estudiaba derecho tomaba algunas clases de filosofía como oyente, así tomó clases de historia y de lengua náhuatl.

“En la lengua y cultura náhuatl encontré mucho de lo que buscaba de mi vocación, ya que desde muy pequeño me gustaban mucho los pueblos indígenas, la religión, los dioses griegos, la mitología, el arte religioso. Nunca pensé hacerlo de manera profesional, siempre lo hice como una mera afición, con todas las virtudes y todos los defectos que pueda tener un autodidacta”.

Destacó que un autodidacta tiene como gran ventaja la dedicación, la cual en muchas ocasiones es mucho mayor que aquel que es profesional. No obstante, el problema del autodidacta es que ejerce mucho la facultad de elección y elige algunos campos y descuida otros, no hay una formalización de los estudios.

Estaba trabajando como abogado en Ciudad Juárez cuando recibió una carta del lingüista e historiador Miguel León Portilla con quien había tomado varias materias de lengua náhuatl. En la misiva, León Portilla le decía que había sido nombrado director de los institutos Indigenista Interamericano y de Investigaciones Históricas de la UNAM y necesitaba a alguien que lo auxiliara en ambos puestos.

“En la carta me indicaba cuánto iba a ser mi salario y juntando los dos sueldos no se aproximaba a lo que yo ganaba como abogado, pero lo tomé porque era una oferta que me prometía un cambio de vida bastante interesante, porque aunque iba a ganar menos iba a hacer algo que me llenaba mucho más que el trabajo como abogado”.

Así que no lo dudó por un instante y lo consultó con su esposa. “Le dije a mi esposa que quería venir a la Ciudad de México y ella me respondió: ‘Si eso es lo que quieres, pues nos vamos a la aventura’”.

Para López Austin fue una grata sorpresa empezar a trabajar en la UNAM, «me acogió de la misma manera como maestro que como alumno. Con todos los sinsabores que puede haber en cualquier trabajo, me fue muy bien”.

Ya trabajando en la UNAM, decidió empezar a estudiar filosofía; sin embargo, entrar a estudiar esta segunda carrera no fue cosa fácil.

“Me decían que era de provincia y que en mi estado se acababa de abrir la carrera, claro eran otros tiempos, un título universitario ya era mucho, para qué  otro, en cambio ahora te impulsan para que te sigas con la maestría o el doctorado”.

Recordó que cuando por fin logró ingresar a la carrera de filosofía, ese autodidacta se tuvo que disciplinar y estudiar cosas que no eran muy de su agrado, pero que le sirvieron mucho.

Un poco nervioso reveló que le costó un poco disciplinarse, “no soy muy disciplinado, ayudó que lo hiciera con gusto, pero yo no soy muy partidario de la disciplina, cuando menos en disciplina personal”.

De la competencia a la amistad

Emocionado de recordar sus primeros años de trayectoria científica, expresó que cuando inició su línea de investigación empezaron otros investigadores a estudiar lo mismo.

“Puedo recordar con gran cariño a Víctor Manuel Castillo Farreras y Josefina García Quintana, hicimos una gran amistad no solo en el sentido profesional, también en el personal, creo que nos ayudamos mucho, cuando menos yo estoy muy agradecido con mis compañeros de todo lo que pudimos lograr”.

Recordó que tenía discusiones a veces muy pesadas, pero siempre muy productivas y enriquecedoras, las cuales contribuían a realizar mejores investigaciones.

En ese tiempo había colaboraciones y no competencias de ver quién lograba más puntos, más premios o de quién publicaba más. “La competencia se ha desarrollado mucho en los últimos 40 años, antes no era así, veíamos la ciencia desde un punto de vista más científico, no había competencia para llegar a la llamada excelencia universitaria que ahora tanto se alaba”.

Asegura que tenían más puesto el pensamiento en lo que podían lograr dentro de la ciencia, «entonces más que competencia había colaboración. Ya después entraron otros sistemas que a mi juicio han dañado mucho la ciencia, se ha establecido un sistema de competitividad que en la jerga universitaria le hemos denominado ‘los pilones’, que esto no es otra cosa que garrote y zanahoria”.

Para López Austin, más que premios y castigos debe de haber un sentido de academia científica, en el cual no se premie al “excelente”, al que logró más  puntos o al que publicó más, sino que se vea en la ciencia a un conjunto de investigadores que están contribuyendo a la producción de algo que beneficia a la humanidad.

“Es una tendencia de la época, todo queremos medir como si fuéramos comerciantes o industriales y creo que no hay especificidades muy importantes en el científico. El premio del científico es precisamente ese sentimiento de que está haciendo algo en beneficio de la humanidad, por encima de las premiaciones, ascensos o pilones”.

Indicó que los científicos y los estudiantes que aspiran a ser investigadores deberían tener conciencia de que forman parte de una sociedad y que deben responder a esa sociedad, sobre todo aquellos que lo hacen en el sistema de universidades públicas.

Los científicos no debemos buscar premios

Durante sus más de 50 años de trayectoria académica, Alfredo López Austin ha recibido una gran cantidad de galardones de instituciones tanto mexicanas como extranjeras.

Por ejemplo, en 1993 obtuvo el Iichiko Prize for Cultural Studies, por el Institute for Intercultural & Transdisciplinary Studies, Tokio, Japón; en 2008 fue galardonado con la medalla y diploma del Senado de la Universidad de Varsovia, Polonia; en 2011 fue distinguido con el H. B. Nicholson Medal for Excellence in Mesoamerican Studies, por la Universidad de Harvard, Estados Unidos.

Señaló que aunque todos los premios los ha recibido con mucho gusto y agradecimiento, él nunca los ha buscado. “Los galardones de alguna forma proporcionan satisfacciones, pero de ninguna manera se debe trabajar para eso, no es la meta, no la de los científicos. Los premios me han satisfecho mucho, pero no los he buscado ni considero que sean metas en la vida de un científico,

¿cuántos científicos hay que no recibieron o no han recibido ningún premio y son magníficos? Los premios no son una medida adecuada para juzgar una vida”.

«Mi meta, la vida misma»

Sobre cuál es la meta en la vida de Alfredo López Austin, el investigador aseveró
que la vida misma, la satisfacción de hacer lo que hace y no tanto el gran triunfo o el gran descubrimiento.

“Puede uno dedicar años y años en una idea y al final tiene uno que reconocer que la hipótesis está mal planteada, pero fueron años de dedicación, de experiencias, que no llevaron a un éxito”.

¿Usted se considera exitoso?, se le cuestionó, a lo que respondió con un rotundo: “No me importa, ¿quién va a medir el éxito? ¿con qué parámetros? Muchos premios son otorgados porque se buscan, se hace demasiado por alcanzarlos, no creo que el científico deba aspirar a tener tanto reconocimiento ni tantos premios. Mi satisfacción mayor es hacer lo que estoy haciendo, soy un hombre que en ese sentido sí he sido exitoso, he vivido haciendo lo que he querido».

Vivan su vida y sean felices

A sus 80 años de vida y más de 50 de trayectoria académica, se le pidió un consejo para las nuevas generaciones de científicos y enfático respondió: “No, ninguno porque no estoy viviendo esta generación, cada generación se hace sus metas, propósitos de vida y busca la manera de resolverlas, si yo les dijera que hagan lo que yo hice no lograrían nada, porque simplemente no están viviendo la vida que yo viví. Yo viví en otra época, ya no se tienen las condiciones que yo
tuve. No les recomendaría para nada que estudiaran algo de ciencias, lo que les diría es que busquen en la vida lo que les gusta y los haga felices y trabajen día a día en ello”.

Los mitos del científico

Señaló que uno de los mitos que hay detrás de los científicos es que no tienen amigos ni familia porque están muy dedicados a su trabajo, lo cual dijo que es una completa mentira.

“A través de ciertas circunstancias, que no es precisamente suerte, logré un equilibrio entre la vida personal y familiar con la investigación. Mi esposa y yo quisimos y pudimos formar una bonita y armoniosa familia, muchas parejas simplemente no quieren o no pueden, nosotros tuvimos suerte”.

Destacó que él es quien es gracias al entorno cariñoso que siempre encontró en su hogar. “Lo que hace o logra uno no solo es el mérito personal, es también parte del ambiente que lo rodea”.

Algunas de las obras de Alfredo López Austin son:

· La constitución real de México-Tenochtitlan (1961)
· Juegos rituales aztecas (1967)
· Augurios y abusiones (1969)
· Textos de medicina náhuatl (1971)
· Hombre-dios. Religión y política en el mundo náhuatl (1973)
· Cuerpo humano e ideología. Las concepciones de los antiguos nahuas (1980)
· Tarascos y mexicas (1981)
· Una vieja historia de la mierda (1988)
· Los mitos del tlacuache. Caminos de la mitología mesoamericana (1990)
· El conejo en la cara de la Luna. Ensayos sobre mitología de la tradición
mesoamericana (1994)
· Breve historia de la tradición religiosa mesoamericana (1999)
· Un día en la vida de una partera mexica (1999)
· Dioses del Norte, dioses del Sur. Religiones y cosmovisión en Mesoamérica y los
Andes (2008)
· Monte sagrado-Templo Mayor (2009)
· Calpulli. Mitología de Mesoamérica [Antología y edición en japonés por Tetsuji
Yamamoto y Aito Shinohara] (2013)
Si quieres ver el video de esta entrevista, da clic aquí.

Diseñan taxi inteligente para CDMX

La empresa Nitax desarrolló una plataforma tecnológica, de bajo costo y amigable, que permitiría a los 139 mil taxis públicos de la Ciudad de México operar con parámetros de seguridad, eficiencia y legalidad superiores a los Uber y Cabify.

La plataforma tecnológica desarrollada por Nitax —empresa mexicana fundada en 1980— integra y armoniza cuatro sistemas: una aplicación para dispositivos móviles (app), un localizador vía satélite, un sistema de facturaciones electrónicas y un taxímetro inteligente.

“Aquí la palabra clave es justamente integración: el sistema que desarrollamos está basado en la plataforma Gurtman, que funciona en Europa y Estados Unidos, pero con la ventaja de que cumple totalmente con la normatividad en materia de transporte de pasajeros de la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México (Semovi)”, explica Rogelio Arévalo, gerente comercial de Nitax.

Con apoyo del Programa de Estímulos a la Innovación (PEI) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), en 2012 la empresa inició el desarrollo de la plataforma tecnológica para taxis de servicio público y un año más tarde arrancó un plan piloto en una flotilla de 200 taxis en Cuernavaca, Morelos.

Desde hace casi tres años, un grupo selecto de usuarios residentes en Cuernavaca puede elegir, desde su teléfono inteligente, el taxi que necesita, conocer con anticipación la información básica del conductor, la ruta más directa, el tiempo estimado de traslado, y también tiene la comodidad de pagar el servicio con su tarjeta de crédito o débito para obtener al instante un comprobante fiscal digital por Internet (CFDI).

“La experiencia del plan piloto en Morelos con nuestra app Taxi Seguro, disponible para descarga en la plataforma Google, ha sido totalmente positiva, al brindar un servicio de transporte público en condiciones que garantizan la seguridad del pasajero y del taxista, además de que el  cobro se basa en una tarifa que respeta la normatividad vigente”, expresa el directivo.

Todas las unidades de este plan piloto son monitoreadas en tiempo real desde una base central —call center—, donde un equipo de operadores, debidamente capacitados, supervisa que el servicio cumpla con los parámetros de calidad y seguridad.

El resultado de todo este esfuerzo de transferencia y armonización tecnológica se traduce en un taxi inteligente que optimiza los tiempos de traslado con seguridad para el usuario y el conductor, reitera Arévalo.

Tarifa legal, no dinámica

El director comercial de Nitax explica que el taxímetro inteligente desarrollado, además de integrar un sistema de posicionamiento global (GPS, por sus siglas en inglés), calcula las tarifas por tiempo o distancia a partir de una medición física real obtenida de los sensores magnéticos —o del odómetro— del taxi y no de una estimación o de la relación coyuntural oferta-demanda del servicio.

“Esta es la gran diferencia de nuestro taxímetro inteligente: que el costo del servicio se calcula mediante una tarifa, que viene de un dispositivo físico, no virtual. El usuario recibe una información real, que está en la nube, de manera que sabe cuánto va pagar y si la tarifa se calculó por tiempo o por distancia”.

Con un puerto USB y un software que permite auditorías, el taxímetro inteligente transmite los datos de la trayectoria del viaje —distancia y tiempo— vía Bluetooth a los dispositivos móviles del conductor y del pasajero.

“Aun si la conexión a la red falla, el pasajero pagará la tarifa justa y legal, y no basada en una estimación subjetiva aproximada que muchas veces resulta inexacta”, agrega Arévalo.

Nuevas reglas

El pasado 30 de mayo, el gobierno de la Ciudad de México difundió la normatividad y especificaciones tecnológicas para los 139 mil taxis se servicio público.

Además de una app para la contratación remota de taxis, los nuevos taxímetros deberán contar con un software que observe la NOM-007- SCFI-2003, que exige un localizador satelital y con capacidad para emitir facturas electrónicas.

Las nuevas reglas de la Semovi también exigen que cada taxi pueda ser monitoreado en tiempo real, para conocer su ubicación precisa y tener un registro puntual de su ruta.

“Nuestro sistema ya cumple y hasta rebasa todas las nuevas disposiciones de la Semovi que entrarán en vigencia este año”, asegura Arévalo y adelanta que Nitax celebraría convenios con agencias automotrices para instalar el taxímetro inteligente en las nuevas unidades.

“Tenemos el objetivo de democratizar la tecnología a un bajo costo para el servicio de transporte público de pasajeros, para que el usuario haga un viaje seguro, cómodo y pague una tarifa justa”.